Murió la legendaria Catherine O’Hara, quien fuera la mamá de Kevin en «Mi pobre angelito».
Hoy nos despertamos con el corazón hecho pedacitos. Si hay alguien que nos hizo reír, que nos enseñó lo que es el estilo (aunque fuera un poco excéntrico) y que se convirtió en un ícono absoluto de la cultura pop, esa fue Catherine O’Hara. Lamentablemente, se ha confirmado que la actriz ganadora del Emmy murió el viernes 30 de enero, según informaron fuentes cercanas a TMZ.
Aunque las causas de su partida aún no están claras, lo que sí sabemos es que el hueco que deja en Hollywood y en nuestros hogares es inmenso. Catherine no solo era una actriz; era un camaleón, una maestra de la comedia y esa cara familiar que nos acompañó en cada Navidad y en cada tarde de maratón en el sillón.
La mamá más famosa del mundo (y de nuestras Navidades)
Para muchas de nosotras, el primer recuerdo que tenemos de ella es ese grito icónico: «¡KEVIN!». Como la inolvidable Kate McCallister en las dos primeras películas de Mi Pobre Angelito (Home Alone), Catherine personificó la angustia (y la determinación) de una madre que haría lo imposible por recuperar a su hijo.
Esa película no sería lo mismo sin su interpretación. Logró que una comedia infantil tuviera un toque de humanidad real, mostrándonos que incluso en el caos más absoluto, el amor de mamá lo puede todo. Es, sin duda, un clásico que seguiremos viendo año tras año, rindiéndole homenaje a su talento.
Del drama al glamour de Schitt’s Creek
Si bien los años 90 nos dieron a la mamá de Kevin, las últimas décadas nos regalaron a la única, la irrepetible, la espectacular Moira Rose. En Schitt’s Creek, Catherine nos dio una cátedra de actuación a lo largo de 80 episodios. Su forma de hablar, su colección de pelucas (que todas envidiamos en secreto) y su dramatismo absoluto la elevaron al estatus de leyenda viviente.
Gracias a este papel, Catherine se llevó a casa un Premio Emmy en 2020 como Mejor Actriz. Fue el reconocimiento perfecto para una carrera que siempre estuvo llena de genialidad. Moira Rose no era solo un personaje; era un estilo de vida, y Catherine le dio una vulnerabilidad que nos hizo amarla a pesar de todas sus locuras.
Una trayectoria de puro talento
Pero ojo, cuentahabientes, su carrera no empezó ni terminó ahí. Catherine era una fuerza de la naturaleza desde sus inicios:
- Sus raíces en la comedia: Ganó su primer Emmy allá por 1982, no por actuar, sino por sus guiones en la serie de sketches SCTV Network 90. ¡Una mujer inteligente y creativa desde el día uno!
- Musa de Tim Burton: ¿Quién podría olvidar a Delia Deetz en la versión original de Beetlejuice? Recientemente, tuvimos la fortuna de verla retomar este universo en Beetlejuice Beetlejuice, demostrando que su energía seguía intacta.
- Maestra del falso documental: Nos hizo reír a carcajadas en cintas como Best in Show (2000) y A Mighty Wind(2003). Su capacidad para improvisar era de otro planeta.
- Su trabajo más reciente: Catherine no paraba. Hace poco trabajó junto a Seth Rogen en la serie de Apple TV+, The Studio, por la cual también recibió una nominación al Emmy.
Una vida de amor y familia
Nacida y criada en Toronto, fue la sexta de siete hermanos. Catherine siempre mantuvo los pies en la tierra a pesar de la fama. Un dato curioso que nos encanta: conoció a su esposo, el diseñador de producción Bo Welch, en el set de la primera película de Beetlejuice en 1988. Se casaron en 1992 y formaron una familia hermosa con sus dos hijos, Matthew y Luke.
¿Por qué nos duele tanto su partida?
Cuentahabientes, perdemos a una mujer que supo envejecer con una gracia increíble en la industria, que nunca perdió el sentido del humor y que nos enseñó que se puede ser una gran madre, una artista impecable y una mujer empoderada, todo al mismo tiempo.
Catherine O’Hara nos deja un legado de risas, de personajes entrañables y de una autenticidad que ya casi no se ve. Hoy nos acordamos de ella, por sus pelucas, por sus gritos de «¡Kevin!» y por habernos hecho la vida un poquito más brillante.