Si hay algo que nos apasiona en esta comunidad es celebrar las historias de éxito que nos inspiran a ir más allá, a romper el techo de cristal y a entender que el talento, cuando se mezcla con una disciplina de acero, no tiene límites.
Y de quien les vamos a contar hoy es un hombre que no necesita presentación, pero que recientemente ha vuelto a estar en la boca de todo el mundo —y no solo por sus películas que nos han hecho llorar y saltar del asiento— sino por entrar a un Olimpo que muy pocos mortales conocen: el club de los EGOT.
¿Ya saben de quién hablamos? ¡Claro! Del mismísimo Steven Spielberg.
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¿Qué significa ser un EGOT?
Seguramente han escuchado el término en alguna entrega de premios o en sus podcasts favoritos, pero para las que andan un poco perdidas, les explico: ser un EGOT es haber ganado los cuatro premios más importantes de la industria del entretenimiento en Estados Unidos. Es el «Grand Slam» del mundo del espectáculo:
- Emmy (Televisión)
- Grammy (Música)
- Oscar (Cine)
- Tony (Teatro)
Ganar uno es una hazaña; ganar los cuatro es, literalmente, hacer historia. Es demostrar que tu visión creativa es tan potente que puede conquistar la pantalla chica, los escenarios de Broadway, las salas de cine y hasta los oídos de la Academia de la Grabación.
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Steven Spielberg: El camino al Olimpo
Spielberg siempre ha sido el «Rey Midas» de Hollywood. Nos regaló a E.T., nos hizo tenerle pavor al mar con Tiburón y nos enseñó el valor de la historia con La Lista de Schindler. Su repisa ya estaba llena de estatuillas doradas (el Oscar lo tiene más que dominado con múltiples victorias como Mejor Director y Mejor Película).
Los Emmy también llegaron temprano a su vida, no solo por sus producciones para televisión, sino por su constante innovación en formatos documentales y series limitadas. En cuanto a la música, aunque él no canta ni toca la flauta, los Grammy suelen premiar a los productores y creadores de bandas sonoras y álbumes visuales que marcan época.
Sin embargo, el último escalón para muchos es el Tony. Y es que, cuentahabientes, el teatro es otra fiera. Pero Spielberg, siendo el genio que es, logró consolidar su impacto en las artes escénicas (especialmente con su involucramiento en producciones que saltan de la pantalla a las tablas de Nueva York), cerrando finalmente el círculo y consagrándose como una de las mentes más brillantes de nuestra era.
El «Selecto Club»: ¿Quiénes más están ahí?
Entrar aquí es más difícil que conseguir mesa en el restaurante de moda un sábado por la noche. Hasta la fecha, solo un puñado de personas —menos de 20 en toda la historia— han logrado ostentar este título. Entre las mujeres poderosas que admiramos y que forman parte de esta lista están:
- Audrey Hepburn: Elegancia pura y talento absoluto.
- Whoopi Goldberg: Que nos ha hecho reír y reflexionar por décadas.
- Viola Davis: Una fuerza de la naturaleza que alcanzó su EGOT recientemente.
- Jennifer Hudson: Voz impecable y una disciplina envidiable.
- Rita Moreno: Nuestra leyenda latina que abrió camino para todas las que vinieron después.
¿Quiénes están a un paso de la gloria?
Esto es lo que más nos emociona, cuentahabientes. Hay varias figuras que amamos y que están a tan solo un premio de completar la colección. ¡Hagan sus apuestas!
- Lin-Manuel Miranda: Solo le falta el Oscar. Tiene Emmys, Grammys y Tonys de sobra gracias a Hamilton.
- Hugh Jackman: El hombre más carismático de la industria solo necesita un Oscar para cerrar el trato.
- Cher: ¡Sí! A nuestra diosa del pop solo le falta el Tony. ¿Se imaginan un musical de Broadway que le dé la estatuilla final? Sería icónico.
- Kate Winslet: La amamos, es una actriz de método impecable, y solo le falta el Tony para unirse al club.
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La lección de Spielberg para todas nosotras
Cuentahabientes, lo de Spielberg no es solo cuestión de suerte. Es cuestión de reinvención. A sus más de 70 años, él sigue buscando nuevas formas de contar historias. No se quedó cómodo en su silla de director de cine; exploró la tele, la música y el teatro.
Ese es el mensaje que queremos que se lleven hoy: no se limiten a una sola faceta de su vida. Si son buenas en sus finanzas, busquen serlo también en su bienestar físico; si son líderes en su oficina, busquen serlo también en su comunidad. El éxito integral es el verdadero EGOT de la vida real.
¿Ustedes qué premio se darían a sí mismas hoy por sus logros del año?
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