problemas-auditivos-test-de-audicion

Pérdida auditiva: no todo tiene que ver con la edad

La pérdida auditiva no es de gente grande, también puede pasar por otras cosas y aquí van a descubrir cómo escuchan.

marzo 10, 2026

¿Me escuchan, me oyen, me sienten? Por qué la pérdida auditiva no es «cosa de la edad».

Hoy vamos a tocar un tema que nos tiene muy preocupadas porque, como siempre les decimos, la información es poder y lo que no se sabe, no se atiende.

¿Cuántas veces han escuchado en una comida familiar que el abuelo o la tía dicen: «Es que ya estoy grande, por eso no oigo»? O peor aún, cuando los hijos o nietos justifican el aislamiento de alguien diciendo: «No hace caso porque no quiere». ¡Cuidado! Porque normalizar la falta de audición es un error que puede costar carísimo, no solo en la comunicación, sino en la salud mental y cerebral.

Para hablar de esto, al Dr. Gonzalo Corvera, Director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología S.C., nos viene a abrir los ojos (y los oídos) con datos que nos van a dejar heladas.

Las cifras que deben conocer sobre la pérdida auditiva

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no miente, y las estadísticas son de impacto:

  • 1 de cada 3 personas entre 65 y 74 años tiene algún grado de pérdida auditiva.
  • En mayores de 75 años, ¡casi la mitad presenta esta condición!
  • A nivel global, más de 430 millones de personas viven con pérdida de audición discapacitante.
  • Para el 2050, se calcula que más de 700 millones de personas podrían estar en esta situación.

En México, la realidad es ruda: aunque cerca del 40% de los adultos mayores tiene dificultades para escuchar, menos del 20% usa aparatos auditivos. ¿Qué significa esto? Que la mayoría vive en silencio, aislada y sin tratamiento.

Dinámica: ¿Qué tan bien escuchan, cuentahabientes?

Antes de seguir, queremos que hagamos un ejercicio. Esto no sustituye una audiometría con un especialista, pero nos va a dar una pista de cómo andan esos oídos. Vamos a jugar con frecuencias desde los 50 Hz hasta los 20,000 Hz. El objetivo es identificar cuál es la frecuencia más alta que logran percibir.

Hágase estas preguntas y sean muy honestas:

  1. ¿Suben tanto el volumen de la tele que los demás se quejan?
  2. ¿Les cuesta seguir el hilo en un restaurante ruidoso?
  3. ¿Confunden palabras cuando alguien les habla rápido?
  4. ¿Sienten que las voces de niños o mujeres se escuchan «borrosas»?
  5. ¿Evitan ir a reuniones porque les da pena no entender y prefieren quedarse calladas?
  6. ¿Llegan al final del día agotadas por el esfuerzo de tratar de entender lo que les dicen?

Si respondieron «sí» a la mayoría, cuentahabientes, es momento de agendar una cita con un experto. No lo dejen pasar.

También, pueden hacer esta prueba de audio para saber si escuchan bien:

¿Qué es la presbiacusia?

Así como nos salen arrugas o nos cambia el metabolismo, el oído también envejece. La pérdida auditiva relacionada con la edad se llama presbiacusia.

Es un deterioro gradual de las células ciliadas del oído interno. Estas células son como pequeñas antenas que captan el sonido; una vez que se desgastan, no se regeneran. Por eso la pérdida suele ser permanente. Afecta primero los sonidos agudos (como las consonantes «s», «f», «t») y ocurre en ambos oídos al mismo tiempo.

Las causas: ¿Por qué dejamos de oír?

No solo es el paso del tiempo. Hay factores que aceleran el daño:

  • Ruido acumulado: Años de conciertos, tráfico, audífonos a todo lo que dan y ambientes laborales ruidosos pasan factura.
  • Enfermedades crónicas: La diabetes y la hipertensión afectan la microcirculación del oído interno. ¡Todo está conectado!
  • Sustancias ototóxicas: Ciertos tratamientos de quimioterapia o dosis altísimas de aspirina pueden dañar la audición.
  • Cuestiones reversibles: A veces es solo un tapón de cerumen o una infección. Por eso, antes de asustarse, hay que revisar.

El peligro real: aislamiento y demencia

Aquí es donde me pongo seria. No escuchar bien no es solo «perderse el chisme». Tiene consecuencias devastadoras:

  • Aislamiento y Depresión: Cuando una persona deja de entender, se siente frustrada y prefiere retraerse. El riesgo de depresión se duplica en adultos mayores con pérdida auditiva.
  • Deterioro Cognitivo: ¡Ojo aquí! La pérdida auditiva en la mediana edad puede aumentar el riesgo de demencia hasta en un 8%.
  • Fatiga Cerebral: El cerebro hace un esfuerzo sobrehumano para descifrar sonidos, robándole energía y recursos a otras funciones como la memoria o el razonamiento.

¿Hay solución? ¡Claro que sí!

Quítense de la cabeza la idea de que «ya no hay nada que hacer». La tecnología hoy es una maravilla:

  • Auxiliares Auditivos: Olvídense de esos aparatos enormes de antes. Los modernos son discretos, digitales, se conectan al celular y filtran el ruido ambiental.
  • Implantes Cocleares: Para casos severos, estos dispositivos estimulan directamente el nervio auditivo. ¡Cambian vidas!
  • Terapia de Rehabilitación: Ayuda al cerebro a «reaprender» a procesar los sonidos.

¿Cómo ayudar a quienes amamos?

Si tienen un familiar que está perdiendo el oído, por favor:

  • Háblenles de frente y vocalicen bien.
  • No griten, porque el grito distorsiona el sonido y solo genera más confusión.
  • Tengan paciencia. No hay nada más doloroso que sentirse ignorado en la mesa familiar.

Cuentahabientes, la salud auditiva se cuida toda la vida, pero a partir de los 50 años, la audiometría debe ser de cajón. Escuchar bien es mantenerse conectadas con el mundo, con la música y con las personas que amamos.

Especialista: Dr. Gonzalo Corvera. Director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología S.C. (IMON). Médico cirujano con especialidad de otorrinolaringología, cirugía de oído y base de cráneo en Toulouse, Francia. Presidente y fundador de la Asociación Mexicana para la Audición “Ayúdanos a Oír”, A.C. y pionero del implante coclear a nivel mundial.

Web: www.imon.com.mx // IG: @imon_salud //  Yt: @imon_med

No dejen de leer: 

únete a nuestra comunidad

marzo 10, 2026