Ya saben que siempre buscamos las herramientas para ser nuestra mejor versión y por eso le tienen que sacar provecho a las ondas alfa de nuestro cerebro.
Segur muchas de ustedes viven a mil por hora: la oficina, la casa, los proyectos personales, el compromiso con las amigas… A veces parece que nuestra mente es una pestaña de navegador que nunca se cierra y que, además, tiene música de fondo a todo volumen, pero ¿qué pasa si pudiéramos calmarlos? Eso hacen las ondas alfa.
Ondas Alfa: lo que necesita el cerebro para descansar
Les vamos a contar sobre algo que les va a cambiar la jugada por completo. Seguramente pocas de ustedes han escuchado hablar de las famosas ondas alfa. No es ciencia ficción, es pura biología del wellness. Cuando logramos que nuestro cerebro trabaje en esas frecuencias, entramos en un estado de calma alerta: estamos presentes, pero sin el cortisol por las nubes.
Pero, ¿cómo llegamos ahí sin tener que irnos a un retiro de silencio en la India? La respuesta está en la tridimensionalidad, una habilidad fascinante de nuestro cerebro que podemos activar en menos de dos minutos.
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El poder de las ondas alfa: tu botiquín emocional
Antes de entrar al ejercicio, entendamos por qué queremos estas ondas en nuestra vida. El cerebro emite distintas frecuencias eléctricas según lo que estemos haciendo. Las ondas Beta son las de la prisa y el análisis (las que traemos puestas todo el día), pero las ondas alfa son las de la relajación profunda y la creatividad.
Cuando generamos ondas alfa:
- Reducimos la ansiedad de forma inmediata.
- Mejoramos nuestra capacidad de enfoque.
- Le damos un respiro a nuestro sistema nervioso.
- Afrontamos los retos desde un lugar de paz y no desde el miedo.
El ejercicio de tridimensionalidad: calma en 60 segundos
Este ejercicio es una de esas herramientas «joya» que pueden aplicar antes de una junta difícil, después de un momento de estrés o simplemente cuando sientan que su cabeza va a explotar. Se basa en pedirle al cerebro que imagine espacios y distancias dentro de nuestro propio cuerpo. Al hacer esto, el cerebro se queda «pendiente de sí mismo», activando la faceta de la tridimensionalidad.
A ver, cuentahabientes, si pueden hagan una pausa justo ahora. Suelten lo que tengan en las manos, siéntense cómodas y sigan estas instrucciones con los ojos cerrados:
- Cierren los ojos y respiren profundo una vez.
- Imaginen el espacio que hay entre sus orejas. No piensen en las orejas, sino en el vacío que las separa.
- Visualicen la distancia que hay entre su oreja derecha y la punta de su nariz.
- Ahora, imaginen la distancia entre su oreja izquierda y la punta de su nariz.
- Sientan y dimensionen lo que ocupa su lengua dentro de la boca. ¿Qué tanto espacio físico llena?
- Imaginen la columna de aire que recorre su nariz al inhalar y exhalar. Visualicen ese cilindro de aire.
- Visualicen la distancia entre la punta de su nariz y la punta de su barbilla
- Finalmente, vuelvan a imaginar la distancia total entre ambas orejas.
Después del ejercicio ¿Sienten esa ligereza? Lo que acaba de suceder es que, al obligar al cerebro a calcular estas distancias y espacios internos, su actividad eléctrica cambia. Se ha comprobado con electroencefalogramas que este simple acto de «imaginación espacial» produce inmediatamente frecuencias alfa de calma. Es como darle un botón de reset a su procesador interno.
¿Por qué funciona tan bien la tridimensionalidad?
Nuestro cerebro está diseñado para navegar el mundo físico. Cuando dejamos de pensar en problemas abstractos (como la lista del súper o el correo que no hemos mandado) y lo enfocamos en el espacio que nos contiene a nosotras mismas, el ruido mental se apaga.
Es un beneficio inmediato. Al trabajar con la tridimensionalidad, el cerebro deja de proyectarse hacia el futuro (ansiedad) o hacia el pasado (tristeza) para anclarse en el aquí y el ahora físico.
La próxima vez que sientan que el mundo las atropella, regálense esos 60 segundos de tridimensionalidad. Es un acto de amor y responsabilidad hacia ustedes mismas. Mantenerse sanas de la mente es lo que les permitirá seguir conquistando sus metas y cuidando a los suyos.
Acuérdense: desparasitar la mente de pensamientos tóxicos es tan importante como cuidar cualquier otro aspecto de su salud. ¡Ustedes tienen el poder de cambiar su frecuencia!
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