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Intestino: De la piel al humor

Redacción MMK Lab

El intestino no solo le da en la torre a la panza, también a su piel y hasta a su estado de ánimo. Les cuento por qué pasa y cómo empezar a corregirlo a la de ¡ya!

¿A poco no les suena familiar esa frase de “hasta los 30 tienes la cara que Dios te dio y después de los 30, la que te mereces”? Y aunque suene fuerte, la realidad es que conforme pasan los años, el cuerpo comienza a cobrar factura que si por las desveladas, la comida chatarra, el alcohol, la pésima rutina y demás cosas que se terminan reflejando en la piel, en la energía y hasta en el humor.

Justo por eso, escuchando el podcast de Bendita Nutrición con Bea Boullosa y Nicolás Mier y Terán entendí que todo lo que pasa en el intestino le da en la torre a la cara, al cuerpo y a cómo se sienten emocionalmente. Y no importa si tienen menos de 30, están entrando a esa etapa o ya pasaron por ahí, porque cuidarse desde ahora es básico.

De hecho, algo que decía Bea es que cuando el intestino está desbalanceado, ya sea por inflamación o estreñimiento, aparecen síntomas cañones como: piel opaca, seca, con manchas, ojos hinchados y hasta cambios de humor.

Esto pasa porque dentro del intestino viven distintos microorganismos, los famosos probióticos, que sí o sí necesitan estar en equilibrio para que todo funcione bien. Cuando ese balance se rompe, su digestión se ve en juego, dejan de absorber correctamente los nutrientes, están desconcentrados y con cero energía.

Hilado a esto, Nico explicaba algo que me dejó shockeada, la “inflamación silenciosa”. Al principio parece inofensiva, pero si no es atendida, termina dañando los tejidos y abriéndole la puerta a la diabetes, problemas digestivos y más. Pero cuando el intestino se vuelve permeable, significa que entran toxinas donde no deberían y se crea un círculo vicioso de inflamación, malestar y deficiencias nutricionales.

Por esto es que termina reflejándose en la piel, y corren a embarrarse cremas, vitaminas, antioxidantes y tratamientos carísimos, cuando la realidad es que tuvieron que solucionar de raíz, o sea cuidar el intestino antes que nada.

Un consejo que daba Bea, y que nunca puede faltar al arrancar sus mañanas son los probióticos, específicamente los de Lifeway Kéfir, ya sea solo o con fruta. Y fíjense, ella dice que ha notado una diferencia brutal en su digestión, inflamación y en sus dolores infernales. Y a diferencia de Bea, Nico toma a media mañana un Lifeway Kéfir como snack. Porque no sé si sabían pero el 90% de la serotonina que es un neurotransmisor de felicidad empieza en la panza.

Entonces, la constancia puede ser la clave y más si tienen la herramienta correcta de su lado como Lifeway Kéfir con el que puede:

  • Mejorar su digestión
  • Cuidar la piel desde dentro
  • Equilibrar su estado de ánimo
  • Fortalecer su microbiota

Así que si quieren lograr esto y más, pregúntenle a su especialista por Lifeway Kéfir, lo encuentran en kefirnutricion.com.mx, en IG como @lifewaykefirmexico y en FB como Lifeway Kéfir México.