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Superwoman: ¿Por qué estamos agotadas si «lo tenemos todo»?

¿Por qué estamos agotadas TODO el tiempo? Puede que tenga que ver con el complejo de Superwoman y aquí les vamos a explicar lo que deberían de estar haciendo en su lugar.

julio 10, 2026

El mito de la Superwoman: ¿Por qué estamos agotadas si «lo tenemos todo»? Tere Díaz nos lo explica.

Es momento de honestidad brutal: ¿cuántas de ustedes se sienten absolutamente sobrepasadas por la vida diaria? Nos despertamos, hacemos ejercicio, nos ponemos crema en la cara, salimos disparadas al trabajo, resolvemos mil juntas, mantenemos las finanzas en orden, compramos el súper, cuidamos a los hijos o al perro, y encima nos exigen que estemos divinas, sonrientes, con el pelo impecable y disponibles para la pareja.

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Superwoman: ¿Por qué estamos agotadas si «lo tenemos todo»?

Ser mujer adulta hoy implica vivir en una contradicción total. Por un lado, conquistamos más educación, voz, mejores puestos de trabajo, libertad sexual y autonomía económica; pero por el otro, muchas de nosotras seguimos cargando mandatos viejos de servicio, complacencia y una culpa que nos carcome el alma. De ahí nace el famosísimo mito de la “superwoman”: la mujer que cree que puede con todo… hasta que el cuerpo, el ánimo y el deseo propio nos pasan una factura carísima.

Para entender este dilema a profundidad y rescatar nuestra salud mental, la psicoterapeuta Tere Díaz nos desmenuza los diez puntos centrales de este caos emocional. ¡Saquen libreta y tomen nota, por favor!

La educación del servicio: Darse a los demás hasta desaparecer

A muchas de nosotras nos educaron bajo la premisa de que ser una «buena mujer» significaba priorizar las necesidades ajenas: cuidar, compartir, atender, agradar y, sobre todo, no incomodar a nadie. Cuentahabientes, el problema real no es servir o ser generosas; el verdadero conflicto es cuando lo hacemos por un mandato cultural lleno de culpa y no como una elección libre y adulta.

Derechos nuevos con reglas del siglo pasado

Hoy tenemos posibilidades infinitas en el mundo público, pero seguimos funcionando con un chip interno antiguo. Intentamos balancear una carrera brillante con el rol de la cuidadora perfecta.

El cansancio crónico que sienten a las ocho de la noche no siempre es por una mala organización del tiempo o porque les falte una agenda más bonita; muchas veces es el costo real de intentar vivir una vida moderna cargando expectativas del siglo pasado.

La Superwoman está eficiente… pero frita

La superwoman recibe piropos y aplausos por fuera: «¡Wow, no sé cómo le haces para poder con tanto!». Pero por dentro, la realidad es otra: vive con niveles altísimos de ansiedad, irritabilidad, tristeza profunda, culpa y un agotamiento que ninguna cantidad de café puede quitar. El mito les dice: «tú puedes sola»; pero la psicología y la salud mental responden directo: nadie debería poder con todo sola.

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Independencia económica no es autonomía emocional

Ojo aquí, que esto lo vemos muchísimo en temas de finanzas personales. Tener dinero propio, una buena cuenta de banco y pagar sus propias cuentas no siempre significa tener el permiso interno para decidir sobre sus vidas. Muchas mujeres trabajan, ganan espectacular y sostienen hogares enteros, pero siguen pidiendo autorización implícita a sus parejas o familias para usar su tiempo, su cuerpo, su dinero o su libertad.

  • Independencia económica: Es tener recursos propios.
  • Autonomía emocional: Es tener el criterio y el valor de decidir por y para ustedes mismas.

El mundo cambió, pero ellos no siempre van al mismo ritmo

Hemos visto avances enormes gracias al feminismo, la revolución sexual y nuestro ingreso masivo al mundo público. Sin embargo, muchos hombres todavía se resisten a la equidad real. Algunos lo hacen con violencia, otros con una indiferencia pasiva, y muchos otros cooperando de forma muy superficial en casa, pero sin transformar la raíz del poder ni asumir la carga mental que implica sostener un hogar.

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La trampa de la sobre-admiración

Especialmente las mujeres heterosexuales, suelen buscar inconscientemente a un hombre «más»: más fuerte, más exitoso, más capaz o más reconocido. No está mal admirar a la pareja, cuentahabientes, pero hay que revisar con lupa cuándo esa admiración coloca al hombre dos peldaños arriba de ustedes, lo que favorece que terminen aguantando desigualdades, dependencia emocional o malos tratos.

Sexo y género: Desmontando culpas

Una cosa son las diferencias biológicas de nuestros cuerpos y otra muy distinta son las normas culturales. El género es el que nos enseña qué “debe” ser una mujer o un hombre, reglas que nos meten en la cabeza en la familia, la escuela y los medios de comunicación. Cuando entienden que esas reglas son inventadas por la sociedad, se quitan un peso de encima enorme.

El malestar no es un defecto tuyo

Queremos que les quede grabada esta frase en el corazón: su malestar no siempre es personal; a veces es político, cultural y relacional.

Ese insomnio que no las deja en paz, el mal humor, la tristeza o el hecho de que el cuerpo empiece a somatizar con dolores crónicos no significa que ustedes estén defectuosas o que hagan algo mal. Es la factura emocional de intentar ser perfectas en todo: ser las mejores profesionales, las amantes ideales, las madres abnegadas, sin perder jamás la sonrisa, el cuerpo espectacular ni el rendimiento. ¡Es insostenible!

La estrategia de salida: Cómo recuperar tu vida

¿Cuál es la ruta práctica que nos propone Tere Díaz para atravesar este dilema y dejar de vivir como satélites de los demás? Se reduce a tres pasos fundamentales:

  • Aceptación radical: Aceptar la realidad tal cual es, sin maquillarla. Reconocer que están agotadas y que el modelo actual no les funciona.
  • Acompañamiento: Construir redes de apoyo sólidas con amigas, buscar terapia, exigir hombres disponibles y empujar por políticas de cuidado equilibradas.
  • Protagonismo absoluto: Recuperar el control de su dinero, su tiempo, su cuerpo, su deseo y tener, como decía Virginia Woolf, una habitación propia.

Cuentahabientes, la tarea de una mujer adulta hoy no es poder con todo; la verdadera tarea es aprender a decidir mejor qué quieren conservar y qué van a soltar. No se trata de renunciar al amor, a la entrega o al cuidado de los que amamos; se trata de dejar de usar el sacrificio como una moneda de cambio para sentir que merecemos ser amadas. ¡A tomar el papel de autoras de sus propias vidas!

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julio 10, 2026