¿Sabían, cuentahabientes, que de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente 1 de cada 5 infartos es silencioso? Esto significa que el corazón sufre un daño real y severo, pero la persona ni siquiera reconoce que está atravesando una emergencia médica.
¿Cómo diferenciar entre acidez y un infarto?
En México, las cifras cardiovasculares representan una auténtica alerta roja: tan solo en 2024 murieron 192,518 personas por enfermedades del corazón. Estamos hablando de un promedio impactante de 526 muertes al día, casi 22 fallecimientos cada hora. De esa cifra desgarradora, el 74.2% —aproximadamente 142,800 personas— perdió la vida debido a enfermedades isquémicas del corazón, categoría que abarca directamente al infarto.
¿Qué es exactamente un infarto?
Para entender la dimensión del problema, imaginen que el corazón es una casa que tiene una bomba de agua trabajando todo el día sin descanso. Esa bomba necesita energía constante para funcionar. En el cuerpo, esa energía depende por completo de que la sangre con oxígeno fluya a través de las arterias coronarias.
- La obstrucción: Con el tiempo, en el interior de una arteria coronaria se puede acumular una placa de grasa y colesterol. Si esa placa se rompe, se forma un coágulo que bloquea de golpe el paso de la sangre.
- El daño celular: Cuando la arteria se cierra, el músculo del corazón deja de recibir oxígeno. Si el flujo sanguíneo no se restablece rápido, las células cardíacas sufren lesiones irreparables y mueren.
- Una distinción fundamental: Un infarto no significa necesariamente que el corazón se haya detenido por completo; significa que hay una lesión en el músculo cardíaco por falta de riego sanguíneo. El paro cardíaco es otra emergencia distinta, aunque un infarto no atendido a tiempo pueda provocarlo.
La trampa anatómica: Por qué confundimos el corazón con el estómago
Muchas veces asociamos el infarto con la imagen de alguien llevándose las manos al pecho y cayéndose al suelo de forma traumática. Sin embargo, los síntomas pueden ser sumamente engañosos. El corazón y el aparato digestivo están ubicados muy cerca anatómicamente, comparten vías nerviosas y producen sensaciones que el cerebro interpreta de forma parecida.
Cuando alguien dice “me duele la boca del estómago”, se refiere a una zona llamada epigastrio (la parte alta del abdomen, justo debajo del esternón). En ese espacio conviven la parte superior del estómago, el esófago, el duodeno, el páncreas, la vesícula biliar, el diafragma y, justo por encima, el corazón.
Imaginen dos departamentos en el mismo piso: en uno está el estómago y en el otro el corazón. Como comparten conexiones eléctricas hacia la columna y el cerebro, ocurre el fenómeno llamado dolor referido. Si el corazón sufre por falta de oxígeno, la señal nerviosa puede sentirse en la boca del estómago, la espalda, la garganta, la mandíbula o los brazos, engañándonos por completo.
¿Cómo diferenciar entre acidez y un infarto?
Aunque incluso los doctores más experimentados requieren un electrocardiograma y análisis de laboratorio para estar 100% seguros, existen patrones clave que nos deben orientar:
Señales que apuntan más hacia acidez o reflujo:
- Ardor o quemazón que sube desde el estómago hacia el pecho o la garganta, típico después de comer alimentos pesados.
- Sabor agrio en la boca o sensación de regurgitación.
- Molestia que empeora al acostarse o agacharse y mejora notablemente al ponerse de pie.
Señales que obligan a sospechar un infarto:
- Presión, opresión o sensación de un peso enorme sobre el centro del pecho o el abdomen alto (más que un simple ardor).
- Molestia que se extiende hacia hombros, espalda, cuello, mandíbula o brazos.
- Falta de aire, sudor frío, mareos, náuseas, vómito o una debilidad inusual y repentina.
- Malestar que aparece al hacer esfuerzo físico (como subir escaleras) y se quita al detenerse.
- Un dolor completamente nuevo, intenso o diferente a cualquier molestia habitual.
La peligrosa trampa de los antiácidos
Cuentahabientes, ¡mucha atención con esto! Tomarse un antiácido u omeprazol y sentir que el dolor disminuye NO demuestra que el problema fuera digestivo. Los síntomas de un infarto en desarrollo pueden fluctuar o desaparecer temporalmente por sí solos. Creer que «si se quitó con el remedio era gastritis» es una falsa seguridad que pone en riesgo la vida. Ningún producto digestivo trata la falta de oxígeno en las arterias del corazón.
La regla de las 4 preguntas de evaluación rápida
Si ustedes o alguien en casa siente una molestia repentina en la parte alta del cuerpo, háganse este cuestionamiento inmediato:
- ¿Es un ardor claro que sube a la garganta con sabor agrio? (Orienta a reflujo).
- ¿Es una presión, peso u opresión nueva e inexplicable? (Exige considerar causa cardíaca).
- ¿Hay falta de aire, sudor frío, mareo, debilidad o dolor extendido? (Respuesta afirmativa: llamar de inmediato a emergencias).
- ¿Estoy intentando convencerme de que es «solo gastritis» para no asustarme? (Deténganse: la calma fingida no sustituye un diagnóstico profesional).
¿Qué hacer ante una posible emergencia?
Si sospechan de un evento cardiovascular, no esperen a que los síntomas «se pasen»:
- Llamen al 911 de inmediato: Reporten que la persona presenta dolor torácico o en el epigastrio con sospecha de emergencia cardíaca.
- Reposo absoluto: Pidan a la persona que se siente en una posición cómoda y suspenda cualquier actividad física.
- No manejar hacia el hospital: Es infinitamente más seguro esperar la ambulancia con equipo médico que conducir un auto en medio de un evento crítico.
- No automedicarse: No tomen ni administren aspirinas u otros fármacos por iniciativa propia; esperen la indicación explícita del personal capacitado del 911 o de los paramédicos.
- Iniciar RCP si es necesario: Si la persona pierde el conocimiento y no respira, sigan las instrucciones del operador del 911 para iniciar reanimación cardiopulmonar y usar un desfibrilador (DEA).
Escuchen a su cuerpo, cuentahabientes. Cuando se trata del corazón, actuar a tiempo no es exagerar: es salvar la vida.
Especialistas:
Dr. Manlio Fabio Márquez. Cardiólogo, especialista en arritmias. Miembro de la Sociedad Interamericana de Cardiología, de la Academia Nacional de Medicina y de la HEART RHYTHM SOCIETY. Presidente Electo de la Sociedad Internacional de Holter y Electrocardiología.
IG: @manliomarquezmurillo // Mail: consultorio209abc@gmail.com // TW: @ManlioMarquez // Tel consultorio: 55 52 76 12 07 // WA: 55 71 21 68 10 // Consultorio 209 Centro Médico ABC campus Observatorio.
Dra. Ana Teresa Abreu. Especialista en gastroenterología con posgrado de alta especialidad en neurogastroenterología y fisiología gastrointestinal. Presidenta de la Sociedad Mexicana de Microbiota y fundadora de la Sociedad Iberoamericana de Microbiota, probióticos y prebióticos. Miembro del comité científico del grupo de investigación de Centroamérica y el Caribe para probióticos y prebióticos. Miembro de la Asociación Mexicana y Americana de Gastroenterología y Neurogastroenterología. Actualmente está en el Hospital Ángeles del Pedregal.
Mail: aaananbr571@gmail.com / IG: @dra.anateresaabreu / Tel: 55 51 35 43 72.