No todas las amistades están hechas para durar toda la vida, algunas son más tóxicas que otras por eso les vamos a entender a cómo dejarlas atrás.
Les vamos a explicar cómo entender a esas amistades tóxicas y de cómo decir adiós sin culpa, sin drama y con amor propio.
Amistades tóxicas: el adiós más sano
Estamos iniciando el año y el año no cambia si uno no cambia y hoy vamos hablar de algo de lo que casi no se habla: cómo cerrar de manera funcional las relaciones que ya no te aportan.
Mucha gente arranca enero cambiando agenda, metas o hábitos… pero no revisa sus vínculos, que son de lo que más influyen en tu energía, autoestima y decisiones. No basta con cambiar de año: si sigues en los mismos círculos que te apagan, el 2026 se siente igual que el 2025.
Hay amistades que fueron hermosas en una etapa y asfixiantes en otra. Relaciones que no son malas, simplemente ya no caben en la persona en la que te has convertido. Y soltar no es un acto cruel. A veces es un acto de madurez.
¿Para qué llega una persona a tu vida? ¿es casualidad?
Las personas llegan por función: como espejo, maestro, compañía, impulso o cierre:
- Espejo: te muestran una parte tuya (inseguridad, necesidad de aprobación).
- Maestro: te enseñan límites, amor propio, autoestima.
- Compañía: te sostienen en una etapa.
- Impulso: te empujan a crecer (te recomiendan, celebran, te retan bien).
- Cierre: llegan para que aprendas a soltar.
Ejemplo: Esa amiga que te celaba cada logro… quizá llegó para enseñarte a dejar de pedir permiso para brillar.
¿Qué es la resonancia y qué papel juega en nuestras relaciones?
- Resonancia es “sintonía”: valores, energía, humor, ritmo de vida, metas.
- Cuando hay resonancia: la relación fluye, hay paz, hay crecimiento.
- Cuando ya no hay: se siente “forzado”, “pesado”, “fuera de lugar”.
Ejemplo: Antes nos unía salir de antro cada fin. Hoy yo estoy en otra etapa: trabajo temprano, me cuido, hago ejercicio. Cada vez que digo que no, se burlan: ‘ya te crees señora’. No me están haciendo daño directo… pero ya no hay respeto por mi versión actual.
Las relaciones cambian
- La gente no “cambia para peor”; simplemente cambia diferente a ti.
- La amistad de una etapa puede haber sido medicina en su momento, pero hoy puede ser una jaula.
- Es normal: tú evolucionas, tus prioridades cambian, tus límites se afinan.
Ejemplo: Cuando terminaste una relación, esa amiga fue tu salvavidas. Pero hoy que estás reconstruyéndote, esa misma amiga te quiere ver siempre rota porque ahí ella se siente necesaria.
Madurez es aceptar que no todas las relaciones están diseñadas para acompañarte toda la vida. Soltar es un acto de responsabilidad emocional: “te deseo bien, pero no desde mi mesa.” La mayoría de los cierres no explotan: se apagan.
¿Funciona llamarles «personas tóxicas»?
La etiqueta puede ayudar a identificar patrones, pero también puede simplificar demasiado.
- Útil: para ver dinámicas (manipulación, control, humillación, chantaje).
- Peligroso: porque te deja en “ella es tóxica / yo soy víctima” y no revisas tu patrón de quedarte. Más que ‘personas tóxicas’, hablemos de dinámicas tóxicas.
- Ejemplo: “No es que mi amiga sea ‘el villano’. Es que nuestra dinámica es: ella compite y yo me minimizo. Y eso ya no me va.”
¿Qué nos hace quedarnos en una relación que ya no suma?
- Culpa (“cómo la voy a dejar si me necesita”)
- Costumbre (tu identidad: “somos inseparables”)
- Miedo a la soledad (prefiero compañía mala que silencio)
- Lealtad infantil (“lo prometimos”, “desde chiquitas”)
- Esperanza de que vuelva a ser como antes
- Beneficios secundarios (pertenencia, red social, planes, “no quedarme fuera”)
¿Cómo saber que una relación suma? ¿Cómo reconocerla?
- Puedes ser tú sin caminar en puntitas.
- Hay alegría genuina por tus logros (no competencia).
- Hay reciprocidad: no cargas tú sola.
- Te sientes en paz después de verla.
- Hay respeto por tus límites.
- Puedes decir “no” sin castigo emocional.
¿Cómo saber que tu amistad ya se volvió tóxica?
- Te cuesta ser auténtica: te editas para evitar juicio.
- Después de verlos te sientes drenada, no nutrida.
- Sientes tensión antes de ver a esa persona.
- Te da alivio cuando te cancelan el plan.
- Hay competitividad disfrazada de broma.
- Lo tuyo siempre “exagera”, lo de ella siempre “es peor”.
¿Qué hacer con la incomodidad del otro? (cuando pones límites o te alejas)
- La incomodidad del otro no siempre significa que estés haciendo algo mal.
- Si alguien se beneficia de que no tengas límites, tu límite le va a molestar.
- No eres responsable de regular las emociones de alguien que no respeta tu bienestar.
Ejemplos de frases-límites:
- “Te quiero, pero ese comentario no me hace bien.”
- “Hoy estoy en otra etapa, y necesito cuidarme.”
- “No voy a entrar en chismes/competencia. Si seguimos, que sea desde el respeto.
¿Cómo cerrar relaciones en paz y sin culpa?
- Distancia gradual (cuando no hay drama, solo ya no encaja): menos planes, menos exposición, más límites.
- Conversación honesta (cuando hay cariño y vale la pena): “te aprecio, pero esta dinámica me está pesando”.
- Cierre directo (cuando hay daño claro): “necesito tomar distancia”.
- Corte firme (cuando hay abuso/manipulación): bloquear, cero contacto, apoyo terapéutico si hace falta.
- Separar “me duele” de “estoy haciendo algo malo”.
- Agradecer el ciclo sin quedarte en él.
- Recordar: “No le debo permanencia a nadie; me debo congruencia a mí.”
Ejemplo: “Te agradezco todo lo que vivimos. Hoy estoy en una etapa diferente y necesito tomar distancia para cuidarme. Te deseo bien y te guardo con cariño.”
Especialista: Marisa Gallardo. Coach ontológico y conferencista. Autora de “El libro con Alas” y «Spa para el Alma». Tiene una trayectoria de varios años dedicados al estudio de la mente y el comportamiento humano.
IG, FB, Yt y Spotify: @vozconalas // Web: www.marisagallardo.com //
mail: info@marisagallardo.com