Hoy el mundo de la música, y especialmente nuestro corazón musical, se siente un poquito más pesado. Nos despertamos con una noticia que nos parte el alma: se ha ido el «Malandro» más querido, el arquitecto de la salsa urbana, el eterno Willie Colón.
Si hay alguien que definió el sonido de nuestras fiestas, de nuestras nostalgias y de esa identidad ruda pero sumamente sofisticada que tenemos los latinos, fue él.
Willie no solo tocaba el trombón; él hacía que ese instrumento rugiera, que reclamara un espacio en la historia y que nos contara la vida tal como es: con sus luces, sus sombras y mucha, mucha clave.
El genio del Bronx que nos enseñó a ser orgullosos
Para entender a Willie, hay que entender de dónde venía. Aunque sus raíces estaban profundamente enterradas en Manatí, Puerto Rico, Willie nació y creció en el Bronx, Nueva York.
Esa mezcla fue su superpoder. Se crió con su abuela Antonia, una mujer de armas tomar que le inculcó el amor por lo nuestro mientras afuera, en las calles de Nueva York, se cocinaba una revolución cultural.
A los 14 años ya andaba con un trombón bajo el brazo, y a los 17 ya estaba firmando con Fania Records. ¿Se imaginan, cuentahabientes? A esa edad muchas de nosotras apenas estábamos descifrando qué queríamos hacer con nuestra vida, y él ya estaba inventando un género.
Se ganó el apodo de «El Malo» no porque fuera una mala persona, sino porque su sonido era agresivo, directo, desafiante. Era la voz de una generación de migrantes que no pedía permiso para existir.
Las duplas que hicieron historia
Willie Colón era un visionario y sabía rodearse de los mejores. Su alianza con Héctor Lavoe es, probablemente, la sociedad más importante en la historia de la música tropical. Juntos eran dinamita: la voz herida y pícara de Héctor con los arreglos magistrales y el trombón de Willie. Produjeron discos que son biblias para cualquier melómano, como Cosa Nuestra y Lo Mato.
Pero Willie no se quedó ahí. Cuando muchos pensaron que después de Lavoe no habría más, llegó la unión con Rubén Blades.
Ahí la salsa dejó de ser solo para bailar y se convirtió en crónica social, en literatura cantada. El álbum Siembra sigue siendo el disco de salsa más vendido de la historia. ¡Imagínense el nivel de influencia!
Su legado: Mucho más que música
Willie no fue solo un músico; fue un activista, un productor audaz y un hombre que nunca tuvo miedo de decir lo que pensaba. Nos enseñó que la salsa podía hablar de política, de religión, de la vida en el barrio y del amor más profundo.
Incluso en sus facetas más personales, siempre se mostró como un hombre resiliente. A pesar de los accidentes y los retos de salud que enfrentó en los últimos años, su espíritu nunca se dobló.
Para nosotras, las cuentahabientes que buscamos inspiración en historias de éxito y perseverancia, Willie es el ejemplo perfecto de cómo el talento, cuando se mezcla con disciplina y un poquito de rebeldía, puede cambiar el mundo.
El Playlist Imprescindible: Para llorar, bailar y recordar
No podemos despedirlo sin darle play a esas joyas que nos acompañarán por siempre. Aquí les dejemos las que, para mí, son las piezas fundamentales de su corona:
- Idilio: Esa entrada de trombón es simplemente mística. Es la canción perfecta para cuando queremos sentir que el amor nos eleva, pero con ritmo.
- El Gran Varón: Una cátedra de narrativa. Willie y Rubén nos dieron una de las historias más valientes y necesarias de la música latina.
- Gitana: ¿Quién no ha cantado a todo pulmón eso de «leyendo en tu mano el destino»? Es pura pasión y misterio.
- La Murga: Directo desde Panamá para el mundo. Es imposible escuchar ese riff inicial y quedarse sentada.
- Che Che Colé: El ritmo africano mezclado con el sabor del barrio. Una explosión de energía pura.
- Sin Poderte Hablar: Para esos momentos de melancolía donde el orgullo nos gana, pero el corazón nos dicta otra cosa.
¿De qué murió Willie Colón?
Aunque llego la noticia, no se reveló la causa de su muerte, solo sabemos que entró a urgencias el 20 de febrero del 2026, esto de acuerdo con lo que puso Rubén Blades en Twitter: «Willie Colón, se encuentra internado en un hospital en New York, trasladado allí con urgencia por un aparente problema respiratorio».
Y aunque no tenía mucha información, si mostraba una preocupación y es que continuó con el mensaje: «le envío mis deseos de una pronta recuperación y me uno a las miles de personas que rezan porque recobre su salud rápidamente. A él, a su esposa, a sus hijos y seres queridos enviamos nuestro apoyo en este difícil momento».
Un adiós que es un «Hasta luego»
Cuentahabientes, la muerte de Willie Colón marca el fin de una era, pero su música es eterna. Cada vez que escuchemos un trombón con ese sonido «sucio» y elegante a la vez, ahí estará él. Cuando un joven latino en Nueva York o en cualquier parte del mundo se sienta orgulloso de sus raíces, ahí estará el espíritu de Willie.
Hoy les propongo un brindis: por el hombre que nos puso a bailar mientras nos hacía pensar. Por el genio que salió del Bronx para conquistar el planeta. Willie, gracias por tanto. Su orquesta seguirá sonando en cada rincón donde haya un alma latina con ganas de gozar.