A los 40 el cuerpo no se vuelve “traicionero”. Se vuelve honesto: el cuerpo siempre avisó, solo que antes tenía margen para compensar. A esta edad, ese margen se acaba.
Seguramente muchas de ustedes han sentido que, al soplar las 40 velitas, algo cambió. Y no, no es que el cuerpo se haya vuelto «traicionero» de la noche a la mañana. La realidad es mucho más profunda: nuestro organismo se volvió honesto.
Durante los 20 y los 30, vivíamos como si tuviéramos una tarjeta de crédito sin límite. Dormíamos tres horas, comíamos lo que fuera, vivíamos estresadas al mil y el cuerpo aguantaba porque tenía margen para compensar. Pero, ¡oigan bien!, la biología no olvida, acumula. A los 40 llega el corte de caja y aquí les decimos qué está pasando realmente.
¿Qué está pasando allá adentro?
No es un castigo divino, es pura fisiología. Entender estos puntos es clave para no tirar la toalla:
- El metabolismo ya no es baratero: Con los años perdemos masa muscular (sarcopenia). Menos músculo significa que quemas menos calorías incluso cuando estás viendo una serie. Por eso, si siguen comiendo «como antes», los pantalones ya no cierran igual.
- Zona de ajuste hormonal: Para nosotras, la perimenopausia puede empezar mucho antes de lo que creen. Se manifiesta con insomnio, cambios de humor, esa grasita abdominal rebelde y ansiedad. No es debilidad, es endocrinología pura.
- Inflamación crónica por estrés: Vivir décadas en «modo alerta» eleva el cortisol. A esta edad, el cuerpo ya no amortigua ese golpe y aparecen la fatiga constante, la retención de líquidos y esos antojos de dulce que no pueden controlar.
- El sueño dejó de ser un lujo: Una noche «decente» ya no arregla una semana caótica. Dormir mal altera las hormonas del hambre (leptina y grelina), empeora la sensibilidad a la insulina y acelera el envejecimiento.
- El intestino es el gran delator: La gastritis o la inflamación no son nuevas; son el reflejo de años de ultraprocesados y horarios locos. El sistema digestivo ya no se vuelve delicado, ¡se vuelve exacto!
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¡Manos a la obra! Cómo salvar la factura
Cuentahabientes, si el cuerpo les está susurrando, es momento de escuchar antes de que empiece a gritar. Aquí la estrategia maestra:
- Músculo sobre báscula: ¡Dejen de obsesionarse con el peso! El músculo es un órgano metabólico. Entrenar fuerza 2 a 4 veces por semana es vital para que el metabolismo no se apague y para proteger sus huesos. El cardio suma, pero la fuerza es la que manda.
- Dormir es sagrado: Tomen el sueño como una intervención vital. Horarios regulares, oscuridad total y nada de pantallas antes de dormir. Si no duermen, no hay dieta que funcione porque el cortisol las va a sabotear.
- Gestión del estrés: El estrés no se quema en la caminadora. Necesitan poner límites y regalarse pausas reales. Respirar de forma consciente no es un lujo de «wellness», es mantenimiento para su sistema nervioso.
- Comer para nutrir, no para sobrevivir: Dejen de usar la comida como parche para el cansancio. Necesitan proteína para el músculo y grasas de calidad para sus hormonas. Saltarse comidas solo desajusta más el tablero.
- Prevención real: No esperen a que algo les duela. Vayan con los profesionales de salud para revisar su glucosa, tiroides y perfil hormonal. La prevención no es paranoia, es inteligencia.
Recuerden que a los 40 el cuerpo empieza a pedir mantenimiento, no heroísmo. ¡Cuídense mucho porque nadie lo va a hacer por ustedes!
Especialista: Bea Boullosa. Nutrióloga con especialidad en Nutrición Deportiva. Fue nutrióloga de la Selección Mexicana de Fútbol por 10 años y es presidenta de la Federación Mexicana de Nutrición Deportiva.
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