Vamos a tocar un tema que nos mueve el piso a todas, porque seguramente conocen a alguien —o ustedes mismas han pasado por esto— que ha intentado dejar un hábito y siente que la fuerza de voluntad simplemente no alcanza y ese es el problema de las adicciones.
A veces juzgamos muy rápido, pero la realidad es que la ciencia nos dice algo muy distinto. Platicamos con información de la investigadora del CINVESTAV, Silvia Martín Cruz del Campo, y les juramos que los datos son para dejarnos heladas. No es falta de ganas, es una reconfiguración total de nuestro sistema nervioso.
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Adicciones: El mundo bajo la dependencia
Cuentahabientes, lean estas cifras de la Organización Mundial de la Salud: en un mundo de unos 5,000 a 5,500 millones de adultos, ¡casi una de cada tres personas vive con una dependencia significativa a alguna sustancia! Ya sea tabaco, alcohol o drogas, el problema está en la puerta de todos.
La gravedad no es poca cosa:
- Cada año mueren más de 3 millones de personas por consumo de alcohol y drogas.
- El alcohol es el protagonista más oscuro, siendo responsable de 2.6 millones de esas muertes.
- Unos 1,200 millones de adultos (1 de cada 5 en el planeta) siguen pegados al cigarro tradicional.
- Y ojo con esto, porque en 2025 ya sumamos a 100 millones de personas que usan cigarrillos electrónicos o «vapeo», ¡incluyendo a 15 millones de adolescentes!.
¿Por qué es tan difícil decir «adiós»?
Seguramente se han preguntado: «¿Por qué si saben que les hace daño, no lo dejan?». La respuesta es que las sustancias alteran el funcionamiento del sistema nervioso; el cerebro se acostumbra tanto a ellas que aprende a funcionar solo en su presencia.
Cuando intentas dejarlas, aparece el temido síndrome de abstinencia. Si la sustancia es estimulante, al quitarla sientes una depresión y falta de energía brutales. Si es inhibidora (como el alcohol), el cuerpo entra en una sobreexcitación peligrosa. Es un ciclo de tres fases que nos atrapa:
- Consumo: Empieza con euforia por la dopamina, pero luego el cuerpo pide más para sentir lo mismo (tolerancia).
- Abstinencia: Aparece el malestar, el estrés se magnifica y se activan los sistemas de «anti-recompensa» del cerebro.
- Anticipación: El deseo es tan intenso que la persona invierte todo su tiempo y recursos en volver a conseguir la dosis.
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El «Top» de las sustancias más difíciles de dejar
No todas las adicciones son iguales. Según el Addiction Group, las tasas de recaída al primer año son impactantes:
| Sustancia | Tasa de Recaída (1er año) | El factor clave |
| Nicotina | 90% – 95% |
Sin terapias de apoyo como parches.
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| Opioides | 80% – 90% |
Sin tratamiento farmacológico asistido.
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| Marihuana | 71% |
Especialmente difícil en los primeros 6 meses.
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| Metanfetamina | 61% |
El bajón posterior es insoportable.
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| Alcohol | 40% – 60% |
Puede llegar al 90% en un periodo de 4 años.
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| Cocaína | 24% – 50% |
El «crack» es mucho más adictivo que la inhalada.
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1. Opioides (Heroína, Fentanilo)
Son de las más peligrosas porque enganchan rapidísimo y cambian la función de las neuronas, dejando el cerebro hiperexcitable. La abstinencia es un calvario de vómitos, dolor abdominal e insomnio que llega a su pico a las 72 horas.
2. El Alcohol: Un riesgo mortal
Cuentahabientes, mucho cuidado aquí. Dejar el alcohol de golpe puede ser potencialmente mortal. Como el cerebro compensa el efecto inhibidor, al quitarlo entra en una hiperexcitación que puede apagar órganos vitales, causando convulsiones o alucinaciones. Por eso, esto siempre requiere atención de especialistas.
3. La Nicotina: El enemigo silencioso
Es tan adictiva como la heroína. Lo que la hace tan difícil es que la asociamos a rutinas: el café, el estrés del trabajo o las reuniones sociales. Además, al dejarla, muchas personas sufren de anhedonia, que es la incapacidad de sentir placer por las cosas que antes amaban. ¡Imagínense qué difícil es seguir adelante sin sentir alegría por nada!
Factores que complican el camino
No todas tenemos la misma vulnerabilidad. Hay cosas que hacen que el camino sea más cuesta arriba:
- Empezar en la adolescencia: Si comienzas con el cannabis antes de los 16 años, tienes el triple de riesgo de desarrollar dependencia.
- Genética: Hay personas que metabolizan la nicotina más rápido y sienten la abstinencia con más fuerza.
- Salud mental: Los trastornos psiquiátricos suelen ir de la mano con las adicciones.
La luz al final del túnel
Cuentahabientes, lo más importante que quiero que se lleven hoy es que la recuperación es posible. Pero no se hace a solas. Requiere acompañamiento, esfuerzo y, en muchos casos, apoyo de otros productos que ayuden a regular la química cerebral. Las recaídas no son un fracaso, son parte del proceso de sanar.
Si ustedes o alguien que aman está pasando por esto, no se queden calladas. Busquen ayuda profesional, porque entender cómo funciona nuestro cerebro es el primer paso para recuperar el control de nuestras vidas.
Especialista: Silvia Cruz Martín del Campo. Investigadora del Cinvestav (Centro de Investigación y Estudios Avanzados) del IPN, especialista en el estudio de los mecanismos de acción de las sustancias que producen abuso y adicción.
MAIL: slcruzm@cinvestav.mx // WEB: cerebroyadicciones.com