Les vamos a contar, con peras y manzanas sobre un tema que nos tiene a todos con el ojo cuadrado: la Generación Z. Esos jóvenes nacidos entre 1997 y 2012 que, a diferencia de nosotras o de los Millennials, no vienen a seguir las reglas, ¡vienen a reescribirlas todas!
Si ustedes creen que los «Z» son solo chavos pegados al celular, se me sientan porque les vamos a dar unos datos que las van a dejar heladas. Esta generación está moviendo los cimientos de industrias millonarias, y lo está haciendo desde la palma de su mano.
La industria del alcohol en jaque: ¿Por qué ya no beben?
Agárrense, porque este dato es una bomba: la industria del alcohol en Estados Unidos, ha perdido más de 830 mil millones de dólares en solo cuatro años. ¿La razón? Los Z simplemente no están bebiendo. Mientras que los Baby Boomers gastaban 25 mil millones de dólares al año en copas, la Gen Z apenas llega a los 3.1 mil millones. ¡Consumen un 87% menos que las generaciones anteriores!
Pero, ¿por qué este rechazo al «drink»? No es que sean abstemios por aburridos, es que sus prioridades cambiaron radicalmente:
- Salud mental y bienestar: Para ellos, el wellness es sagrado. Prefieren despertarse frescos para ir al gym o hacer yoga que lidiar con una cruda monumental.
- La huella digital: ¡Ojo aquí! Nadie quiere que su peor momento, ese donde se te pasaron las copas, se vuelva viral en TikTok. Saben que su imagen en redes es permanente y no están dispuestos a arriesgarla por una noche de exceso.
- Nuevos rituales: El alcohol ya no es el centro de la fiesta. Ahora vemos el auge de las bebidas «low alcohol» o «no alcohol» y un interés mayor en invertir su dinero en experiencias o gadgets que en una botella.
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Sexo, relaciones y el «nuevo» amor
Otro mito que circula es que los Z «no tienen sexo». La realidad es que han redefinido la intimidad. Estudios muestran que tienen menos encuentros casuales que nosotras a su edad, pero esto no es falta de deseo, es conciencia.
Son la generación del consentimiento explícito. Antes de intimar, discuten límites y expectativas. Priorizan la estabilidad emocional y la calidad sobre la cantidad. En un mundo hipercomunicado, ellos buscan conexiones que no les generen ansiedad social, algo que, por cierto, reportan sentir en niveles mucho más altos que cualquier otra generación.
Dinero y lujo: El cambio de chip financiero
Si algo aprendieron los Z fue de los golpes que nos llevamos los Millennials. Vieron la crisis de 2008 y la pandemia, y dijeron: «Yo no quiero empezar mi vida endeudado».
- Adiós a la hipoteca: Con los precios inmobiliarios por las nubes, muchos han tirado la toalla con el sueño de la «casa propia». Prefieren movilidad y liquidez.
- El lujo como identidad: Aquí hay una contradicción interesante. Aunque ahorran en cosas grandes como un transporte (ya saben, esa palabra que empieza con C), sí gastan en marcas de lujo como Louis Vuitton. ¿Por qué? Porque el lujo es visible en Instagram; la hipoteca no. Es una estrategia de estatus inmediato ante un futuro económico incierto.
Vapeo vs. Cigarro: Los nuevos dispositivos
En temas de salud, el cigarro tradicional está casi en peligro de extinción entre los jóvenes; los niveles de consumo han caído a mínimos históricos. Sin embargo, tenemos un reto con el vapeo. Muchos chavos lo ven como algo «moderno» o menos dañino, lo que nos demuestra cómo cambian los símbolos de riesgo con el tiempo.
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Millennials vs. Gen Z: ¿En qué son diferentes?
Para que se den una idea clara de cómo hemos cambiado, chequen estas diferencias:
- Trabajo: El Millennial buscaba el propósito corporativo; el Z busca flexibilidad radical. Prefieren el trabajo remoto y tener múltiples fuentes de ingreso.
- Sostenibilidad: Para el Millennial era un «plus», para ellos es un filtro. Si una marca no es ecológica y auténtica, simplemente la cancelan.
- Tecnología: El Millennial es el puente entre lo analógico y lo digital. Ellos son nativos digitales puros. No buscan productos en Google, los descubren en TikTok.
Conclusión: Una generación que se blinda
Cuentahabientes, lo que estamos viendo no es una «generación cristal» ni mucho menos. Estamos viendo a jóvenes que intentan blindarse contra la inestabilidad del mundo. No consumen menos por capricho, consumen distinto para sobrevivir y sentirse bien.
La Gen Z nos está enseñando que se puede socializar sin alcohol, que la salud mental no es negociable y que la autenticidad vale más que cualquier anuncio de televisión. ¿Ustedes qué opinan? ¿Tienen hijos o sobrinos Z que les estén dando estas lecciones?
Especialista: Claudia Arruñada. Académica de tiempo completo e Investigadora del Departamento de Estudios Empresariales de la Ibero. Experta en Marketing, Comunicación Digital, Publicidad e Inteligencia Artificial.
IG: @clarrsa // LinkedIn: Claudia Arruñada