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El divorcio y el chantaje en los hijos

Seguro han escuchado las historias del terro sobre el chantaje en los hijos después de un divorcio y eso es lo peor que pueden hacer como padres y aquí les damos las razones.

agosto 17, 2026

El divorcio y el chantaje en los hijos: Lo que NO debes hacer en una separación cuando hay niños de por medio.

Cuentahabientes, a ver, hablemos de realidades puras y duras. Las cifras no mienten y nos están diciendo algo fuertísimo sobre lo que está pasando en nuestro país. De acuerdo con datos del INEGI, tan solo en 2024 se registraron 161,932 divorcios en México. Para que se den una idea de la magnitud: estamos hablando de 33.3 divorcios por cada 100 matrimonios. Además, la tasa de divorcios pasó de 1.52 por cada mil habitantes de 18 años y más en 2015 a 1.79 en 2024.

La gran mayoría de estas separaciones se dieron por divorcio incausado (67.2%) o por mutuo consentimiento (31.3%). Pero aquí viene el dato que verdaderamente nos debe hacer reflexionar: el 44.2% de los matrimonios que se disolvieron tenían al menos un hijo menor de edad (un 22.5% tenía un hijo, 16.2% dos, y 5.5% más de dos).

Cuando el amor de pareja se acaba, el matrimonio se liquida en un papel. Pero cuando hay niños de por medio, la historia es completamente diferente: la relación de pareja termina, pero la responsabilidad parental NO. Hoy vamos a poner sobre la mesa los puntos clave para navegar un divorcio con madurez, inteligencia emocional y respetando siempre el bienestar superior de nuestros niños.

El divorcio y el chantaje en los hijos

A ver, cuando se toma la decisión de tomar caminos separados, la prioridad deja de ser el ego, el resentimiento o la pelea de adultos. En México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha sido enfática: todas las decisiones sobre custodia, régimen de convivencia y crianza deben buscar el mayor beneficio para los hijos. Ambos progenitores conservan responsabilidades inalienables respecto a ellos.

Para entender qué sí y qué jamás se vale hacer durante una separación, desmenuzamos las dudas jurídicas y emocionales más comunes.

¿Puedes impedirle a tu ex ver a sus hijos porque te fue infiel?

No, rotundamente no. La infidelidad es una falta entre adultos, no una razón legal para cortar la relación de un padre o madre con sus hijos. A menos que exista violencia, abuso o un riesgo real que ponga en peligro al menor (determinado formalmente por la autoridad competente), la convivencia no se puede suspender por despecho o despecho personal.

¿Se vale dejar de pagar la pensión porque estás enojada?

La pensión alimenticia es para cubrir el alimento, la educación y la vida digna de tus hijos; no es un pago para tu ex ni un cheque de chantaje o negociación. Incumplir con esta obligación trae consecuencias legales gravísimas. El conflicto o enojo entre adultos no extingue las obligaciones parentales.

Hablar mal del ex frente a los niños: Un error devastador

Cuentahabientes, esto es crueldad pura. Los hijos no son ni árbitros, ni mensajeros, ni aliados de sus guerras personales. Descalificar, ridiculizar o rechazar emocionalmente a un niño para castigar al otro es una forma explícita de violencia psicológica y emocional, reconocida formalmente por organismos internacionales como UNICEF.

De la competencia de regalos a la manipulación. Cuando uno intenta «comprar» el cariño de los hijos.

Llenar a los niños de regalos, viajes o permisos desmedidos para ganarle el afecto al otro o hacerlo quedar como el «malo» es instrumentalizar a tus propios hijos. Consentirlos está bien; convertir los recursos económicos en una competencia los coloca en un angustioso conflicto de lealtades.

¿Custodia por amor o por venganza?

Pedir la custodia para garantizar estabilidad, un entorno seguro y los mejores cuidados es completamente legítimo. Pedirla solo para castigar a tu ex, quitarle presencia o ganar la «guerra» del divorcio es utilizar al niño como un trofeo de combate. La SCJN establece que la custodia se otorga según el bienestar del menor, no por quién «gana» la contienda

¿Qué pasa si uno se lleva al niño y desaparece?

Estamos hablando de un hecho de gravedad extrema. Llevarse a un menor de edad, ocultarlo o romper unilateralmente los acuerdos de custodia o convivencia puede constituir sustracción de menores. Además de las implicaciones penales, la SCJN señala que esta conducta vulnera directamente el derecho fundamental del menor a convivir con su familia.

La voz de los hijos y el daño psicológico invisible ¿Un hijo puede decidir con quién quiere vivir?

Los niños, niñas y adolescentes tienen el derecho constitucional a ser escuchados en el proceso (así lo ha reiterado la SCJN). La autoridad judicial escuchará su opinión valorando su edad y madurez, pero su deseo no determina de forma automática la sentencia. La decisión final velará por su protección integral.

Si un niño dice que «odio» a uno de sus padres

No hay que dar respuestas precipitadas ni asumir verdades absolutas de inmediato. Este rechazo puede derivar de un conflicto real o de una experiencia de violencia, pero también de una intensa manipulación o presión de la otra parte. Lo correcto es escuchar detenidamente y acudir con especialistas en psicología infantil para evaluar el entorno familiar sin juzgar a la ligera.

¿Dónde termina la protección y empieza la alienación?

  • Protección: Busca reducir un peligro o riesgo real documentado.
  • Manipulación / Alienación: Busca alterar los sentimientos del niño con frases como «tu papá no te quiere», forzarlo a llamar «papá» o «mamá» a una nueva pareja, o bloquear convivencias. Si existe un riesgo real, se denuncia ante las autoridades aportando evidencias, no usando al niño como herramienta del conflicto.

Conductas que destruyen sin dejar marcas

UNICEF y diversos especialistas advierten que la violencia psicológica no siempre es evidente a simple vista, pero fractura la estabilidad emocional de un niño. Eviten a toda costa:

  • Insultar, amenazar o ridiculizar al niño.
  • Hacerlo sentir culpable por la separación de sus padres.
  • Obligarlo a elegir bando o tomar partido.
  • Cargarle la responsabilidad de los problemas económicos o emocionales de los adultos.
  • Ignorarlo o negarle afecto como forma de castigo.

En resumen, cuentahabientes: Cuando una relación se disuelve, dejan de ser pareja, pero se convierten para siempre en un equipo de crianza.

Los hijos no son propiedad de nadie ni deben convertirse en armas, mensajeros o jueces de un divorcio. La pregunta que deben hacerse absolutamente todos los días antes de tomar una decisión es: «¿Esto que estoy haciendo beneficia de verdad a mi hijo, o solo estoy tratando de castigar a mi ex?» La respuesta a esa pregunta lo cambia todo

(Nota: Las consecuencias jurídicas específicas pueden variar de acuerdo con el código civil o familiar de cada entidad federativa y las particularidades de cada caso).

Especialista: Ana Kudisch. Licenciada en Derecho por la Universidad Anáhuac, Maestra en Derecho Familiar por el Instituto de Ciencias Jurídicas de Estudios Superiores, Certificada como Mediadora Privada por el Tribunal Superior de Justicia, Ponente Internacional en Congresos sobre Derecho Familiar y fundadora de Kudisch Abogados.

Tel: (55) 1107 8604 / contacto@kudischabogados.com.mx / TW: @anamarykc / IG: @ana_kudisch

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