Hoy es 9 de febrero y es un día fundamental en nuestro calendario de salud: el Día Internacional de la Epilepsia. Esta fecha no nació ayer; fue instaurada en 2015 por la Liga Internacional Contra la Epilepsia (ILAE) y la Oficina Internacional para la Epilepsia (IBE) para que, cada segundo lunes de febrero, alcemos la voz, eduquemos y, sobre todo, eliminemos de una vez por todas el estigma que rodea a esta enfermedad.
Fíjense en estas cifras que nos comparte la Organización Mundial de la Salud (OMS): ¡más de 50 millones de personasviven con epilepsia en el mundo! Es uno de los trastornos neurológicos más comunes. Aquí en México, calculamos que hay cerca de 2 millones de casos. Lo más impactante es que hasta el 70% de estas personas podrían vivir sin una sola crisis si recibieran el diagnóstico y tratamiento adecuados.
Para entender dónde estamos parados, platicamos con el Dr. Paul Shkurovich Bialik, neurólogo y epileptólogo, quien nos dio una cátedra sobre los avances que están revolucionando la vida de los pacientes ¡Prepárense, porque el futuro ya llegó!
¿Qué es realmente la epilepsia?
Miren, cuentahabientes, la epilepsia no es una «enfermedad única», es un síndrome neurológico complejo. Imaginen que el cerebro tiene un desequilibrio entre sus señales de «acelerador» y «freno» (específicamente entre el glutamato y el GABA). Cuando hay demasiada descarga neuronal sincronizada, ocurren las crisis.
Estas pueden ser desde las famosas convulsiones tónico-clónicas (donde hay rigidez y sacudidas en todo el cuerpo) hasta las ausencias, que son pequeñas desconexiones de unos segundos, muy comunes en niños, donde parece que «se quedan viendo a la nada».
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Diagnóstico: Inteligencia Artificial y mapas cerebrales
Antes, diagnosticar era casi como adivinar. Hoy, la tecnología es nuestra mejor aliada:
- Neuroimagen Avanzada (fMRI y Tractografía): Ya no solo vemos fotos del cerebro. Con la Resonancia Magnética Funcional vemos el flujo sanguíneo para mapear exactamente dónde nace la crisis. Con la Tractografía (DTI), los médicos pueden ver las «carreteras» o conexiones neuronales para planear cirugías súper seguras que no dañen el habla o la memoria.
- EEG con Inteligencia Artificial: Los algoritmos de IA ahora detectan «micro-descargas» que el ojo humano no ve. Incluso, ya hay sistemas que pueden generar alertas minutos u horas antes de una crisis, dándole tiempo al paciente de ponerse a salvo o tomar su medicamento de rescate. ¡Esto les devuelve la independencia total!
Medicina de Precisión: Adiós al «prueba y error»
Durante años, tratar la epilepsia era probar un medicamento y ver si funcionaba. Eso se acabó. Con los paneles genéticos, los médicos pueden identificar mutaciones específicas (como en los genes SCN1A o KCNQ2) y recetar el fármaco exacto que ataca ese problema. Es medicina de etiqueta para cada paciente.
Además, están surgiendo los biomarcadores de daño neuronal. Son sustancias en la sangre o líquido cefalorraquídeo que nos dicen qué tan rápido progresa la enfermedad o cómo está respondiendo el cuerpo al tratamiento, sin tener que esperar a ver si hay más crisis.
Tratamientos: Más que solo «pastillas»
La nueva generación de medicamentos es, como dice el Dr. Shkurovich, «más quirúrgica».
- Cenobamato: Ha logrado que pacientes que no respondían a nada finalmente estén libres de crisis.
- Fenfluramina: Está cambiando la historia de síndromes genéticos graves como el de Dravet, reduciendo incluso el riesgo de muerte súbita.
Pero si los medicamentos no bastan, la tecnología entra al rescate:
- VNS y DBS: Dispositivos implantables que envían impulsos eléctricos al nervio vago o al tálamo para «reentrenar» al cerebro y evitar que las crisis se expandan.
- Cirugía Láser (LITT): Ya no es necesario abrir el cráneo de forma extensa. Se introduce una fibra láser milimétrica que destruye el foco de la crisis con calor. ¡La recuperación es rapidísima!.
Biología aplicada: Dieta y Estilo de Vida
No es moda wellness, es bioquímica pura. La dieta cetogénica y sus variantes (como Atkins modificada) cambian el combustible del cerebro: de glucosa a cuerpos cetónicos, lo que estabiliza las redes neuronales y reduce las crisis hasta en un 50% en casos difíciles.
Y ojo aquí, cuentahabientes, porque el estilo de vida es tratamiento básico: el sueño regular y el manejo del estrés no son opcionales. La falta de sueño es un disparador de crisis potosísimo.
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En conclusión
El mensaje del Dr. Paul Shkurovich es claro: la epilepsia ya no es una condena de «supervivencia», es una condición que podemos controlar y personalizar. Hoy celebramos la ciencia, pero también la empatía. Educarnos en primeros auxilios y dejar de juzgar es el primer paso para que esos 50 millones de personas vivan plenamente.
Especialista: Dr. Paul Shkurovich Bialik. Neurólogo y epileptólogo, coordinador de la Clínica del Epilepsia del Centro Neurológico del Centro Médico ABC.