Varias veces, en el programa, hemos hablado sobre la obesidad como una enfermedad crónica, y cómo es que es más alta la probabilidad de que le dé en la torre a las mujeres que a los hombres. Pero pocas veces nos enfocamos en la relación cerebro-peso, entender qué pasa “arriba” explica por qué a veces el apetito no se apaga, por más voluntad que le pongas.
Y es que las dietas cero equilibradas y altas en grasa hacen que el hipotálamo esté mal, bajándole a la dopamina y de paso causando un deterioro cognitivo, o sea, falta de memoria y atención. Abriéndole la puerta a más de 200 complicaciones que le dan en la torre a su corazón, hígado y riñones. El cerebro tiene un tipo de sensor (hipotálamo) que avisa cuando está satisfecho, pero en la obesidad, ese sensor deja de activarse y sigue mandando señales de que aún hay hambre, y es ahí cuando empieza la subida de peso.
Hay un detallito del que casi nadie habla y que está metido en nuestra vida diaria sin que nos demos cuenta. Se llama ruido alimentario. Y no, no es literal el ruido de la bolsa de papas abriéndose, aunque también aplica. Es un montón de señales que nos están diciendo “come, come, come” aunque ni tengamos hambre.
Piénsenlo: van por la calle y ven tres anuncios de comida, huelen a pan recién hecho, pasan por alguna casa y pueden oler lo que están cocinando, les llega un reel de una receta espectacular y uno ahí, con su cerebro diciendo “ay, pues traigo antojo”. Pero ese antojo no salió de la nada. Es ruido, mucho ruido. Por eso pasa que acaban picando cosas que no necesitaban . Su cuerpo no pidió comida, su cerebro quiso recompensa.
Al comer grasa y azúcar, el cerebro tiene un boost de dopamina; por eso es que nos sentimos tan felices después de comerlos, pero cuando se empieza a acostumbrar, el pedir grasa y azúcar aumenta. El exceso de grasa en el cuerpo inflama no solo las arterias, sino las neuronas, causando “neblina mental”; por eso es que cuesta más trabajo concentrarse o recordar las cosas.
Pero siempre hay un policía a la hora de ponerle un freno a estas solicitudes, pero no siempre es el más honesto. La parte de enfrente del cerebro, mejor conocida como corteza prefrontal, es la encargada de decir “hasta aquí, esto no me conviene”. Pero cuando la obesidad ha tocado a la puerta, esta zona es menos activa, haciendo que los impulsos ganen la pelea contra la lógica. Además, el cerebro de las personas que viven con obesidad puede envejecer más, aumentando la probabilidad de tener problemas de memoria, como el Alzheimer.
Por todo esto, es fundamental el mantener un peso ideal, ya que alrededor del 75% de los mexicanos viven con sobrepeso u obesidad. Novo Nordisk, empresa pionera en tratamientos contra la obesidad y el sobrepeso ha ayudado a millones de personas a la hora de tratar el sobrepeso.
Además, Novo Nordisk tiene la campaña Vive Ligero, con la que buscan no solo ayudar a bajar de peso, sino a vivir más ligero, mientras recuperan su salud integral y calidad de vida, desde lo funcional hasta lo emocional y social. A través de su sitio educativo Novo Nordisk pone a su disposición una red de profesionales de la salud capacitados para tratar el sobre peso y la obesidad de manera guiada. Así que si quieren hacer un cambio en su vida, cuidar su peso o tener el mejor acompañamiento para lograr su peso sano, conozcan Novo Nordisk. Pueden hacerlo visitando Novo Care (den click aquí), en IG como @NovoNordiskmx y en FB como @NovoNordiskMexico.
Porque entiendan esto: la obesidad no es un tema de estética o de falta de voluntad, es una enfermedad crónica qu e afecta a más de 200 órganos de su cuerpo. ¿Y les digo algo? No tienen que pasar por esto solos. Busquen ayuda profesional, recuperen su salud integral y vuelvan a vivir ligero.
*En colaboración con Novo Nordisk


