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Lo que su pareja necesita ¡y no le están dando!

Esto es lo que su pareja necesita y es momento de empezar a dárselo, especialmente si sienten que su relación va en picada.

febrero 12, 2026

¿Cuándo fue la última vez que su pareja los hizo sentir que son importantes? No solo que los quiere, sino que su presencia en su vida marca una diferencia. ¿Lo recuerdan? Y ahora la pregunta más difícil: ¿cuándo fue la última vez que ustedes le hicieron sentir eso?

Lo que su pareja necesita ¡y no le están dando!

Un estudio recién publicado en la Revista de Relaciones Sociales y Personales (y realizado por el Dr. Xiao et al., en la Universidad de Sídney, 2026) le da la vuelta a lo que creíamos saber sobre inteligencia emocional en la pareja.

Trabajaron con 175 parejas (350 personas) durante 14 semanas, y el hallazgo central es contundente: de todas las habilidades emocionales que puedes tener, hay una sola conducta que predice de manera consistente que ambos van a estar más satisfechos con la relación. No es saber escuchar. No es ayudar al otro a ver las cosas desde otra perspectiva. Es hacer que tu pareja se sienta valiosa.

Lo que midieron y lo que encontraron

Los investigadores evaluaron tres estrategias que las personas emocionalmente inteligentes usan para regular las emociones del otro:

  • El reencuadre cognitivo (ayudar a ver la situación desde otro ángulo),
  • La escucha activa (estar genuinamente presente mientras el otro se desahoga) y
  • La valoración (hacer sentir al otro especial, importante, no intercambiable).

De las tres, solo la valoración predijo mayor satisfacción para ambos miembros de la pareja. Quien valoraba y quien se sentía valorado reportaban una relación mejor. Se crea un circuito positivo que eleva la calidad de la relación desde los dos lados.

Y no es un hallazgo aislado. El Dr. Allen Barton, de la Universidad de Illinois, estudió 316 parejas durante 15 meses y encontró que sentirse apreciado por la pareja funciona como un amortiguador emocional. Las parejas que se sentían valoradas no solo eran más felices: eran más resilientes. Cuando discutían mal o enfrentaban estrés económico, su relación no se deterioraba al mismo ritmo. Barton lo describe como un pegamento relacional. Y un dato importante: la valoración percibida no mejora sola con el tiempo. Si nadie hace nada al respecto, se estanca o disminuye.

Otro estudio, de la Universidad de California en Berkeley, publicado en la Revista de Psicología Social Experimental, encontró que sentirse reconocido por tu pareja (sentir que te ve, te entiende, sabe quién eres) predice la satisfacción en la relación más que conocer tú a tu pareja. Nos importa más sentirnos vistos que ver al otro.

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¿Por qué dejamos de valorar?

  • La trampa de lo implícito. «Ya sabe que la quiero.» «No tengo que decírselo todos los días.» Las personas no leemos mentes. Lo que no se expresa, con el tiempo, se duda.
  • La erosión de la costumbre. Al principio somos expertos en hacer sentir especial al otro. La convivencia desgasta esas conductas. No dejamos de querer; dejamos de demostrar. Y en términos emocionales, lo que no se demuestra, no existe.
  • Confundir funcionar con conectar. Pagan cuentas juntos, organizan logística, cenan los fines de semana. Todo opera como una empresa eficiente donde ningún socio se siente indispensable.
  • El miedo a la vulnerabilidad. Decirle a alguien «eres importante para mí» es exponerte, mostrar necesidad. En una cultura que premia la autosuficiencia, eso se siente como debilidad. Y al protegernos, privamos al otro de lo que más necesita escuchar.

Las diferencias entre hombres y mujeres

El estudio encontró diferencias de género que vemos constantemente en consulta. Cuando los hombres escuchaban atentamente, las mujeres reportaban mayor satisfacción, pero ellos no reportaban un beneficio equivalente.

Para muchos hombres, escuchar se vive como tarea, no como vía de conexión emocional. En cambio, cuando las mujeres escuchaban, el beneficio era mutuo: ellas y sus parejas reportaban mayor satisfacción. La escucha femenina parece retroalimentar a quien la da y a quien la recibe.

Pero la valoración funcionó igual para ambos. Hombre o mujer, cuando cualquiera de los dos hacía sentir valioso al otro, la relación mejoraba para los dos. Es la estrategia más democrática de todas: funciona sin importar quién la dé.

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El lado obscuro: cuando la inteligencia emocional se usa para manipular 

El mismo estudio encontró un dato inquietante: en algunos casos, la inteligencia emocional del hombre se asoció con una disminución en la satisfacción de su pareja a lo largo del tiempo. La explicación que sugieren los investigadores: algunas personas usan sus habilidades emocionales no para conectar sino para manipular.

Esto tiene un respaldo amplio. Una revisión en Frontiers in Psychology (Davis & Nichols, 2016) documentó que personas con alta inteligencia emocional pueden disfrazar lo que sienten y usar su lectura del otro para moverlo en la dirección que les conviene. Un metaanálisis en SAGE Open (Ngoc et al., 2020) encontró que esto es más pronunciado en hombres y se potencia cuando hay rasgos de narcisismo y maquiavelismo.

¿Cómo distinguir valoración genuina de manipulación?

La genuina es consistente, no aparece solo cuando quieren algo. No tiene condiciones implícitas ni te deja sintiéndote en deuda. Y convive con el desacuerdo: alguien que te valora de verdad puede discrepar contigo sin que eso anule el reconocimiento. La manipulación disfrazada de valoración te deja con una sensación extraña: te dicen cosas bonitas pero te sientes confundido o inseguro.

Herramientas concretas

  1. Sé específico con lo que aprecias. No es lo mismo «gracias por todo» que «gracias por escucharme ayer sin juzgarme, lo necesitaba». La especificidad le dice al otro que lo estás viendo de verdad, no repitiendo una fórmula.
  2. Valora lo que tu pareja es, no solo lo que hace. «Admiro tu paciencia» toca más hondo que «gracias por ser paciente hoy». Lo primero habla de la esencia del otro.
  3. Crea rituales de reconocimiento. Una vez a la semana, dile a tu pareja una cosa que notaste y que te hizo sentir afortunado. La apreciación no mejora sola; necesita acción deliberada y consistente.
  4. Pregunta directamente: «¿Te sientes valorado por mí?» Da miedo porque la respuesta podría no gustarnos. Pero es la pregunta que abre la puerta a conversaciones que cambian la relación.
  5. No confundas presencia física con presencia emocional. Puedes estar sentado junto a tu pareja viendo televisión todas las noches y que eso no signifique nada emocionalmente. Estar ahí no es lo mismo que estar presente.

En resumen…

La inteligencia emocional tiene herramientas sofisticadas, pero su mayor poder está en algo que cualquier persona puede hacer sin entrenamiento: mirar a tu pareja y, con palabras o con actos, decirle que su presencia en tu vida no es intercambiable.

Que no das por hecho que esté ahí. La pregunta que te dejo es sencilla: ¿tu pareja sabe que la valoras? No si la quieres. No si te gusta. ¿Sabe que para ti es valiosa? Porque si la respuesta no es un sí rotundo, hoy es un buen día para empezar a decirlo.

Especialista: Mario Guerra. Psicoterapeuta, tanatólogo, coach ontológico, hipnoterapeuta certificado internacionalmente, conferencista y nuestro rockstar del amor.

TW y IG: @marioguerra / FB: @marioguerra.mx / YT: @MarioGuerramx / encuentrohumano.com

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