Aquí les dejamos los 10 pasos fundamentales para que empiecen a florecer desde hoy mismo.
Seguro muchas de ustedes se han despertado sintiendo que les falta «ese algo», que aunque tienen salud, trabajo y familia, no terminan de sentirse plenas. Y es que a veces confundimos la felicidad con una meta estática, como si fuera un trofeo que se queda empolvado en la repisa.
Florecer no es una meta, ¡es el camino! 10 pasos para lograrlo
Pero les tengo una noticia que les va a volar la cabeza: florecer es mucho más que ser felices. Como bien nos explicó Enrique Tamés, Doctor en Filosofía, el florecimiento humano es un proceso vivo, un movimiento constante que se ajusta a lo que nos toca vivir. No se trata de estar en una burbuja de alegría eterna, sino de aprender a navegar la vida con propósito y conciencia.
La felicidad no es un KPI
Hagan lo que las hace felices, pero cuando no lo sean, ¡no se desesperen! Aprendan de ello. El malestar es un gran maestro; la frustración y el fracaso no son errores, son datos que nos ayudan a ajustar el rumbo. Si huyen del dolor, huyen del aprendizaje.
El placer es combustible, no el volante
El gozo es básico: disfrutar una cena deliciosa, el descanso o una buena carcajada con las amigas. Sin embargo, una vida que solo busca el placer se vacía rápido. Vivan con placer, pero no solo para el placer.
Comprométanse con sus virtudes
Florecer también es llevar una vida virtuosa. ¿Quiénes son ustedes cuando nadie las ve? La honestidad y la generosidad son los pilares que las mantendrán de pie cuando el placer momentáneo desaparezca.
Encuentren (y reinventen) su propósito
El propósito no es algo místico que se encuentra una sola vez en la vida. Pueden tener varios, porque nosotras cambiamos y nuestras circunstancias también. El chiste es vivir con dirección en cada etapa.
¡Ustedes valen! (I Matter)
Busquen lugares donde las valoren, donde sean vistas y escuchadas. No es ego, es salud mental. Cuando sentimos que valemos, nos atrevemos a crecer; en los lugares donde nos hacen menos, simplemente nos encogemos.
La trascendencia está en su ADN
Inviertan tiempo en algo que vaya más allá de ustedes. Puede ser una causa social, una idea o ayudar a alguien más. Cuando todo gira solo alrededor del «yo», la vida se vuelve chiquitita.
Hagan florecer a su comunidad
No solo hablamos de la familia. ¿Qué pasa con su entorno laboral? Pasamos horas en la oficina, y ahí también somos responsables del clima humano. Florecer es decir: «este lugar funciona mejor porque yo estoy aquí».
Cuiden su hogar y el planeta
El florecimiento incluye su entorno. Cuidar los recursos y la naturaleza no es un lujo, es una condición para que nuestra vida sea sostenible. No podemos estar bien si nuestro mundo se cae a pedazos.
Su cuerpo es su templo
No florecemos «a pesar» del cuerpo, sino en él. Alimentarse bien, dormir y moverse no es vanidad, es responsabilidad existencial. Una mente brillante necesita un cuerpo sano que la sostenga.
Ustedes son las únicas responsables
Este es el punto más fuerte: nadie más va a pasarles la factura. Ni su pareja, ni sus jefes, ni sus papás. Ustedes son las únicas encargadas de ser su mejor versión. La decisión es personal y empieza hoy.
¿Listas para empezar a vibrar en otra frecuencia? Cuéntenme, ¿cuál de estos puntos les hace más ruido hoy?
Especialista: Enrique Tamés, Profesor investigador de la EGADE Business School. Especialista en temas de Florecimiento Humano y Liderazgo Positivo.