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Anatomía del ego: todos sabemos que existe, pero no sabemos qué es

Les vamos a desmenuzar la anatomía del ego, para que sepan qué onda con esas decisiones que toman sin pensar.

enero 20, 2026

¿Cuál es la anatomía del ego? Les vamos a contar qué onda con esta parte de nuestra psique que a veces nos pone en jaque.

Vamos a platicar de un tema que todas mencionamos, pero que muy pocas entendemos a fondo: el famoso ego. Muchas veces lo usamos como insulto o creemos que tener ego es sinónimo de ser una persona arrogante o «pesada», pero la realidad es mucho más profunda.

Para entenderlo de verdad, platicamos con Adelaida Harrison, Cofundadora de Enneagram Coaching Center, quien nos dio una cátedra impresionante sobre este sistema que todas cargamos. Así que, prepárense un café, siéntense cómodas y vamos a analizar qué está pasando en nuestra cabeza.

No, el ego no es arrogancia

Lo primero que tienen que saber, cuentahabientes, es que el ego no es el enemigo a vencer, sino el sistema que organiza nuestra identidad. En términos psicológicos, es el encargado de mediar entre nuestros impulsos internos, las reglas de la sociedad y lo que pasa en el mundo exterior.

El ego es el que responde a preguntas básicas pero vitales: ¿quién soy?, ¿qué lugar ocupo en el mundo?, ¿qué puedo esperar de los demás? Funciona como un filtro emocional que decide qué nos duele, qué vamos a ignorar y qué vamos a integrar para no volvernos locas y mantener una sensación de coherencia. Sin ego, simplemente no habría identidad; pero con un ego rígido, hay muchísimo sufrimiento.

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¿De qué está hecho nuestro ego?

Adelaida nos explica que el ego tiene varios componentes que operan en automático:

  • Autoimagen: No es un espejo, es un guion. Es la historia que nos contamos de nosotras mismas y que defendemos con uñas y dientes. Por eso hay quienes se creen «fuertes» aunque eviten el conflicto a toda costa.
  • Autovaloración: Es la carga emocional. Aquí es donde viven la autoestima, la culpa y la vergüenza. El problema viene cuando lo que vivimos choca con la historia que nos contamos.
  • Mecanismos de defensa: ¡Los guardaespaldas del ego! Negar, racionalizar o minimizar no es falta de madurez, es supervivencia pura. Pero ojo, el problema es cuando el guardaespaldas se adueña de nuestra vida.
  • Necesidad de control y validación: El ego odia el caos y la incertidumbre. Prefiere una «mala certeza» a no saber qué va a pasar. Además, busca validación externa como un eco; cuando nuestra identidad es frágil, esa validación se vuelve una adicción peligrosa.

Dime qué ego tienes y te diré cómo sufres

Existen diferentes tipos de ego y es vital que identifiquen en cuál suelen caer, porque todas tenemos un poquito de varios:

  • Ego Inflado (Narcisista): No nace de amarse mucho, sino de la escasez de amor propio. Necesitan admiración constante porque, sin ella, sienten un vacío aterrador. La superioridad es su armadura.
  • Ego Frágil: Aquí la identidad depende del clima emocional del entorno. Si alguien no les contesta un mensaje, se derrumban. Tienen un miedo paralizante al rechazo.
  • Ego Defensivo: Prefieren tener la razón a crecer. Siempre justifican sus errores o culpan a los demás porque aceptar una falla les causa una vergüenza insoportable.
  • Ego Controlador: Creen que si el orden externo es perfecto, su mente estará en calma. Pero la rigidez no es carácter fuerte, cuentahabientes, es pánico organizado. Les cuesta horrores delegar.
  • Ego Complaciente: Cambian autenticidad por pertenencia. Dicen que sí a todo para no perder el afecto de los demás, pero terminan acumulando un resentimiento enorme y sintiéndose vacías.
  • Ego Intelectualizado: Suben las emociones a la cabeza para no sentirlas en el cuerpo. Analizan las rupturas como «estadísticas» para no llorar. El cuerpo siempre acaba pasando la factura.
  • Ego Espiritualizado: Es el más elegante de todos. Usan lenguaje «elevado» para no tocar sus heridas. Dicen cosas como «eso es tu ego hablando» para evitar sus propios conflictos.

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El objetivo: El ego integrado

Un ego sano es aquel que tiene la autoconciencia suficiente para verse al espejo sin colapsar. Es ese que tiene la flexibilidad para cambiar sin sentir que pierde su esencia y la humildad para aprender sin sentirse menos que nadie.

Cuentahabientes, el trabajo no es «matar al ego», sino educarlo. Un ego sano nos permite poner límites, tomar decisiones y proteger nuestra integridad. La clave es la aceptación de nuestra propia vulnerabilidad.

Especialista: Adelaida Harrison. Autora, conferencista y capacitadora. Cofundadora de Enneagram Coaching Center, la primera escuela de Eneagrama en Latinoamérica. Creadora de Intégrate Mujer, un programa de acción social para el empoderamiento de las mujeres. Tiene un master en Neurociencias y es autora del libro “Transforma tu vida con el Eneagrama: ¡Lo que crees… te crea!”.

Mail:hola@adelaidaharrison.com / IG, TikTok, Fb, YT: @adelaidaharrisoncoach / cel: 56 3233 3176

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