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Ana de la Reguera le contó este fail a Martha Debayle

Ana de la Reguera le contó a Martha Debayle un maga fail amoroso que tuvo hace un tiempo y son grandes lecciones que nos comparte.

enero 12, 2026

¿Un hombre a la semana? El caos de las citas según Ana de la Reguera

¿Cómo va esa vida amorosa? Espero que mejor que la de los personajes de la nueva joya cinematográfica que nos trae nuestra queridísima Ana de la Reguera. Si ustedes, como nosotras, han sentido que el mundo del dating moderno es un deporte extremo donde una sale más raspada que rodilla de niño en recreo, entonces tienen que correr a ver «Un hombre a la semana».

Esta película no es solo una comedia romántica más; es un espejo de lo que muchas vivimos cuando decidimos abrir el corazón (y la agenda) para encontrar a ese «indicado» que a veces parece más un mito urbano que una realidad. Pero lo más jugoso de todo no es solo la ficción, sino lo que la mismísima Ana le confesó a Martha Debayle sobre sus propias aventuras en el amor. Porque sí, hasta a las más guapas, exitosas y talentosas les salen «sapos» que se creen príncipes.

La anatomía de un date desastroso: De L.A. a México

Ana nos abrió el corazón y nos contó una historia que es, básicamente, el manual de lo que NO debe pasar en una relación. Todo empezó como un sueño: un hombre guapísimo, una cita en un lugar espectacular en Los Ángeles, muy cerca de su casa. Parecía que el universo finalmente se había alineado, pero cuentahabientes, ¡ojo con las red flags!

Resulta que el galán en cuestión ni siquiera se fijó que tenían que hacer fila bajo el solazo. Ana, como toda una mujer resolutiva, movió sus influencias para que la cosa fluyera cerca de su casa. Tuvieron dos semanas increíbles, de esas que te hacen pensar «este es». Tanto así, que decidió invitarlo a conocer nuestro maravilloso México. Pero ahí es donde la puerca torció el rabo.

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Las Red Flags que no debemos ignorar

Apunten bien, cuentahabientes, porque esto es una clase maestra de supervivencia emocional:

  • El fantasma de la Ex: Resulta que el susodicho no había superado a su ex, ¡que además era una actriz famosísima! Si el tipo no deja de mencionar al pasado, corran sin mirar atrás.
  • Las «Micro-críticas»: Empezó con esos comentarios pasivo-agresivos que te van minando la seguridad. Nadie tiene derecho a cuestionar quiénes somos.
  • El «Test de Mexicanidad»: Se puso raro y empezó a examinar a Ana sobre cuánto sabía de México. ¡Por favor! ¿Un examen de cultura general en plena conquista? ¡Siguiente!
  • El mal humor en grupo: Se puso de malas con los amigos de Ana en un viaje que planeaban a Michoacán. Si no aguanta a tu círculo, no aguanta tu vida.

Al final, el drama llegó a su clímax cuando el guapísimo (porque eso sí, estaba de impacto) se soltó a llorar. Sí, cuentahabientes, ¡le lloró a Ana de la Reguera! Le confesó que aún le dolía la ex y que «no estaba listo para una relación». Terminaron como amigos, pero como bien dice ella: «no jaló».

¿Por qué nos urge ver «Un hombre a la semana»?

Esta película captura exactamente esa esencia de la búsqueda constante. En un mundo donde parece que tenemos opciones infinitas a un swipe de distancia, la calidad brilla por su ausencia. La propuesta de Ana en pantalla nos invita a reírnos de nuestras propias desgracias amorosas y a entender que, a veces, estar sola es un privilegio mucho mayor que estar mal acompañada por un hombre que necesita terapia y no una novia.

Así que, cuentahabientes, preparen las palomitas, llamen a sus mejores amigas y vayan a ver esta historia. Es un recordatorio de que somos mujeres poderosas, que nuestra valía no depende de un hombre a la semana, ni de uno al año, sino de cómo nos cuidamos y nos respetamos a nosotras mismas.

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