La Independencia no la hicieron solo los hombres, cuentahabientes; existió un grupo de heroínas de la Independencia, mujeres brillantes, valientes y rebeldes que espiaron, financiaron y arriesgaron la vida por la patria.
De la mano de nuestra querida Ángeles González Gamio, repasamos la historia de cinco insurgentes indispensables en la construcción de nuestro país.
Las heroínas de la Independencia: Las mujeres que cambiaron la historia de México
Estamos en pleno mes patrio y, como cada año, escuchamos los mismos nombres por todos lados: Hidalgo, Morelos, Allende, Guerrero… Y sí, todos ellos hicieron lo suyo y merecen su lugar, pero a ver, seamos muy honestas entre nosotras: la Independencia de México no fue cosa de puros hombres. Para nada.
Detrás, al lado y al frente de ese movimiento, hubo mujeres espectaculares que espiaron, financiaron guerras de su propia bolsa, conspiraron en sus salas, llevaron mensajes en secreto y arriesgaron absolutamente todo por la causa insurgente. Por eso, hoy vamos a conocer parte de su historia, y obviamente lo hacemos de la mano de una mujer que es una enciclopedia andante y que adoro, mi querida Ángeles González Gamio.
Pero antes de arrancar con nuestras heroínas de la Independencia, vamos a poner un poco de contexto histórico para que traigan los datos frescos en la cabeza. Fíjense muy bien: este año se cumplen exactamente 216 años del inicio de la lucha de Independencia y 205 años de su consumación.
- La guerra comenzó la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando Miguel Hidalgo llamó a levantarse contra el gobierno virreinal en Dolores, Guanajuato.
- Ojo aquí: la Independencia no ocurrió en una sola noche, ni por arte de magia. El conflicto duró aproximadamente 11 años y 11 días, del 16 de septiembre de 1810 al 27 de septiembre de 1821.
- Nosotras en México celebramos el inicio del movimiento con el Grito, no la fecha en que el país se volvió independiente. La consumación real ocurrió el 27 de septiembre de 1821, con la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México.
- Y el Acta de Independencia se firmó hasta el 28 de septiembre de 1821, un día después de ese desfile.
Ahora sí, cuentahabientes, agárrense porque les vamos a presentar a las verdaderas jefas de esta historia, mujeres que no encajaban en el molde de sumisión, que cambiaron nuestro país para siempre y que son las verdaderas heroínas de la Independencia.
Josefa Ortiz de Domínguez: la señora «bien» que se adelantó a la historia de México
Todas hemos visto su perfil en las monografías, pero Josefa era muchísimo más que eso. Imagínense, ella era la esposa del corregidor de Querétaro, o sea, estaba casada con un alto funcionario de la Corona. Y mientras su marido trabajaba para el gobierno… ella andaba conspirando para tumbarlo. ¡Qué nivel de audacia!
Su casa era literalmente el punto de reunión de los rebeldes. Ahí se reunían los conspiradores, disfrazando la rebelión de «tertulia literaria». Había música, buena plática, invitados de alcurnia… y entre copa y copa, planeaban la caída del gobierno español. Cuando descubrieron el plan, su marido la encerró bajo llave en su propia casa para evitar que la detuvieran, pero Josefa no se iba a quedar cruzada de brazos. Se las ingenió para pasar un mensaje por debajo de la puerta que llegó a Ignacio Pérez, y de ahí a Hidalgo y Allende.
Ese fue el aviso que prendió la mecha. La detuvieron, la interrogaron, la presionaron para que diera nombres, y ella se mantuvo como una reina: firme y en silencio total. Lo más fascinante es que, cuando México por fin fue independiente, ella rechazó todos los reconocimientos de los nuevos gobernantes. No cambió de bando para acomodarse, era una mujer de convicciones absolutas.
La Güera Rodríguez: la mujer que tenía todo para ser peligrosa
Cuentahabientes, María Ignacia Rodríguez de Velasco, nacida en 1778, era la it girl de la Nueva España, pero con un cerebro brillante. Era rica, guapísima, educada y tenía algo rarísimo para una mujer de su época: dinero propio, apellido y acceso directo a la información. Ella no perseguía a los poderosos, ¡los poderosos querían pertenecer a su círculo!
Su vida personal fue un escándalo total. Se casó joven, pero cuando su esposo intentó maltratarla, ella no se quedó callada: lo denunció en los tribunales (¡en el siglo XIX, imagínense!). Su casa era el epicentro social y político. Escuchaba y sabía secretos que nadie más conocía.
Además, tenía comunicación directa con Agustín de Iturbide y, agárrense, su hacienda «La Patera» fue el escenario de la reunión secreta en septiembre de 1821 entre Iturbide, Juan O’Donojú y Francisco Novella, días antes de consumarse la Independencia. Le inventaron miles de romances (con Bolívar, con Humboldt), tratando de reducir su inteligencia a sus encantos, pero la realidad es que ella era una estratega política con un poder de influencia brutal.
Leona Vicario: una de las heroínas de la independencia más bravas
Si alguna vez han pensado que necesitan a alguien que las rescate, acuérdense de Leona. Nació en una cuna de oro en 1789. Quedó huérfana a los 18 años y recibió una educación rarísima para una mujer: estudió filosofía, historia, ciencias y francés. Conoció al pasante de su tío, Andrés Quintana Roo, y se enamoraron. Pero cuando a él le negaron casarse con ella y se fue a la guerra, Leona no se quedó llorando en su cuarto bordando pañuelos.
Se unió a la sociedad secreta «Los Guadalupes». Usó su propia fortuna inmensa para comprar armas y mandárselas a los insurgentes. Fue espía, se convirtió en una de las primeras mujeres periodistas de México publicando en El Ilustrador Americano, la atraparon, se fugó, y terminó viviendo a salto de mata en la sierra. Pasó de heredera privilegiada a fugitiva política por puro amor a sus ideales.
Antonia Nava: «La Generala» que prefirió morir peleando
Si las anteriores operaban desde los salones y el dinero, Antonia lo hizo desde el lodo y la sangre. Nació en Tixtla y tenía 30 años cuando empezó todo, casada y con ocho hijos. Ella no mandó dinero, ella se fue físicamente a la guerra con toda su familia. Acompañó al ejército, organizó a las tropas, consiguió alimentos y sanó a los heridos en medio de la nada.
La guerra le costó la vida de varios de sus hijos, cuentahabientes, y su entereza fue de acero. El momento más impactante fue en 1817, durante un sitio brutal donde el hambre estaba aniquilando a los soldados. Se propuso sacrificar a un soldado para que los demás comieran.
Antonia y otras mujeres se plantaron y dijeron: «No, sacrifíquenos a nosotras». Al final, ella misma propuso algo más valiente: dennos armas a las mujeres y vamos a romper el cerco enemigo en la noche. Y lo lograron. Murió a los 63 años, habiendo visto nacer a su país.
Rita Pérez de Moreno: la mujer que lo perdió casi todo
De familia de hacendados en Jalisco, Rita tenía la vida resuelta. A los 35 años, dejó la comodidad absoluta para seguir a su esposo, Pedro Moreno, al Fuerte del Sombrero. Ahí administraba todos los insumos, la comida y organizaba la vida comunitaria para cientos de personas en medio del caos.
El dolor que esta mujer soportó es inimaginable. A una hija se la tomaron de rehén y nunca la recuperó durante la guerra. Otro hijo murió combatiendo a los 15 años. Una hija chiquita murió de hambre. A Rita la capturaron estando embarazada, y en prisión vio morir a su hijo de dos años y perdió a su bebé. A su esposo lo decapitaron. Y aún así, enfrentando los interrogatorios y la miseria, jamás traicionó al movimiento insurgente. Vivió hasta los 82 años y vio a México ser un país libre.
Así que ya lo saben, cuentahabientes. La próxima vez que escuchen el repique de las campanas y vean los fuegos artificiales, acuérdense de Josefa, de La Güera, de Leona, de Antonia y de Rita. Mujeres fuertes, resilientes, rebeldes y con una fuerza imparable. Nosotras venimos de ese linaje, llevamos esa misma sangre de mujeres que no se conforman, que levantan la voz y que construyen su propio destino.
Especialista: Ángeles González Gamio. Historiadora, periodista, escritora y cronista mexicana. Premio Nacional de Periodismo 2022. Autora de 14 libros sobre la CDMX. Ha colaborado en varias revistas y periódicos nacionales. Desde 1992 escribe semanalmente en el diario La Jornada, crónicas sobre el Centro Histórico.
FB: Ángeles González Gamio