Los señores no van al doctor y esta es la razón…

Según el INEGI, los hombres son el grupo de personas que menos van al doctor pero ¿cuál es la razón? Aquí les contamos.

marzo 27, 2026

Este es un tema que nos mueve a todas, porque tiene que ver con los hombres que amamos: nuestros padres, hijos, parejas o hermanos. Chicas, existe una brecha de salud en ellos que es alarmante. Según las estadísticas, los hombres son quienes menos acuden al consultorio cuando tienen un malestar, y esa resistencia está comprometiendo seriamente su calidad y esperanza de vida.

Para nosotras, el cuidado suele estar integrado en nuestra rutina; vamos al ginecólogo, nos hacemos el Papanicolaou y estamos pendientes de cada señal. Pero en ellos, existe una tendencia persistente a postergar los chequeos preventivos y las consultas ante síntomas tempranos. Esta conducta no es casualidad; es el resultado de una mezcla muy compleja de factores culturales, sociales y psicológicos que hoy vamos a desmenuzar.

La radiografía de la mortalidad masculina en México

La realidad es cruda, cuentahabientes. La falta de atención a la salud preventiva —como la autoexploración testicular o el examen de antígeno prostático después de los 40 años— impide detectar a tiempo enfermedades que son perfectamente tratables. Según datos del INEGI, las principales causas de muerte en hombres en nuestro país son:

  • Enfermedades del corazón: Incluyendo infartos, es la primera causa.
  • Diabetes mellitus: Ocupa el segundo lugar con cifras altísimas y constantes.
  • Tumores malignos: Principalmente cáncer de próstata, colorrectal y pulmón.
  • Enfermedades del hígado: Como la cirrosis.
  • Causas externas: A diferencia de nosotras, ellos tienen una mayor incidencia en defunciones por homicidios y accidentes.

Lo más fuerte es que la mayoría de estas muertes son prevenibles si se controlan factores como el tabaquismo, la hipertensión y la obesidad.

¿Por qué no van al consultorio? El peso del «Machismo»

Una de las raíces principales está en cómo construimos la masculinidad. Mientras que a nosotras se nos permite expresar vulnerabilidad, a ellos se les enseña desde pequeños a ser «fuertes», «resistentes» y «proveedores». Esta presión social genera la idea errónea de que reconocer un dolor es un signo de debilidad.

En México, muchos hombres solo buscan atención cuando el dolor es insoportable o la enfermedad ya avanzó, porque consideran que «aguantar» es una prueba de hombría, ¡esto les está restando años de vida!

El miedo al diagnóstico y la salud mental

Aquí entramos en un terreno delicado: el miedo y la salud mental. No solo es temor al dolor físico, sino al impacto emocional de un diagnóstico. Para muchos, estar enfermos significa dejar de ser el sostén de la familia o perder su autonomía.

Además, existe una resistencia específica a exámenes como el de próstata debido a prejuicios y tabúes. Esta barrera cultural es la responsable de que el cáncer de próstata sea una de las principales causas de mortalidad, simplemente por no detectarse a tiempo.

En cuanto a la salud mental, el panorama es igual de retador. Los hombres suelen tener menos herramientas sociales para hablar de depresión o ansiedad. Prefieren la «procrastinación médica» para no enfrentar un cambio de vida que afecte su imagen de «persona eficiente» o productiva en el trabajo.

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Consecuencias de la falta de prevención

Evitar las revisiones periódicas no solo los afecta a ellos, afecta a toda la familia. Cuando finalmente deciden ser atendidos, es común que ya requieran intervenciones quirúrgicas complejas que generan una carga económica y emocional enorme. La detección tardía de la hipertensión o la diabetes es un golpe que se pudo evitar con un simple análisis de sangre.

La salud no tiene género. Asistir a revisiones no es señal de fragilidad, sino de inteligencia y autocuidado. Debemos fomentar espacios de calma y conversación. Cuentahabientes, la prevención es primordial. Si ellos no dan el paso, ayúdenles a entender que su vida vale más que cualquier prejuicio. Al final del día, lo que importa es que estén sanos para seguir moviendo la cola de felicidad junto a nosotras y sus seres queridos.

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marzo 27, 2026