Les tengo una pregunta: ¿qué tanto saben de su microbiota? Porque si la respuesta es “sé que existe y que los probióticos son buenos”, we need to talk. Para empezar, en nuestro intestino viven billones de microorganismos que forman lo que conocemos como microbiota intestinal. Y no se trata solamente de tener “bacterias buenas”, sino de que exista esa diversidad y equilibrio.
Pero para ponerle pies y cabeza a este tema, me di a la tarea de escuchar el podcast de Bendita Nutrición con Bea Boullosa y Nicolás Mier y Terán, y decían que cuando esa comunidad pierde su equilibrio puede presentarse algo conocido como disbiosis, que puede estar conectada con problemas digestivos como inflamación, gases, diarrea o estreñimiento. Aquí es donde entran los famosos probióticos a hacer su chamba, pero ojo: no todos los probióticos hacen lo mismo.
Algo que explicaba Bea es que sí o sí hay que conocerlos por nombre, apellido y apodo. O sea, género, especie y cepa, porque es fundamental tener en mente los beneficios que nos dan. Por ejemplo: Lactobacillus sería el género, acidophilus la especie y LA5 la cepa. Y sí, los nombres parecen sacados de examen, pero entenderlos importa, porque cada cepa puede tener funciones diferentes. Algunas están relacionadas con la salud digestiva, otras con el sistema inmune y otras con la salud mental o la piel.
Hilado a esto, Nico mencionó algo que se me hizo fundamental: los probióticos también necesitan comer. Para eso están los prebióticos, principalmente las fibras que están en ciertos alimentos y que sirven de para esos microorganismos que viven en nuestra microbiota.
Y antes de que se pongan a hacer caras por no saber de dónde los tienen que sacar. Bueno, los podemos encontrar en alimentos como el ajo, la cebolla, la avena, frutas y verduras. O sea, si el probiótico es el microorganismo, el prebiótico es lo que le das de comer para que pueda hacer su trabajo, para que nuestra alimentación empiece a funcionar como Dios manda.
Pero algo que aclaraba Bea, es que no se trata solamente de comer saludable, sino de comer variado. Porque aunque un alimento sea buenísimo para ustedes, si siempre comen exactamente lo mismo, pueden estar limitando la diversidad de su microbiota.
Así que ya saben, apuéstenle a frutas y verduras de temporada, cambien los alimentos que comen durante la semana y, si viajan, aprovechen para probar la comida de esos lugares. Todo eso ayuda a darle variedad a su alimentación y a su microbiota.
Ahora, si además están pensando en tomar un probiótico para ayudar a su panza. Nico decía que uno de sus lugares con varias opciones es San Pablo Farmacia, específicamente el área de San Pablo Natural, porque hay probióticos, prebióticos, suplementos y en algunas sucursales hay especialistas que pueden ayudarlos a elegir.
Justo por todas estas maravillas, pueden darse una vuelta por San Pablo Natural o entrar a su página farmaciasanpablo.com.mx/natural, o encontrarlos en IG como @sanpablofarma y en FB como San Pablo Farmacia.
Porque cuidar su microbiota no se trata solamente de tomar un probiótico, sino de darle a esos microorganismos lo que necesitan para hacer su función. Más fibra, más variedad y más alimentos que los nutran.