Hablar de obesidad en adolescentes no es sinónimo de que anden comiendo demasiado, hagan poco ejercicio o “no le echen ganas”, sino es hablar de una enfermedad en la que están involucrados temas biológicos, emocionales, sociales y ambientales.
Y como decían Nico y Bea en el podcast de Bendita Nutrición, la adolescencia ya es suficientemente complicada como para que encima pensemos que el crío que vive con sobrepeso u obesidad necesita que le escondamos la comida, lo regañemos o le digamos que “debería parecerse más a su hermano”.
Y es que el problema va mucho más allá. Nico arrancó el episodio con un dato que me puso los pelos de punta: en México, 4 de cada 10 adolescentes viven con sobrepeso u obesidad. Y si no hacemos algo para cambiar esta realidad, para 2035 el 56% de los niños mexicanos podría vivir con estas vicisitudes. Pero ojo, porque decir “que coma mejor y haga ejercicio” es limitar muchísimo esta enfermedad.
De hecho, Bea contó que el sobrepeso y la obesidad pueden darse por causas hormonales, genéticas, familiares y sociales. En pocas palabras, el cerebro todavía está en desarrollo y con él, vienen cambios hormonales, emociones a flor de piel y la necesidad de pertenecer.
Por eso, Nico comentaba que, si no tienen una buena estructura o rutina, empiezan los desórdenes en sus horarios de sueño, pueden vivir con ansiedad o estrés y, en algunos casos, encontrar en la comida un mecanismo de compensación. A eso súmenle las horas frente al celular y el sedentarismo, the worst!
Y aquí viene la pregunta del millón: ¿qué hacemos como papás? Lo primero que explicaban Nico y Bea, era pedir ayuda. Por nada del mundo se les ocurra esconder la comida, castigarlos y muchísimo menos decirles que no tienen fuerza de voluntad. Hay que buscar un acompañamiento profesional externo que los ayude a entender qué está pasando y cuál es el mejor tratamiento para cada adolescente.
Ellos mencionaban Vive Ligero, una iniciativa de Novo Nordisk que busca darles información y herramientas para que las personas que viven con sobrepeso u obesidad puedan tomar decisiones informadas sobre su salud.
Y es que, como explicaban Nico y Bea, ya tenemos que dejar atrás la idea de que el sobrepeso y la obesidad se solucionan con fuerza de voluntad, disciplina o simplemente comiendo menos y moviéndose más. Si no apoyándonos de un aliado como Novo Nordisk, que pueden ser esa alternativa disponible luz al final del túnel en novocare.com.mx.
Y aquí viene algo que seguramente muchos papás se preguntan: ¿qué pasa si un adolescente necesita tratamiento? Nico y Bea contaban que existen opciones de tratamiento que pueden ser valoradas por profesionales de la salud externos para adolescentes que viven con obesidad. Cualquier decisión terapéutica debe realizarse de manera individualizada y bajo supervisión médica. Y fíjense, también hablaron del food noise, que es cuando la cabeza está pensando en comida, y explicaron que estos medicamentos ayudan a bajarle el volumen al ruido.
Así que ya saben, nada de decirles que “le echen ganas”. Acompañen, escuchen y, sobre todo, busquen ayuda para sus hijos. Porque la obesidad no es un tema de fuerza de voluntad, sino una enfermedad que merece atención y tratamiento.


