A ver, pongan mucha atención porque hoy vamos a tocar un tema crítico. ¿De qué nos sirve todo eso si no sabemos cómo actuar frente a una emergencia real?
¿Sabían que en una emergencia, intentar ayudar de la manera equivocada puede empeorar las cosas drásticamente? Hoy vamos a hablar de esas urgencias en las que hacemos exactamente lo contrario de lo que deberíamos, qué errores pueden poner una vida en riesgo y cómo actuar correctamente cuando literalmente cada segundo cuenta.
Quiero que estén preparadas, informadas y súper listas para ser las verdaderas heroínas de su hogar. Cuentahabientes, revisemos los datos duros porque son de impacto:
- Hasta 1 de cada 10 personas puede presentar una crisis epiléptica durante su vida. Y, tomen nota, meter una cuchara o los dedos en la boca de alguien que convulsiona puede romper dientes y lesionar la mandíbula, según advierte la Organización Mundial de la Salud.
- La misma OMS nos dice que levantar de inmediato a alguien que sufrió una caída puede agravar una posible lesión de columna. Las caídas provocan aproximadamente 684 mil muertes anuales en el mundo y 37.3 millones requieren atención de especialistas.
- Según datos del CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades), darle agua o comida a alguien que sigue confundido después de una convulsión puede provocar un atragantamiento fatal.
- Dar por resuelto un desmayo solo porque la persona despertó, puede retrasar el diagnóstico de algo gravísimo. En un estudio de JAMA Internal Medicine, evaluaron a más de 3,819 pacientes en urgencias: 3.6% presentó un desenlace grave en los 30 días siguientes (incluyendo problemas cardiacos, embolia pulmonar o hemorragias) y el 1% murió.
En una crisis, a todas nos ganan las ganas de ayudar y el instinto nos puede jugar en contra. Metemos cucharas en la boca de quien convulsiona, ponemos kilos de hielo sobre una quemadura o hacemos vomitar a quien tomó una sustancia tóxica.
Son respuestas que vimos en películas o que la abuela nos enseñó en casa, pero hoy vamos a desaprenderlas porque agravan el problema. Los verdaderos primeros auxilios buscan mantener a la persona a salvo mientras recibe atención de los doctores.
¿Entonces qué hacemos en una emergencia? Aquí la guía definitiva
Convulsiones: queremos «salvar la lengua» y terminamos lesionando a la persona.
- Lo que hacemos mal: Meter cucharas, dedos o trapos en la boca; sujetar sus brazos y piernas para detener los movimientos; darle agua, pastillas o fármacos mientras sigue confundida.
- Por qué es peligroso: A ver, nadie se “traga la lengua”. Introducir objetos puede romper los dientes, lesionar la mandíbula y obstruir la vía aérea. Además, sujetar a la persona puede lastimarla severamente.
- Qué SÍ hacer: Retiren objetos con los que pueda golpearse y pongan algo suave bajo su cabeza. Aflojen prendas ajustadas del cuello. Cronometren la crisis (un minuto se siente como diez, pero guarden la calma). No intenten detener sus movimientos ni abrirle la boca. Cuando termine, pónganla de lado sin forzarla y verifiquen que respire. Quédense con ella y cero comida ni bebida hasta que esté alerta al cien.
- Cuándo llamar al 911: Si es su primera convulsión, si llega a los cinco minutos, se repite sin recuperación, ocurre en el agua, hay lesiones, está embarazada o no recupera su estado habitual.
Quemaduras: el refrigerador y la alacena no son un botiquín
- Lo que hacemos mal: Aplicar hielo, mantequilla, aceite, pasta de dientes, reventar ampollas o arrancar ropa pegada a la piel.
- Por qué es peligroso: El hielo añade daño por frío; las grasas y los remedios caseros no enfrían y pueden contaminar brutalmente la lesión.
- Qué SÍ hacer: Interrumpan el contacto con el calor. Enfríen la zona bajo agua corriente fresca por 20 minutos. Retiren anillos, reloj y ropa cercana antes de que se hinche la zona, pero dejen lo que esté adherido a la piel. Cubran suavemente con un apósito limpio que no se pegue. Mantengan caliente el resto del cuerpo, especialmente en niños (enfríen la herida, no a toda la persona).
- Cuándo ir a urgencias: Si la quemadura afecta la cara, los genitales, es extensa, profunda o causada por químicos y electricidad.
Desmayos: levantamos a quien necesita estar acostado
- Lo que hacemos mal: Sentar o levantar a la persona en friega, darle cachetadas, echarle agua o intentar que beba sin estar plenamente consciente.
- Qué SÍ hacer: Si sienten que se va a desmayar, ayúdenla a acostarse. Si ya se desmayó, manténganla acostada boca arriba y eleven ligeramente sus piernas (si no hay lesiones). Si permanece inconsciente pero respira, pónganla de lado y llamen al 911.
- Señales de alarma: No despierta rápido, le duele el pecho, tiene dificultad para hablar o sufrió un colapso haciendo ejercicio. Nunca asuman que solo «se le bajó la presión» sin una revisión clínica.
Atragantamiento: el agua nos hace perder segundos críticos
- Lo que hacemos mal: Ofrecer agua, meter los dedos a ciegas o dar golpes a alguien que todavía está tosiendo con fuerza.
- Qué SÍ hacer en adultos y niños mayores de un año: Si tose fuerte, anímenla a seguir tosiendo, ¡significa que todavía pasa aire! Si no puede hablar ni respirar, pidan que llamen al 911. Inclinen su torso y den cinco golpes entre los omóplatos. Si no sale, apliquen cinco compresiones abdominales (el famoso abrazo desde atrás por encima del ombligo) tirando hacia dentro y arriba. En embarazos avanzados, usen compresiones en el pecho.
- En bebés menores de un año: Alternen cinco golpes en la espalda y cinco compresiones en el pecho sosteniendo cabeza y cuello, con su cabeza más baja que el tronco. ¡No lo cuelguen de los pies!
Intoxicaciones: «que lo vomite» puede empeorar todo
- Lo que hacemos mal: Provocar el vómito, dar leche, aceite, agua con sal o intentar “neutralizar” el tóxico con otro químico.
- Por qué es peligroso: La sustancia quema al entrar y volverá a lesionar el esófago al salir, o peor, puede irse a los pulmones. ¡La leche no es un antídoto!
- Qué SÍ hacer: Soliciten orientación de profesionales en toxicología de inmediato; no esperen síntomas. Conserven el envase, informen qué tomó, cuánto y a qué hora. Si cayó en los ojos o piel, enjuaguen con agua en abundancia durante 15 a 20 minutos. Si inhaló gases, salgan al aire libre, no jueguen al rescatista en un ambiente tóxico sin protección y marquen al 911.
Accidentes domésticos: a veces la prisa crea una segunda víctima
- Descarga eléctrica: El error es agarrar a la persona mientras sigue en contacto con la corriente. Corten la electricidad desde el interruptor primero. Llámen al 911; estas lesiones siempre requieren evaluación de los doctores.
- Cortadas y sangrado: Nada de echar café o polvos mágicos, ni levantar la gasa para “ver si ya paró”. Apliquen presión firme y continua con una tela limpia. Si hay un objeto incrustado, ¡jamás lo retiren! Si es una extremidad y no cede, puede ser necesario un torniquete comercial usado bajo las instrucciones del operador del 911.
- Caídas y golpes en la cabeza: No levanten a la persona para «comprobar que está bien». Eviten moverla si sospechan daño de cuello o espalda. Confusión, vómitos o dificultad para hablar son señales rojas absolutas.
- Sangrado de nariz: El típico error de echar la cabeza hacia atrás tiene que parar. Siéntense, inclínense hacia delante y aprieten la parte blanda de la nariz por 10 a 15 minutos respirando por la boca.
Cuentahabientes, la información es poder. Estar preparadas para actuar con la cabeza fría nos convierte en el mayor apoyo para quienes amamos. Guarden esta nota, estúdienla, compártanla con todas sus amigas y familia, y dejemos de lado los remedios caseros cuando se trata de una urgencia real. ¡Las quiero muchísimo y manténganse seguras!
Especialista: Elisa Saleme. Especialista en Medicina de Urgencias y experta en Emergency Public Health. Dirige el Servicio de Urgencias del Centro Médico ABC Campus Santa Fe así como las cátedras de pregrado y posgrado en ITESM y UNAM. Fundadora del Grupo Latinoamericano de Investigación y Entrenamiento en Desastres.
IG: @e.medicine.es // Tel. Hospital ABC 55 11 03 16 00 ext 1660 // Mail: esnaemec@abchospital.com