¿Por qué está temblando tanto en el mundo? y ¿Temblará en México? Les vamos a contar todo lo que deben saber sobre los temblores del 2026.
Entre los devastadores terremotos en Venezuela y Colombia, y la constante actividad en México y Asia, es inevitable preguntarnos si algo extraordinario está pasando bajo nuestros pies. Les explicamos a detalle cómo funcionan las placas tectónicas.
No dejen de leer: ¿Realidad o mito? Tiembla más durante un eclipse
¿Por qué está temblando tanto en el mundo? y ¿Temblará en México?
A ver, cuentahabientes, levanten la mano las que en las últimas semanas han sentido ese hueco en el estómago cada vez que ven una noticia sobre un nuevo temblor. ¡Es que qué barbaridad! Parece que abrimos las redes sociales y hay una alerta sísmica en alguna parte del planeta: un temblor fortísimo en Venezuela, otro susto gigante en Colombia, sacudidas en Japón, Filipinas y, por supuesto, la actividad en México, como el sismo de Chiapas.
Es totalmente normal que nos preguntemos: ¿Qué está pasando? ¿Por qué está temblando tanto en todas partes al mismo tiempo? ¿Un terremoto al otro lado del mundo puede desencadenar uno aquí? Le pedimos a nuestro geólogo de cabecera a investigar a fondo para traerles la explicación clara, científica y sin pánico que todas necesitamos escuchar. Preparen su café, tomen nota y vamos a entender cómo se está moviendo la Tierra.
El mapa del susto: Los sismos más potentes en lo que va de 2026
Para entender la magnitud de la conversación, hay que ver las cifras. Este año 2026 ha tenido una actividad tectónica impresionante en distintos rincones del planeta:
- Mar de Molucas, Indonesia (1 de abril de 2026): Un sismo submarino de magnitud 7.4 a 35 km de profundidad activó alertas de tsunami con olas de hasta un metro.
- Mindanao, Filipinas (7 de junio de 2026): El más fuerte registrado en todo el mundo en lo que va del año. Un devastador terremoto de magnitud 7.8 a 57 km de profundidad dejó más de 107 personas fallecidas y más de 1,400 heridas.
- Estado Yaracuy, Venezuela (24 de junio de 2026): Un fenómeno impresionante con un doble temblor superficial de magnitud 7.2 y 7.5 en un intervalo de solo 39 segundos. El movimiento duró cerca de 4 minutos, provocando la muerte de más de 6,300 personas y dejando a miles de heridos.
- Chiapas, México (17 de julio de 2026): Frente a las costas del Pacífico, a 135 km de Ciudad Hidalgo, se registró un sismo con magnitud entre 7.3 y 7.4. Afortunadamente no hubo víctimas mortales, aunque la Secretaría de Marina activó una alerta preventiva de tsunami.
- Kumamoto, Japón (28 de julio de 2026): Un temblor de magnitud 7.1 sacudió la isla de Kyushu con una intensidad máxima de Shindo 7, dejando al menos 39 fallecidos y cientos de lesionados.
- San José del Palmar, Colombia (10 de agosto de 2026): Un terremoto de magnitud 7.4 con profundidad intermedia sacudió el occidente colombiano durante 3 minutos y medio, provocando más de 239 fallecidos y el colapso de más de 165 edificios en ciudades como Cali.
Viendo este recuento, es obvio entender por qué estamos con el alma en un hilo. Pero, ¿esto significa que el planeta está fallando?
No dejen de leer: ¿Cuándo tiembla más en México?
¿Por qué está temblando tanto? La ciencia bajo la superficie
Cuentahabientes, la superficie de la Tierra parece firme y sólida cuando caminamos sobre ella, pero la realidad es que vivimos sobre un gigantesco rompecabezas. La corteza terrestre está dividida en enormes bloques de roca llamados placas tectónicas, que flotan y se mueven lentamente sobre una capa caliente y parcialmente plástica del manto terrestre.
Esos movimientos son lentísimos —avanzan apenas unos cuantos centímetros al año, más o menos a la velocidad a la que nos crece el pelo—, pero acumulan una cantidad colosal de energía. Cuando esa energía atrapada se libera de golpe, sentimos un terremoto.
Los tres tipos de bordes donde chocan o se separan las placas
Las zonas donde se encuentran dos placas se llaman límites tectónicos, y se dividen principalmente en tres:
- Límites convergentes (cuando las placas chocan): Una placa empuja a la otra. Si una placa oceánica choca con una continental, la oceánica (que es más densa) se hunde por debajo en un proceso llamado subducción. Esto acumula muchísima tensión y libera los sismos más potentes del planeta.
- Límites divergentes (cuando las placas se separan): Las placas se alejan, el magma sube desde el interior, se enfría y crea nueva corteza. Esto ocurre principalmente en el fondo del océano, como en la dorsal mesoatlántica.
- Límites transformantes (cuando se deslizan de lado a lado): No se crea ni destruye tierra, pero el roce hace que las placas se atoren. Cuando la roca ya no soporta la presión y se destraba bruscamente, se genera un temblor. La famosa Falla de San Andrés es el ejemplo perfecto de esto.
El Cinturón de Fuego del Pacífico: Nuestra casa geológica
Si se fijan en los lugares que han temblado este año —Indonesia, Filipinas, Japón, México, Colombia—, todos comparten una característica geográfica: forman parte del Cinturón de Fuego del Pacífico.
Esta no es una sola falla, sino una inmensa herradura tectónica que rodea al Océano Pacífico. Aquí se concentra nada más y nada menos que:
- El 90% de los terremotos del mundo.
- Cerca del 75% de los volcanes activos de la Tierra.
- Las fosas marinas más profundas y los mayores riesgos de tsunami.
México está ubicado justo en la orilla oriental de este cinturón. Por eso, que tiemble en nuestra región no es algo anómalo ni una maldición: es, literalmente, la geología del planeta haciendo su trabajo habitual.
Las 5 placas tectónicas que mueven a México
Nuestro país es privilegiado en biodiversidad y cultura, pero geológicamente es hiperactivo porque se encuentra sobre cinco placas tectónicas distintas:
- Placa Norteamericana: Donde está asentada la mayor parte del territorio nacional.
- Placa de Cocos: Ubicada en el Pacífico, se hunde constantemente debajo de la Norteamericana desde Michoacán hasta Chiapas. Es la principal responsable de los grandes sismos en el sur y centro del país (incluyendo la Ciudad de México, que siente intensamente los movimientos debido al subsuelo de su antiguo lago).
- Placa de Rivera: Una pequeña placa frente a Jalisco y Colima que también realiza subducción y genera actividad sísmica en el occidente.
- Placa del Pacífico: Se desliza de forma lateral respecto a la Norteamericana en el noroeste, haciendo que la Península de Baja California se mueva lentamente hacia el noroeste a razón de unos pocos centímetros al año.
- Placa del Caribe: Interactúa en el extremo sureste, cerca de Chiapas y Yucatán.
Esta intensa interacción no solo causa sismos, sino que también formó el Eje Neovolcánico Transmexicano, alimentando a colosos como el Popocatépetl, el Nevado de Toluca o el Volcán de Fuego de Colima.
¿Un terremoto en otro país puede desencadenar uno en México?
Llegamos a la gran pregunta que todas nos hacemos cuando vemos noticias de sismos en Colombia o Venezuela: ¿Es un efecto dominó que va a terminar activando las fallas en México? La respuesta corta de los expertos es no de forma directa.
Aunque todas las placas tectónicas del mundo forman parte del mismo sistema global, las distancias entre el epicentro de Colombia o Venezuela y las fallas de México son de miles de kilómetros. Las ondas sísmicas de un terremoto en Colombia no tienen la energía suficiente para «activar» o «empujar» la Placa de Cocos en México.
Lo que sí sucede es que el planeta atraviesa períodos donde la liberación de energía en el Cinturón de Fuego coincide en ventanas de tiempo cercanas. No porque un temblor cause el otro, sino porque todas estas zonas llevan décadas acumulando tensión de manera independiente y llegan a su punto de ruptura en épocas similares.
La lección para nosotras: Conocimiento en lugar de pánico
Saber esto nos da paz mental, cuentahabientes. Que haya temblado en Colombia o en Japón no significa que mañana vaya a temblar en México por «contagio sísmico». Significa simplemente que vivimos en un planeta vivo, dinámico y en constante movimiento.
La clave nunca será intentar predecir los temblores —porque la ciencia ha demostrado que eso es imposible—, sino estar preparadas. Tener nuestro plan familiar de protección civil al día, ubicar las zonas de menor riesgo en casa y en el trabajo, mantener la calma y recordar que entender la naturaleza de nuestro entorno es la mejor herramienta para vivir tranquilas y seguras.
Especialista: Jafet Quintero Venegas. Licenciado, maestro y doctor en Geografía por la UNAM. Investigador asociado de Tiempo Completo en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y profesor de “Geografía y Ética” en la licenciatura en Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Mail: jafet@sociales.unam.mx // FB: @JafQuven // TW: @jafquven