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¿Realmente importan las fechas de la caducidad en los alimentos?

Para todas aquellas que están obsesionadas con las fechas de caducidad, esto es lo que tienen que hacer a la hora de analizar la comida.

febrero 17, 2026

¿Tiran el yogurt el mismo día que marca la fecha? ¿o congelan todo y se lo comen meses después? Vamos a hablar de si realmente importan las fechas de caducidad en los alimentos: qué significan de verdad, cuándo sí hay riesgo y cuándo estamos desperdiciando comida por puro miedo.

Vivimos con la idea de que esa fecha impresa en el empaque es una línea roja innegociable: si ya pasó, ¡pum!, se tira. Pero hoy, de la mano de la ingeniera en alimentos Mónica Basave, les vamos a abrir los ojos.

Resulta que esa confusión nos está saliendo carísima, no solo al bolsillo, sino al planeta. ¿Sabían que, según la organización ReFED, se tiran 1.36 millones de toneladas de comida al año solo por no entender qué significan las etiquetas? ¡Es una locura!

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El drama del desperdicio en números

Para que dimensionen el tamaño del problema, en México la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) estima que desperdiciamos cerca de 20 millones de toneladas de alimento al año. Eso es, más o menos, el 35% de lo que producimos.

Y si creen que esto solo afecta su cartera, piénsenlo dos veces: la FAO dice que el desperdicio de alimentos genera entre el 8% y 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Así que, aprender a leer las etiquetas es, literalmente, un acto de amor por el mundo.

¿Realmente importan las fechas de la caducidad en los alimentos?

Fecha de caducidad vs. Consumo preferente: No son lo mismo

Aquí es donde todas nos hacemos bolas. En México, gracias a la NOM-051, tenemos dos términos clave que deben tatuarse:

  • Fecha de caducidad: Esta es la que nos debe poner en alerta. Se usa en alimentos muy perecederos. Indica el límite donde el fabricante garantiza seguridad. Después de este día, el producto puede ser un riesgo sanitario.
  • Fecha de consumo preferente: ¡Ojo aquí! Esta solo nos dice que, después de esa fecha, el alimento puede perder un poco de sabor, textura o aroma, pero no necesariamente es peligroso.

Mucha gente tira latas o arroz porque ya pasó la «fecha», cuando en realidad el producto está perfecto para comerse.

Las categorías: ¿Qué sí y qué no?

Para que no vuelvan a dudar, aquí les armé el semáforo de la alacena:

CATEGORÍA 1: ¡Cuidado extremo! (Riesgo Alto)

Con esto no se juega, cuentahabientes. Las carnes, el pollo y el pescado pueden desarrollar bacterias como Salmonella, E. coli o Listeria.

  • Carne molida y pollo crudo: Solo duran 1 a 2 días en el refrigerador.
  • Pescado fresco: 1 a 2 días máximo.
  • Señales de alerta: Olor ácido, textura viscosa o color verdoso. Si la fecha ya pasó, no se arriesguen a una hospitalización.

CATEGORÍA 2: El punto medio (Riesgo Moderado)

  • Huevos: ¡Buenas noticias! Pueden durar de 3 a 5 semanas después de la fecha si están bien refrigerados. Hagan la prueba del agua: si flota, está viejo; si se hunde, está perfecto.
  • Pan: Si ven un puntito de moho en el pan de caja, tírenlo todo. El moho suelta esporas invisibles que ya contaminaron el resto de las rebanadas.

CATEGORÍA 3: Calidad, no peligro (Riesgo Bajo)

  • Enlatados: Si la lata no está abombada, oxidada o golpeada, puede durar años. El USDA dice que los frijoles enlatados duran de 2 a 5 años.
  • Arroz y pasta seca: Bien almacenados (sin humedad), pueden durar de 1 a 2 años después de la fecha impresa. Solo perderán un poco de «ondita», pero no las van a enfermar.

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¿Y qué pasa con el botiquín y el tocador?

Incluso fuera de la cocina, las fechas nos persiguen.

  • En el baño: Los productos de cuidado personal suelen traer un frasquito dibujado con una letra «M» (6M, 12M). Eso significa cuánto duran después de abiertos. El protector solar, por ejemplo, pierde su capacidad de protegernos después de la fecha, ¡no se confíen!
  • Sustancias para la salud: La mayoría mantienen su potencia tiempo después de la fecha si se guardan en un lugar fresco y seco. Sin embargo, en cosas críticas como la insulina o la epinefrina, la fecha se respeta al pie de la letra porque pierden eficacia, y ahí sí nos metemos en un problema.

El «botón de pausa»: El congelador

Congelar es como ponerle pausa a la vida de los alimentos, pero no es magia negra. Congelar no mata las bacterias, solo las deja dormidas.

  • Pollo entero: Dura hasta 1 año congelado.
  • Sobras de comida: 2 a 3 meses para que no pierdan su sabor delicioso.

Tip de oro: ¿Pueden volver a congelar algo? Solo si lo descongelaron dentro del refrigerador y nunca superó los 4°C. Si lo dejaron en la barra de la cocina por más de dos horas, ¡ni lo intenten! La «zona de peligro» (entre 4°C y 60°C) es el paraíso de las bacterias.

El veredicto final

Cuentahabientes, tirar comida segura por miedo es tirar dinero y recursos. La clave es usar el sentido común: miren, huelan y toquen. Si el empaque no está inflado, el olor es normal y la textura está bien, lo más probable es que ese arroz «vencido» hace un mes esté perfecto para su cena.

Especialista: Mónica Vianey Basave Rivera. Especialista en Ingeniería de Alimentos, análisis y etiquetado de alimentos, inocuidad y diseño higiénico. Profesional en ciencia y tecnología con experiencia en docencia universitaria, gestión de laboratorios/planta piloto y divulgación científica. Técnica Académica y Jefa de Planta Piloto de Ingeniería de Alimentos de la Universidad Iberoamericana.

Mail: monica.basave@ibero.mx

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