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El hábito del dinero que está matando tu relación

Este es el hábito del dinero que está matando tu relación y esto es lo que debes hacer para que no pase.

febrero 10, 2026

Pónganse cómodas, dejen lo que estén haciendo y abran bien los ojos (y el corazón), porque lo que les vamos a contar hoy es de esas cosas que nos pueden salvar la vida, la paz mental y, sobre todo, la relación.

Ustedes saben que aquí siempre hablamos de amor, de pareja y de cómo construir una vida espectacular. Pero hoy, de la mano de mi queridísima Sofía Macías, autora del best-seller «El Pequeño Cerdo Capitalista», vamos a poner el dedo en la llaga de un tema que a muchas les da terror, pero que es vital: la lana en la pareja.

El elefante en la habitación (y en las sábanas)

¿Sabían que, según una encuesta de Mutual of Northwestern y The Knot, solo el 37% de las parejas habla alguna vez de dinero? ¡Es una locura! Estamos hablando de que más de la mitad de las parejas prefieren hablar de cualquier cosa antes que de su estado de cuenta. Y las consecuencias son fatales: el dinero es la tercera causa de divorcio, solo después de la falta de comunicación y la infidelidad, de acuerdo a datos de la Quarterly Review Nueva Época de la UDLA.

Cuentahabientes, el dinero se mete en todo. Se mete en los desayunos de domingo, en los viajes que sueñan juntas, en los planes de tener hijos y hasta en las discusiones más tontas por quién pagó la cena. Cuando estamos en el «dateo», todo es risa y felicidad. Somos espléndidas, decimos: «No, yo invito», «No, tú paga», «Luego vemos». Pero cuando la cosa se pone seria, aparecen los roces: «Siento que yo pago más», «Eso no lo habíamos acordado», o el famosísimo «¿Por qué siempre sale de mi tarjeta?».

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La infidelidad financiera: El enemigo silencioso

Si creen que una infidelidad sexual es lo peor que les puede pasar, piénsenlo dos veces. Existe algo igual de peligroso: la infidelidad financiera. Esta no deja mensajes sospechosos en el celular ni olor a perfume ajeno en la ropa; lo que deja son intereses, deudas escondidas y un resentimiento que carcome la confianza.

Esconder deudas, ocultar tarjetas de crédito o minimizar esos gastos «chiquitos» que juramos que no importan, son señales de alerta. Sofía nos contaba el caso de una chava cuyo galán, con esa actitud de «galán protector», le decía: «Tú no te preocupes, yo me encargo de todo». ¿Y qué creen? Cuando menos se lo esperaba, el tipo ya la había endeudado hasta las manitas, ¡y hasta el crédito Infonavit le quedó debiendo! No se dejen engañar por el «yo me encargo»; en una relación de dos, la información debe ser de dos.

El peligro de «farolear»

Hay historias que parecen de película, pero son reales. Sofía nos compartió el caso de una pareja que hasta el divorcio llegó porque ambos andaban de «faroles». El hijo de un amigo de su papá se dedicó todo el noviazgo a aparentar que tenía muchísimo dinero, y él, a su vez, pensaba que ella era millonaria. Se casaron por interés, viviendo en una mentira.

Al final, descubrieron que ninguno tenía un peso. Vivían en un departamento que ella juraba que era de él, y resulta que era del suegro. Para colmo, él se quedó sin chamba y, cuando quisieron divorciarse, ¡no tenían ni para los abogados! Ese es el costo de no hablar con la verdad desde el principio.

¿Cuándo y cómo empezar la conversación?

Cuentahabientes, entre antes hablen de dinero, mejor. No les digo que en la primera cita le pidan su reporte del Buró de Crédito (¡no se me pasen de intensas!), pero si la cosa va en serio, ¡es urgente! Hablar de lana sirve para detectar si son compatibles en la vida y en las finanzas. Si ya tienen metas en común, gastos compartidos o planes de mudarse juntas, no pueden dar un paso más sin tener esta plática.

Como dice Karla Bayly, autora de «Toma el Control de tu dinero», lo ideal es tener un date financiero mensual o trimestral. ¡Hagan un evento de esto! Preparen una cena rica, abran una copita de vino y, como sugiere Sofía, hasta pueden armar un PowerPoint con memes para que no sea tan pesado. Pero ojo, como bien recomienda nuestra querida Adina Chelminsky, siempre lleven un orden previo con los temas que quieren tratar para no irse por las ramas.

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5 tips para hablar de dinero sin terminar en pleito

Si no saben por dónde empezar, aquí les dejo estas joyas:

  • Hablen de metas antes que de problemas: Es más fácil ponerse de acuerdo en «queremos ir a Bacalar» que en «gastas demasiado».
  • Agenden el date financiero: Que no sea una emboscada; que ambos sepan que ese día se habla de cuentas.
  • Atrévanse a hacerse preguntas incómodas: ¿Cuánto debes?, ¿cuánto ganas?, ¿cuál es tu meta de ahorro?
  • Sean constructivas, no reclamonas: Busquen soluciones, no culpables.
  • Elijan bien el momento: Prohibido hablar de esto si tienen hambre, si están cansadas o si acaban de tener un problema familiar.

Cambien el «Nunca salimos porque te gastas todo» por un «Me encantaría irnos de viaje sin endeudarnos, ¿qué tal si ahorramos tanto al mes?». Hablar de dinero es un acto de amor y de respeto hacia su futuro juntas.

Especialista: Sofía Macías. Consultora en Educación Financiera y Finanzas Personales. Autora de los best-sellers “Pequeño Cerdo Capitalista» Finanzas Personales, Inversiones, y el libro agenda Retos Financieros de Pequeño Cerdo Capitalista.

IG: @sofiamaciasliceaga / @pequenocerdocapitalista / YouTube: Pequeño Cerdo Capitalista / WEB: pequenocerdocapitalista.com / comunicacion@pequenocerdocapitalista.com / Teléfono: 5627479802

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