Cuentahabientes, es muy común en México automedicarnos en algún momento de su vida, pero hacerlo también tiene sus consecuencias, especialmente para las personas que tienen tratamientos sostenidos, o que eligen antibióticos para hacerlo.
Ahora, automedicarse puede parecer inofensivo, tomarse esa pastilla que le funcionó a la vecina o repetir la dosis de algo que les recetaron hace tres años, suena como una buena idea, pero el riesgo es real, y puede tener consecuencias serias en la salud.
Cuentahabientes, debemos entender que el tomar pastillas por iniciativa propia, sin ninguna intervención de un profesional, es una práctica de alto riesgo. Creemos que «conocemos» el cuerpo, pero la realidad es que no tenemos los estudios para entender cómo reacciona la química de una sustancia en nuestro organismo actual, que cambia constantemente, y que cada persona tiene.
Automedicarse podría estar afectando en esto…
El enmascaramiento de la enfermedad
Este es uno de los peligros más silenciosos. Al tomar algo para el dolor o la inflamación sin saber qué lo causa, lo único que están haciendo es «tapar» el síntoma.
Esto puede darles una falsa sensación de alivio mientras la enfermedad real sigue avanzando. Si tienen una molestia persistente, cuentahabientes, no la callen con una pastilla; busquen la causa de raíz con un experto.
La temida resistencia a los antibióticos
Este es un problema de salud pública global. Cuando toman antibióticos para una gripe (que suele ser viral, no bacteriana) o los dejan a la mitad porque «ya se sienten bien», lo único que están logrando es que las bacterias se hagan más fuertes. El día que realmente necesiten ese fármaco para una infección grave, ya no les hará efecto, ¡no jueguen con los antibióticos!
Efectos secundarios y reacciones adversas
Todas las cuentahabientes son distintas. Lo que a su mejor amiga le quitó el dolor de cabeza, a ustedes les puede causar una gastritis severa, una reacción alérgica o incluso problemas más graves de presión arterial. Especialmente si están pasando por cambios hormonales, su cuerpo puede reaccionar de maneras inesperadas a ciertos compuestos.
A veces es la falta de tiempo, el costo de la consulta o simplemente por la cultura de la inmediatez en la que vivimos, queremos sentirnos bien ¡ya! Pero recuerden que su salud es lo más importante, no pueden trabajar, no pueden divertirse, no pueden cuidar a sus hijos y no pueden disfrutar de su libertad si su cuerpo está sufriendo las consecuencias de una decisión mal tomada frente al botiquín.
La interacción con otros medicamentos
Muchas personas viven bajo algún tratamiento, ya sea para la salud emocional, para el control de la menopausia o por alguna condición crónica. Mezclar sustancias sin supervisión puede provocar que uno de los fármacos anule al otro o, peor aún, que se potencie su toxicidad. Es como jugar a la ruleta rusa con su bienestar.
Recomendaciones al automedicarse
- Limpiar el botiquín: tiren todo lo que esté caducado o que no tenga nombre.
- Consulten siempre: no importa si es «solo una vitamina» o algo natural. Todo tiene un impacto en el organismo. Muchas personas han enfermado por usar suplementos, tés, vitaminas, y otros remedios naturales.
- Lean las etiquetas: infórmense, pero no se auto diagnostiquen en internet, porque cuando aparecen los síntomas y buscan en internet, es probable que se les intensifiquen por lo que acaban de leer, que por lo que en realidad están padeciendo en ese momento.
- No recomienden fármacos: lo que les sirve a ustedes es para ustedes. No pongan en riesgo a otras personas o a los hijos, la única persona que puede recomendarles un fármaco, es un especialista.
Cuentahabientes, aprendan a escuchar al cuerpo y a priorizar su salud, hay una gran diferencia entre tomar algo para el dolor de cabeza, dolor muscular, o gastritis, a recurrir a u tratamiento más prolongado o medicinas que alguien les recomendó, déjenle esta tarea únicamente a profesionales en la salud. El uso de medicinas no es un juego.