Ya saben que pensamos que nosotras nacimos para triunfar, no para quedarnos a la sombra de absolutamente nadie.
Si leyeron la primera parte de nuestra guía infalible para dominar las entrevistas de trabajo (sino, aquí se las dejamos), ya saben que la preparación lo es todo. Pero hoy, vamos con la segunda parte, la carnita, el meollo del asunto con lo que deben hacer para lograr la mejor entrevista y que se queden en ese puesto que tanto desean.
Les vamos a dar las claves exactas, los secretos mejor guardados para que salgan de esa oficina (o de esa llamada) dejando a los reclutadores impactados. Pónganse cómodas, tomen nota y prepárense para ser las candidatas ideales.
Cuentahabientes, ¡a brillar en esa entrevista! Parte 2 para conseguir el trabajo de sus sueños
El objetivo no es platicar, es VENDER, VENDER Y VENDER
Cuentahabientes, grábense esto en la cabeza: una entrevista no es un interrogatorio donde solo contestan lo que se les pregunta. ¡No! Es su escenario para demostrar exactamente qué pueden aportar a esa empresa. Si les preguntan, por ejemplo, si saben trabajar bajo presión, no digan solo «sí». Expliquen cómo resolvieron una crisis absoluta en su trabajo anterior, cómo mantuvieron la calma y qué resultados espectaculares obtuvieron. Véndanse como las expertas que son.
Caerle bien al reclutador no es sinónimo de victoria
A todas nos encanta hacer clic con la gente y tener química con la persona que las entrevista es fabuloso. Pero, ¡ojo aquí!, no debieran salir satisfechas solo porque se rieron de los mismos chistes. Eso no garantiza que hayan demostrado su valor profesional. En lugar de salir pensando «ay, nos llevamos increíble», pregúntense: «¿Le dejé clarísimo por qué soy la mejor opción para este puesto y cuáles han sido mis resultados?».
Huyan de las respuestas absolutas
La principal premisa de una entrevista es que las respuestas rígidas o de manual son poco estratégicas. Sus respuestas siempre deben adaptarse al contexto, al puesto y a lo que busca la empresa. Nunca contesten sin explicar sus razones. Si les preguntan: «¿Prefieren trabajar solas o en equipo?», la respuesta de una verdadera líder es decir que se adaptan a ambos escenarios, explicando cuándo y por qué utilizan cada modalidad para ser ultra eficientes.
Recursos Humanos escanea su «Cultural Fit»
No solo están evaluando si saben usar un programa o si son unas genios en su área; evalúan si su perfil es congruente con la cultura organizacional, la misión, la visión, los valores y la ética del lugar. Si la empresa promueve la colaboración, cuenten de esa vez en la que compartieron el crédito con su equipo para alcanzar una meta en común. Demuestren que sus valores encajan perfectamente.
La trampa mortal de las preguntas cerradas
Cuando les hagan una pregunta que se puede responder con un simple «sí» o un «no», ¡peligro, cuentahabientes! Aprovechen ese espacio para agregar una explicación breve pero contundente. En lugar de un simple «sí» a «¿tienes experiencia coordinando equipos?», respondan: «Sí, de hecho, he coordinado equipos de cinco personas para cumplir objetivos retadores y entregar proyectos en tiempo y forma».
El temido: ¿Cuáles son tus dos principales defectos?
Por favor, ya no estamos en los noventas, está prohibido decir la clásica frase trillada de: «Ay, es que soy demasiado perfeccionista». Mencionen áreas reales de mejora y, sobre todo, expliquen qué están haciendo para trabajarlas. Ejemplo ganador: «A veces me cuesta delegar porque quiero asegurarme de que todo salga bien, pero estoy aprendiendo a distribuir responsabilidades y confiar mucho más en el talento de mi equipo». Sinceridad pura.
¿Dónde te ves en 5 y 10 años?
Aquí quieren medir su nivel de ambición. Demuestren que tienen objetivos profesionales gigantes, pero también la apertura para crecer dentro de esa misma empresa. Un ejemplo espectacular sería: «En cinco años me gustaría liderar proyectos estratégicos clave para esta área y, en diez, ocupar una posición directiva en la que pueda contribuir directamente a las decisiones del negocio».
El dinero: ¿Cuáles son tus pretensiones económicas?
Hablemos de finanzas personales y valor propio. Previo a la entrevista, investiguen cuánto se paga por puestos similares y establezcan un rango salarial realista que corresponda a su experiencia. Digan algo como: «Por las responsabilidades del puesto y mi trayectoria, estoy buscando un rango de entre 30 mil y 35 mil pesos mensuales, aunque estoy abierta a conocer el paquete completo de compensaciones». Negociadoras, pero sabiendo lo que valen.
Cuando les toque preguntar, sean las más inteligentes de la sala
Si al final les abren el espacio para hacer preguntas, aseguren hacer dos o tres súper inteligentes. Deben demostrar interés, conocimiento de la empresa y claridad. Ejemplos que nunca fallan:
- «¿Cuáles serían las prioridades más importantes durante los primeros tres meses?»
- «¿Cómo miden el éxito de la persona que ocupa esta posición?»
- «¿Cuáles son los principales retos que enfrenta actualmente el equipo?»
El cierre de oro: ¿Algo más que quieras agregar?
Si les lanzan esta pregunta, es su gran momento final, su última oportunidad para reforzar por qué son la opción ideal. Elaboren su argumento con seguridad inquebrantable. Ejemplo: «Me gustaría agregar que mi experiencia coordinando proyectos y mi capacidad para resolver problemas se alinean con lo que están buscando. Estoy convencida de que puedo aportar resultados desde el inicio».
Sean repetitivas (pero con estilo)
Es válido ser repetitivas cuando están vendiendo las principales joyas de su perfil. Reforzar sus fortalezas clave ayuda a que el reclutador las recuerde, siempre que lo hagan de manera súper natural y sin repetir el mismo discurso exacto. Si la organización necesita a alguien súper organizada, menciónenlo al hablar de un reto y vuelvan a destacarlo al explicar cómo cumplen con fechas de entrega.
No se vayan sin preguntar qué sigue
Al terminar, pregunten cuál sería el siguiente paso y cuándo pueden dar seguimiento. Conocer los tiempos del proceso demuestra un profesionalismo brutal. Un simple: «¿Me podrían compartir cuáles son los siguientes pasos y en qué fecha estiman tener una respuesta? Si les parece bien, me pondré en contacto ese día para dar seguimiento», las hace ver espectaculares.
La carta de agradecimiento: el detalle que marca la diferencia
En los siguientes tres días hábiles, preparen y envíen un correo de agradecimiento. Un mensaje breve que les permita agradecer el tiempo, reiterar su interés y recordar el valor que pueden aportar. Algo así: «Muchas gracias por el tiempo y la oportunidad de conversar sobre la posición. Después de conocer más sobre el puesto, me entusiasma aún más la posibilidad de integrarme al equipo y aportar mi experiencia en coordinación de proyectos».
El arte de dar seguimiento sin presionar
Si no se han comunicado con ustedes en la fecha acordada, tranquilas. Ustedes llamen cada dos semanas. Dar seguimiento es válido, pero siempre respetando los tiempos del proceso y manteniendo una comunicación cordial. Un mensajito de: «Hola, buen día. Quería dar seguimiento al proceso de selección para la posición; continúo muy interesada en la oportunidad y quisiera saber si hay alguna actualización. Muchas gracias» es perfecto.
Ya lo tienen, mis queridas cuentahabientes. Salgan ahí, pónganse su mejor atuendo, caminen con la frente en alto y demuestren de qué están hechas. El trabajo de sus sueños está esperándolas.
Especialista: Roberto Debayle. Consultor en el desarrollo del recurso humano y asesor en la búsqueda de trabajo por los últimos 22 años. Ha asesorado a más de 22,000 clientes de forma personalizada. Es creador de Bravado, que da asesorías para la elaboración y traducción de un Currículum Vitae y Carta de Presentación de Alto Impacto, preparación para Entrevistas y negociación de ofertas y aumentos. Tiene un Diplomado en Contabilidad y Finanzas del ITAM y un MBA de Columbia University, así como una Maestría en Administración Pública con Especialidad en Economía y un posgrado en Impuestos Internacionales de Harvard University.
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