Oigan, ¿no les parece el colmo estar lidiando con las primeras líneas de expresión y, de pronto, ¡pum!, amanecer con el acné adulto? Sabemos que es la peor pesadilla de muchas, porque cuando por fin creíamos que esa etapa había quedado atrás, la vida nos dice: “¡sorpresa!”.
Pero a ver, no se me traumen, porque no están solas. De hecho, pongan mucha atención a estos datos: de acuerdo con el Journal of the American Academy of Dermatology, el 26.3% de las mujeres de entre 40 y 49 años dijo presentar acné, frente a solo un 12% de los hombres de la misma edad. Y, agárrense, entre el 60% y el 80% de las mujeres con acné adulto lo vienen arrastrando ¡desde la adolescencia! Para que vean que esto es súper común en nosotras, el mismo estudio reveló que de los adultos con acné:
- El 81.7% eran mujeres.
- El 68.3% tenía acné persistente.
- El 72.8% presentaba principalmente lesiones inflamatorias.
- El 60.6% tenía antecedentes familiares.
- El 23.9% reportaba estrés crónico (¡cómo no, con el ritmo de vida que llevamos!).
- El 62.8% ya presentaba algún grado de cicatrización.
¿Por qué aparecen granos cuando también empiezan a aparecer arrugas?
Después de los 40, cuentahabientes, pueden aparecer brotes por primera vez o regresar esos que ya dábamos por superados. El acné en adultos se define como el que persiste o comienza después de los 25 años y, aunque disminuye con la edad, alrededor del 5% de las mujeres de entre 40 y 49 años lo sigue presentando.
Y no, quítense de la cabeza que es por falta de higiene. Es una enfermedad inflamatoria de la unidad pilosebácea donde intervienen las hormonas, la producción de grasa, la obstrucción del poro, la microbiota cutánea y la inflamación. Aquí les explico las 5 razones principales de por qué aparece a esta edad:
- Cambios hormonales y perimenopausia: Durante la transición hacia la menopausia, nuestros estrógenos empiezan a fluctuar y a bajar. Esto hace que los andrógenos tomen ventaja y estimulen las glándulas sebáceas. Además, algunas de nosotras tenemos niveles hormonales normales, pero nuestras glándulas son hipersensibles a los andrógenos. Por eso, el acné puede empeorar antes de la menstruación, en la perimenopausia, al suspender o cambiar métodos anticonceptivos, o si tienen síndrome de ovario poliquístico.
- Estrés crónico: Vivir aceleradas, no dormir bien y estarse tocando constantemente la cara es un combo que la piel nos cobra con intereses. El cortisol y otros mediadores del estrés aumentan la inflamación, alteran nuestra barrera cutánea y nos hacen producir más grasa.
- Cosméticos y productos capilares: Mucho cuidado con lo que se untan. Cremas superpesadas, aceites o maquillajes comedogénicos pueden tapar el poro. Incluso los productos que usan para el pelo pueden provocarles brotes en la frente, las sienes y alrededor de las orejas.
- Fármacos, sustancias y suplementos: Algunas fórmulas pueden desencadenar lesiones parecidas al acné. Entre ellas están los corticoides, testosterona, litio, algunos anticonvulsivos, tratamientos oncológicos, dosis altas de vitaminas B6 o B12, y hasta los suplementos de proteína de suero de leche. ¡Ojo! Nunca suspendan sus tratamientos sin supervisión de sus especialistas; primero confirmen con ellos si hay relación con el brote.
- Alimentación: Un grano no sale por comerse un chocolate un martes por la tarde. Pero, si tienen una dieta alta en azúcares, refrescos, pan blanco y ultraprocesados, están favoreciendo elevaciones de insulina que se traducen en más grasa y poros obstruidos. También se ha visto asociación con el consumo de leche (especialmente descremada), pero consulten a su experto antes de retirar grupos enteros de comida.
¿Cómo es el acné adulto?
Casi siempre aparece en el tercio inferior de la cara: barbilla, línea de la mandíbula, cuello y alrededor de la boca. Se puede ver como puntos negros, granos rojos e inflamados, pústulas o nódulos profundos y superdolorosos (de esos que laten). Además, como a los 40 nuestra piel suele estar más seca y sensible, los tratamientos agresivos que aguantábamos a los 18 hoy nos pueden irritar brutalmente. ¿Y si no es acné? Cuentahabientes, no todo lo que parece grano lo es. A nuestra edad es fácil confundirlo con:
- Rosácea: Enrojecimiento, ardor y vasos visibles, pero sin puntos negros.
- Dermatitis perioral: Lesiones pequeñitas alrededor de boca, nariz u ojos, con descamación.
- Foliculitis: Inflamación de los folículos.
- Dermatitis por contacto: Reacción a cosméticos o tintes.
- Hidradenitis supurativa: Nódulos recurrentes en axilas, ingles o debajo de los senos.
¿Cuándo sospechar un problema hormonal? No corran a hacerse estudios por un solo grano. Investiguen con su dermatólogo si el acné viene acompañado de periodos irregulares, aumento de vello grueso (cara, pecho, abdomen), caída de pelo con patrón masculino, aumento rápido de peso, oscurecimiento del cuello o axilas o cambios en la voz.
¿Cómo se trata para tener una piel espectacular? El plan de acción depende de la gravedad, y siempre debe ir de la mano de sus dermatólogos. Algunas de las opciones estrella son:
- Retinoides tópicos: Ayudan a destapar poros y previenen manchas. Se usan poquito (tamaño de un chícharo para toda la cara) para no irritar.
- Peróxido de benzoilo: Baja las bacterias y la inflamación. Cuidado porque decolora las fundas de las almohadas.
- Ácido azelaico: Fabuloso para pieles sensibles y manchas; suele ser compatible con el embarazo (consultando siempre a su especialista).
- Ácido salicílico: Perfecto para exfoliar dentro del poro en casos leves.
- Clascoterona: Un antiandrógeno tópico supernovedoso que bloquea los receptores que favorecen la grasa.
- Espironolactona: Una maravilla para mujeres con acné hormonal en la mandíbula, pero requiere estricta valoración de un experto.
- Anticonceptivos orales: Estabilizan las fluctuaciones hormonales (solo si son candidatas ideales).
- Terapias antibacterianas (orales): Para casos moderados a graves, siempre por tiempos limitados.
- Isotretinoína oral: Para casos severos, nódulos y riesgo de cicatriz, con un control dermatológico rigurosísimo.
Además, hay procedimientos dermatológicos increíbles para complementar, como luz o láser, microneedling para las cicatrices, infiltraciones para nódulos inflamados y peelings químicos. La rutina de oro después de los 40: Cuentahabientes, su piel necesita mimos, no que la maltraten. Tomen nota de esta rutina básica:
Por la mañana:
- Limpiador súper suave.
- Tratamiento indicado por el experto.
- Hidratante no comedogénica.
- Protector solar FPS 30 o superior (¡indispensable!).
Por la noche:
- Retirar maquillaje y protector solar.
- Limpiar sin tallar.
- Aplicar su tratamiento.
- Utilizar hidratante reparadora.
Por favor, eviten los exfoliantes físicos rudos, los cepillos faciales de cerdas duras, pellizcarse la cara y mezclarse cinco activos nuevos la misma noche. ¡Paciencia, paciencia, paciencia! Los productos tópicos tardan entre 6 y 8 semanas en dar resultados, y los tratamientos hormonales pueden llevar de 3 a 6 meses. El objetivo no es solo secar el grano de hoy, sino tener una piel sana, luminosa, sin manchas ni marcas.
Especialista: Polo de Velasco. Dermatólogo por la UNAM. Asesor dermatológico en el Hospital de la Luz y está dedicado a la práctica privada en Dermatología De Velasco.
Web: dermatologiadevelasco.com / T. 56-61-16-45 y 55-26-87-71-63 / TW: @DrPolodVelasco / IG: @dermadevelasco