¿Sienten que todos avanzan más rápido en la vida que ustedes?, de que eligieron mal la carrera, la pareja o su estilo de vida. Hoy vamos a entender de dónde viene esta presión invisible, cómo se alimenta y qué hacer para dejar de vivir evaluándose y empezar a vivir de verdad.
¿Y sí no estoy viviendo como debería?: la ansiedad de compararse
Vamos a poner sobre la mesa algo que todas, en algún momento del insomnio o frente al espejo, hemos sentido: esa sospecha constante de que estamos eligiendo mal, de que vamos tarde o de que no estamos cumpliendo con un estándar invisible.
Es una ansiedad contemporánea que no aparece en los manuales de salud, pero que vive en nuestras conversaciones privadas y en la comparación constante. ¿Alguna vez han sentido que, a pesar de todo su esfuerzo, simplemente no están donde «deberían» estar? El coach de vida Ariel Grundwald nos ayuda a desmenuzar por qué nos sentimos así y, sobre todo, cómo dejar de ser nuestras peores juezas.
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¿Por qué sentimos que vamos «atrás»?
Esta sensación de fracaso no surge de la nada; tiene raíces culturales que nos bombardean diario. Aquí las tres razones principales por las que creemos que lo estamos haciendo mal:
- La trampa de la comparación permanente: Antes nos comparábamos con la vecina; hoy, gracias a plataformas como Instagram, nos comparamos con miles de versiones editadas de éxito y belleza. El problema es que nuestro cerebro no distingue que eso es solo una muestra parcial; interpreta esa excepción como si fuera la norma de vida.
- El mito del control absoluto: Nos han vendido la idea de que si te esfuerzas lo suficiente, diseñas tu destino al 100%. Pero la realidad es que factores como el azar, el contexto socioeconómico y tus redes de apoyo influyen muchísimo. Ignorar esto hace que cualquier desviación del plan la sintamos como una falla personal.
- El guion de vida lineal: Ese mapa de «estudiar, trabajar, casarse, tener hijos y estabilizarse» ya no refleja el mundo actual. Hoy vivimos vidas no lineales, llenas de reinvenciones, pero nos seguimos evaluando con ese guion obsoleto.
Evaluación vs. Autoataque: Aprende la diferencia
Es vital que aprendamos a distinguir entre estas dos posturas, porque una nos hace crecer y la otra nos paraliza.
- Evaluar: Es preguntarte si lo que haces hoy está alineado con lo que valoras. Esto genera movimiento y ajustes saludables.
- Autoatacarse: Es concluir directamente que eres un fracaso. Esto solo drena tu energía.
Aquí entra una distinción que les va a cambiar la jugada: las metas no son lo mismo que los valores. Una meta puede ser casarse o ganar cierto sueldo; un valor es algo profundo como la libertad, la conexión o el crecimiento. Cuando entiendes tus valores, puedes ajustar las metas sin que tu identidad se derrumbe si algo sale «mal» o se retrasa.
Herramientas para cambiar la narrativa
Si sienten que el peso de los «debería» las está asfixiando, Ariel Grundwald nos propone estos pasos prácticos para liberarnos:
- Reformula la pregunta: En lugar de castigarte con un «¿lo estoy haciendo mal?», pregúntate: «¿esto es coherente con lo que hoy considero importante?». La palabra «hoy» es clave, porque nuestras prioridades cambian y ajustar el rumbo no es un error, es una actualización necesaria.
- Audita tus «debería»: Escribe tres frases que empiecen con «debería» y cuestiónalas. ¿Vienen de una decisión consciente o son mandatos sociales, familiares o generacionales que nunca pediste cargar?
- Incomodidad no es equivocación: A veces el crecimiento se siente inestable y nos genera inquietud. No asuman que sentirse incómodas es señal de fracaso; muchas veces es solo la señal de una transición importante.
- Busca evidencia objetiva: La mente ansiosa ama los absolutos: «todo me sale mal» o «siempre fallo». Contrarresten eso con datos concretos y éxitos reales para reducir esa distorsión cognitiva.
- Limita la comparación: Recuerden que ustedes conocen su experiencia interna completa (con sus miedos y dudas), mientras que de los demás solo ven la versión curada y editada.
La vida como laboratorio, no como examen
Cuentahabientes, tenemos que aceptar que la vida no es un examen con respuestas correctas predeterminadas. Es más bien un laboratorio de ensayo, error y ajuste constante.
Ese temor a estar desperdiciando la vida es, en realidad, una señal de conciencia; significa que están buscando sentido, y eso es un éxito en sí mismo. En un mundo obsesionado con optimizarlo todo, aceptar que la vida es un proceso y no un resultado definitivo es la forma más sana de bajarle al volumen a la ansiedad.
Vivan de manera coherente con lo que a ustedes les importa, no con lo que el mundo espera ver en sus perfiles digitales. ¡Se vale cambiar de opinión, se vale empezar de nuevo y se vale ir a su propio ritmo!
Especialista: Ariel Grunwald. Mentor espiritual y coach de desarrollo personal con más de 25 años de experiencia. Especialista en Kabbalah y principios universales para el autodescubrimiento y la transformación personal.
IG: @ariel.grunwald // WEB: ariel-grunwald.com