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¿Vives con «colitis» eterna? Podría ser enfermedad celíaca

¿Les pasa que se inflaman por todo o de plano sienten que su vida estomacal pende de un hilo? Chance y entonces tienen este problema.

febrero 23, 2026

La enfermedad celíaca es un trastorno autoinmune serio que va mucho más allá de no tolerar el gluten. Vamos a hablar de qué pasa realmente en el cuerpo, desde el intestino hasta la piel y el estado de ánimo, y cómo detectarla a tiempo.

Seguro conocen a alguien que dice: «Ay, no como pan porque me inflamo» o «Soy alérgica al gluten». Pero, ¡ojo!, que esto no es una moda de Instagram ni un capricho de «chavo» que quiere ser aesthetic escribiendo en su Substack sobre su dieta orgánica. Estamos hablando de la enfermedad celíaca, una condición que, según la Dra. Alejandra Macías, especialista en Medicina Interna, afecta a muchísimas más personas de las que imaginamos.

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El dato que nos debe poner en alerta

A nivel mundial, se calcula que 1 de cada 100 personas tiene esta enfermedad. ¡Es el 1% de la población mundial! Y lo más preocupante, cuentahabientes, es que la gran mayoría ni siquiera tiene un diagnóstico.

Aquí en México, la cifra es de 1 millón de personas, pero como somos «el país de la vitamina T», muchísimas lo confunden con la clásica «gastritis» o «colitis» que todas hemos padecido alguna vez. ¿Y saben qué es lo más fuerte? Que el diagnóstico en adultos puede tardar de 7 a 10 años. ¡Imagínense vivir una década sintiéndose mal porque su cuerpo se está atacando a sí mismo!

¿Por qué nos afecta más a nosotras?

Resulta que, de acuerdo con la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), esta enfermedad tiene una preferencia marcada por las mujeres. Entre el 60% y 70% de los diagnosticados somos nosotras. ¿Las razones?:

  • Factores hormonales.
  • Una mayor tendencia biológica a desarrollar enfermedades autoinmunes.
  • Que, afortunadamente, solemos ser más responsables y buscamos ayuda con los especialistas con mayor frecuencia.

No es alergia, es tu sistema inmune en «modo ataque»

Cuentahabientes, hay que dejar algo muy claro: la celiaquía no es una alergia al trigo. La alergia te da ronchas o te cierra la garganta de inmediato. La enfermedad celíaca es autoinmune.

Cuando una persona con predisposición genética come gluten (esa proteína que está en el trigo, la cebada y el centeno), su sistema inmune se vuelve loco y ataca el revestimiento del intestino delgado. Específicamente daña las vellosidades que absorben los nutrientes. O sea, puedes comer súper sano, pero si tu intestino está dañado, no estás aprovechando nada.

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La «Gran Imitadora»: Síntomas que no parecen del estómago

Lo que hace que esta enfermedad sea tan difícil de detectar es que es una experta en disfrazarse. No siempre hay diarrea o pérdida de peso. A veces, el daño se manifiesta de formas que «nadie relaciona»:

  • En la piel: Una comezón intensa llamada dermatitis herpetiforme.
  • En el ánimo y la mente: Fatiga crónica, «brain fog» (sentir la mente nublada), migrañas y hasta ansiedad.
  • En nuestros huesos: Osteoporosis o fracturas sin explicación a edades tempranas.
  • Salud reproductiva: Infertilidad inexplicada o abortos recurrentes.
  • Nutrición: Anemia por falta de hierro que por más que tomes suplementos, no sube.

El reto de ser celíaca en México: El maíz y la contaminación

Aquí viene lo interesante. Nuestra dieta basada en maíz nixtamalizado (tortillas, tlacoyos, tamales) es naturalmente libre de gluten. ¡Punto para México! En teoría, una persona celíaca podría comer delicioso sin sufrir tanto.

Sin embargo, el enemigo silencioso es la contaminación cruzada. Muchas veces, en los molinos o tortillerías también se procesa harina de trigo. Esas «trazas» o el polvo de harina en el aire son suficientes para disparar la respuesta inmune en alguien sensible.

Regla de Oro de la Dra. Macías: ¡No dejen el gluten por su cuenta antes de hacerse los estudios! Si dejan de comerlo y luego se hacen la prueba, los anticuerpos bajan y el resultado saldrá «normal» aunque sí estén enfermas. Primero se hacen el estudio comiendo gluten, y luego vemos.

¿Cómo se vive con esto?

El tratamiento no es una «pastilla» mágica; es un estilo de vida. Es una dieta estricta, de por vida y sin «trampitas». Ser celíaca implica:

  • Leer etiquetas como detective: El gluten se esconde en salsas, espesantes y hasta en la soya.
  • Cero contaminación en casa: No puedes usar la misma tostadora, ni las mismas tablas de madera o aceite donde se frió algo con harina.
  • Aprender a preguntar en restaurantes: Sin pena, cuentahabientes. Hay que preguntar si comparten freidoras o si las salsas llevan harina.

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Un acto de amor propio

Al igual que desparasitar a nuestras mascotas es un acto de amor y responsabilidad para evitar enfermedades graves, cuidar nuestro intestino es fundamental para estar bien para nuestra familia. No es un capricho, es salud pública.

Si tienen síntomas digestivos persistentes, familiares con esta condición, o enfermedades autoinmunes como problemas de tiroides o diabetes tipo 1, por favor, vayan con su especialista. No permitan que la inflamación se vuelva su «normalidad».

Especialista: Dra. Alejandra Yarensy Macías Gutiérrez. Médica Cirujano y especialista en Medicina Interna. Actualmente cursa el Máster en Enfermedades Autoinmunes Sistémicas por la Universidad de Barcelona. Práctica clínica privada en el Hospital Ángeles Metropolitano, Ciudad de México.

IG: dra.yarensy.macias // Cel. 56 6043 1559

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