El poder del silencio puede dar una lección a una persona que ha sido irrespetuosa y no tiene nada que ver con un berrinche.
Esta es una herramienta que todas deberíamos tener en nuestra bolsa de trucos emocionales, especialmente cuando nos toca lidiar con gente que, por las prisas, la mala educación o simplemente por falta de filtro, nos suelta un comentario fuera de lugar.
El poder del silencio: cuando alguien te dice algo irrespetuoso
Seguramente les ha pasado, están en una comida, en la oficina o en una reunión familiar y alguien lanza un dardo venenoso disfrazado de opinión o una falta de respeto directa sobre su persona. En ese microsegundo, la sangre nos hierve y el instinto nos pide contestar con la misma moneda o, peor aún, quedarnos calladas y tragarnos el coraje.
Pero hoy les traemos el secreto mejor guardado para antes de responder, redireccionar la tensión de vuelta, el poder del silencio.
¿Por qué el silencio?
Cuando alguien es irrespetuoso, lo que busca (consciente o inconscientemente) es una reacción. Quiere que nos pongamos a la defensiva, que nos enojemos o que entremos en su juego. Al dejar pasar unos segundos de silencio absoluto mientras miran a la persona a los ojos con calma, no con odio, están rompiendo su guion.
Esos 10 segundos se sienten como una eternidad para el que habló, ese vacío obliga al otro a escuchar el eco de sus propias palabras. Es el momento en el que el agresor nota que lo que dijo «no estuvo bien», que cruzó una línea y que ustedes no van a engancharse en su juego.
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¿Cómo aplicarlo?
Cuentahabientes, esto es un arte y requiere disciplina emocional, porque se tienen que acordar justo en el momento que les pasa.
- Mantengan la postura: su lenguaje corporal dice más que mil palabras, no crucen los brazos ni miren hacia abajo. Mantengan una mirada neutra para que el otro pueda sentirse intimidado, si ya se atrevió a incomodar, pues que se incomoden todos.
- Cuenten mentalmente: uno, dos, tres, cuatro… dejen que el silencio haga su chamba. Verán cómo la otra persona empieza a ponerse incómoda, a carraspear o incluso a tratar de explicar lo que quiso decir.
- Después del silencio: si deciden hablar, no ataquen, usen frases que descoloquen a la persona, como : ¿qué intentabas lograr con ese comentario?», o simplemente «¿estás bien? lo que dijiste sonó muy fuera de lugar».
Aprender a decir que «no» a las faltas de respeto no siempre requiere un discurso. A veces, el «no» más rotundo es el que no se pronuncia, poner límites es dejar claro hasta dónde permitimos que los demás lleguen, y el silencio es una declaración de respeto, no tengan miedo a incomodar a quienes les están incomodando.
Así que ya saben, la próxima vez que alguien se pase de listo, regálenle unos segundos de su silencio, verán como mágicamente pierden el control de la conversación.
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