Hoy vamos a tocar una fibra muy sensible porque, ¿quién no ha sentido ese hueco en el estómago que te grita que corras de regreso a los brazos de tu ex? Pues el extrañar podría solo ser ansiedad.
Para hablar de esto, traemos a nuestro rockstar del amor, Mario Guerra, quien nos viene a quitar la venda de los ojos sobre lo que realmente pasa en nuestra mente cuando alguien deja de estar.
Porque vamos a ser honestas: extrañar no es solo una emoción romántica; es un mecanismo psicológico con reglas propias que, si no conocemos, nos puede llevar a tomar decisiones fatales desde el lugar equivocado.
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¿Extrañas o solo es ansiedad?
La pregunta del millón que Mario nos hace es: cuando dices «lo extraño y quiero que regrese», ¿estás hablando de ese hombre completo, con sus virtudes y sus faltas? ¿O de una versión editada que tu mente construyó mágicamente en cuanto lo perdiste?.
Resulta que, bajo una presión emocional intensa, nuestra mente aplica un truco que la psicoanalista Melanie Klein describió perfectamente: procesamos a las personas en «paquetes». O son todo bueno, o todo malo. Integrar que alguien puede amarte y fallarte al mismo tiempo requiere una madurez afectiva que, cuando tenemos ansiedad, el sistema simplemente decide ignorar.
- En la relación: Logramos ver la imagen compleja; aceptamos lo que nos gusta y lo que nos duele.
- En la ruptura: La ansiedad sube y el sistema regresa a los paquetes simplificados. Desaparece la persona real y aparece una versión idealizada. La mente guarda con fuerza la conexión y «borra» lo que lastimaba.
Por qué bajamos los estándares cuando estamos solas
Cuentahabientes, fíjense bien en esto: si la imagen que tienes de él ya no incluye las razones por las que pusiste límites, ¡esos límites se caen! No es que hayas decidido perdonarlo, es que tu cerebro dejó de procesar la información de por qué esos límites eran necesarios.
Ahí es cuando aparecen esas frases peligrosas: «A fin de cuentas no era para tanto» o «Yo también exageré». La neurobióloga Helen Fisher descubrió que un cerebro en duelo por ruptura se comporta igual al de alguien en abstinencia: busca el «objeto perdido» con una urgencia que no es buena consejera.
Tip de Mario Guerra: Esperen a que el sistema se estabilice antes de tomar decisiones, porque en los primeros meses la urgencia te impide distinguir entre lo que quieres y lo que solo necesitas para aliviar el dolor.
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Extrañar NO es lo mismo que amar
¡Entiendan esto, por favor! Se puede extrañar un trabajo tóxico o una ciudad donde fuimos infelices. Extrañar es la respuesta natural a una ausencia; el amor es otra cosa.
¿Cómo distinguirlos?
- Desde el amor: Hay tristeza y nostalgia, pero una tranquilidad de fondo. Te imaginas la vida sin él y, aunque duele, es posible. El amor maduro puede esperar.
- Desde la necesidad: Predomina la ansiedad y la urgencia de resolver. La ansiedad no puede esperar.
Hagan este ejercicio de honestidad: ¿Cuándo lo extrañas más? ¿Cuando tu vida va increíble y estás activa? ¿O cuando estás sola, aburrida o en un mal momento? Si solo aparece en los «valles» de tu vida, no habla de la calidad del amor que hubo, sino de lo que te está haciendo falta hoy.
El ejercicio de la imagen completa
Antes de mandar ese mensaje de texto del que te vas a arrepentir, Mario nos propone un ejercicio concreto para devolverle la realidad a tu mente:
- Lista 1 (Lo que extrañas): Cosas concretas de él. Cómo pensaba, cómo te trataba en sus mejores momentos, lo que sentías a su lado.
- Lista 2 (Lo que NO extrañas): Esas partes que estaban ahí diario y que ahora tienes en segundo plano. Las que te hacían quejarte con tus amigas antes de terminar.
El objetivo es que la imagen vuelva a ser completa. Ahora pregúntate: ¿Sigues queriendo que regrese cuando piensas en el hombre completo, o solo cuando piensas en la mitad que te conviene recordar?. Porque si regresa, va a regresar la persona real, no tu recuerdo editado.
Si de plano quieren volver…
Si después de todo, ambas partes quieren intentarlo, hay que ser muy analíticas:
- ¿Funcionaban en el día a día, más allá de los momentos apasionados?
- ¿Había reciprocidad real y disposición de cambiar lo que hacía daño?
- ¿Saben cómo construir algo nuevo, o van a intentar armar lo mismo con los mismos planos viejos?
Cuentahabientes, volver sin que nada cambie de fondo va a dar el mismo resultado de siempre. Extrañar es un sentimiento, pero las respuestas a estas preguntas son información pura.
Extrañar no es debilidad, es humano. Pero recuerden: regresar porque ambos crecieron es una decisión; regresar porque lo conocido se siente más seguro que lo nuevo es un reflejo. ¡Todas merecemos vivir desde las decisiones!.
Especialista: Mario Guerra. Psicoterapeuta, tanatólogo, coach ontológico, hipnoterapeuta certificado internacionalmente, conferencista y nuestro rockstar del amor.
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