Hoy les traemos esta información sobre el escandalo que se armó en el mundo de la moda y los negocios, Saks Global, el titán que agrupa a Saks Fifth Avenue, Neiman Marcus y Bergdorf Goodman, se acaba de declarar en bancarrota bajo el «Chapter 11».
Sabemos que la palabra «quiebra» suena a que mañana mismo bajan las cortinas y se acaba el changarro, pero no es así de sencillo, aquí les vamos a explicar exactamente qué está pasando.
¿Qué es el famoso Chapter 11?
Para que todas estemos en el mismo canal: declararse en Chapter 11 NO significa que la tienda desaparece. Es una figura legal en Estados Unidos que permite a una empresa seguir operando mientras reorganiza sus deudas bajo la supervisión de un juez. Es como poner una pausa a los cobradores para tratar de salvar el barco. El objetivo es reestructurar, renegociar con los acreedores y, si todo sale bien, salir a flote.
La lista negra: ¿a quién le deben?
Este es el verdadero chisme, Saks Global les debe una fortuna a las marcas que amamos. Imagínense el nivel de la deuda: le deben 136 millones de dólares a Chanel, casi 60 millones a Kering (Gucci, Saint Laurent), y sumas estratosféricas a LVMH, Cartier y hasta a Christian Louboutin.
Lo grave aquí es que estas marcas son acreedores no garantizados, o sea, entregaron la mercancía, Saks la puso en los estantes, pero nunca les pagó. Por eso, más de 100 marcas dejaron de enviar productos. Al no tener inventario nuevo, las tiendas se ven vacías, las ventas caen y entran en una espiral de terror.
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¿Cómo llegaron a este punto de quiebre?
Todo empezó con una ambición desmedida, en 2024, el grupo decidió comprar Neiman Marcus para crear un gigante absoluto. ¿El problema? lo hicieron cargando una deuda de 2.7 mil millones de dólares justo cuando el mercado de lujo se empezó a enfriar.
Cuando falta liquidez, te atrasas con los proveedores. Si te atrasas, ellos te cortan el flujo de mercancía, si no tienes mercancía nueva, tienes que rematar lo viejo. Y si solo vendes con rebajas, tus márgenes desaparecen. El golpe final fue este enero, cuando no lograron cubrir un pago de intereses de 100 millones de dólares. Fue el «ya no puedo más».
El lujo tradicional vs. la velocidad del nuevo mundo
El modelo de Saks es de «ciclo lento»: compran con meses de anticipación y dependen del tráfico en la tienda física, mientras tanto, gigantes como SHEIN o Inditex (Zara) juegan otro juego.
Para que se den una idea de la escala, SHEIN estima ingresos de 55 mil millones de dólares para este año. Ellos venden directo, usan datos en tiempo real y tienen un flujo de caja constante. Saks intentó competir en un mundo veloz usando un modelo viejo y pesado. No fue una crisis de imagen, fue una crisis de liquidez.
¿Qué sigue para Saks?
Por ahora, las 33 tiendas Saks y las 36 de Neiman Marcus seguirán abiertas porque consiguieron un financiamiento de emergencia para operar. Sin embargo, prepárense para ver cierres de ubicaciones que no son rentables y cambios drásticos en las tiendas.
El lujo no está muriendo, pero la forma de venderlo cambió para siempre.
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