Seguro se han cachado repitiendo patrones de crianza y aunque no nos demos cuenta, están ahí y aquí les vamos a explicar cómo romperlos.
Qué fuerte es ese momento en el que estamos en medio de un regaño y, de pronto, ¡pum!, nos escuchamos idénticas a nuestra mamá. Es un shock de realidad que nos sacude hasta los huesos porque, aceptémoslo, muchas veces juramos que «jamás seríamos así», pero esos son patrones de crianza.
Ya analizamos por qué repetimos esos patrones: el miedo, la necesidad de control y nuestras propias heridas no resueltas. Pero aquí no venimos solo a darnos cuenta del problema, venimos a solucionarlo. Porque desaprender lo que vimos en casa es el mayor acto de amor —para nosotras y para nuestros hijos—. Aquí les contamos cómo romper la cadena y empezar a criar desde la consciencia y no desde el trauma.
3 pasos para resetear los patrones de crianza
Para dejar de ser «el eco» de sus padres y empezar a tener voz propia, necesitan estas tres acciones clave:
- Hagan una pausa de 10 segundos: Cuando sientan que la desesperación sube y están a punto de soltar el «porque lo digo yo», respiren. Ese microsegundo de consciencia es la diferencia entre reaccionar (el patrón viejo) y responder (la nueva tú).
- Identifiquen el disparador: Pregúntense: «¿Esto que me enoja es por lo que hizo mi hijo o porque me recuerda a cuando a mí me castigaban por lo mismo?». Al separar su historia de la de ellos, les dan permiso de ser personas independientes y no extensiones de sus frustraciones.
- Validación antes que corrección: Antes de juzgar el error o la calificación, conecten con la emoción de su hijo. Un niño que se siente escuchado no necesita rebelarse ni buscar aprobación externa de forma desesperada.
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La importancia de su propia salud mental
Cuentahabientes, no podemos dar lo que no tenemos. Si están lidiando con el estrés del trabajo, cambios hormonales o temas de pareja, sus niveles de cortisol están por las nubes y es más fácil caer en el autoritarismo.
- Busquen apoyo profesional: Consultar a un especialista en salud mental no es señal de debilidad, es de una inteligencia emocional superior.
- Corten el ciclo de contaminación emocional: Así como recogemos los desechos para no ensuciar el parque, debemos limpiar nuestras emociones para no contaminar el entorno de nuestros hijos.
- La autenticidad es la clave: Al igual que en las plataformas digitales que hoy aman los chavos, como Substack, lo que nuestros hijos buscan es autenticidad. No necesitan madres perfectas, necesitan madres reales que sepan pedir perdón cuando se equivocan.