¿Alguna vez se han detenido a mirar su lista de contactos y se han preguntado qué pasó con esa persona que, hace diez años, era su hermana del alma? Pues resulta que tenemos pocos amigos cuando crecemos y aquí les vamos a contar.
Seguramente les ha pasado: se encuentran frente a una vieja amistad y sienten que están ante una desconocida. Ya no hay temas en común, las risas suenan forzadas y ese vínculo que parecía inquebrantable hoy se siente como una obligación más en la lista de pendientes.
¿Por qué tenemos tan pocos amigos cuando somos mayores?
No se sientan culpables ni piensen que son malas personas, lo que están viviendo es una realidad científica y emocional, el alejamiento de las amistades con la edad es un proceso natural y necesario para nuestra paz mental. Hoy vamos a profundizar en por qué nuestras amistades cambian y cómo aprender a soltar sin resentimientos.
El cuerpo y el cerebro
A veces, no es falta de interés, ¡es el sistema nervioso!, debemos entender que nuestras prioridades mutan. Con el tiempo, buscamos conexiones que nos brinden estabilidad y menos drama. Si antes nuestras amistades se basaban en la fiesta, la universidad, o en compartir el caos de los veinte años, al llegar a los 40 o 50, nuestras necesidades son otras.
Estamos en una etapa donde muchas atraviesan procesos de divorcio o los desafíos de la menopausia, en estos momentos, buscamos personas que resuenen con nuestra nueva realidad, no alguien que nos recuerde una versión de nosotras que ya no existe.
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Las razones del alejamiento
¿Qué hace que nos distanciemos? aquí les compartimos algunos puntos clave para que lo analicen con calma:
- Diferencia de valores: lo que a los 25 nos parecía chistoso, hoy nos parece intolerable. Si una amistad no ha evolucionado en su forma de pensar o de tratar a los demás, el choque es inevitable.
- Etapas de vida dispares: es difícil mantener el ritmo cuando una está lidiando con el nido vacío, un divorcio, un cambio de trabajo, mudarse a otra ciudad, y la otra sigue en una dinámica de vida totalmente distinta. La falta de empatía ante estas transiciones suele ser el detonante del silencio.
- La depuración necesaria: tenemos que aprender a depurar no solo el clóset, sino también los vínculos que ya no nos nutren. Mantener amistades «por compromiso» solo consume nuestra energía.
- Límites y respeto propio: madurar es aprender a decir «no» sin sentir que estamos cometiendo un crimen. Si una amistad cruza constantemente nuestros límites o nos hace sentir agotadas, alejarse es un acto de amor propio.
- El cambio: si una de ustedes decide que tiene que irse de ciudad, de grupo, de actividad/hobbie, de trabajo, de orientación política, la otra persona puede sentirse traicionada, porque no estamos acostumbradas a ver a los demás evolucionar.
- Reproches y resentimiento: cuando cambiamos es posible que amistades desaparezcan porque pertenecieron a otro momento de la vida, sin embargo puede existir el resentimiento por alguna de las partes y es posible que se le reproche por haber pasado a otra etapa en la vida.
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El luto de perder a una amiga
Romper una amistad duele, y a veces duele más que un truene amoroso, es perder a un testigo de nuestra historia. Sin embargo, deben entender que las personas entran en nuestras vidas por una razón, una temporada o toda la vida. No todas las amistades están diseñadas para llegar a la meta final con nosotras y también está bien.
Si sienten que ya no reconocen a sus viejas amigas, dejen de intentar «reparar» algo que quizás ya cumplió su ciclo. No forcen las convivencias, es mejor guardar un buen recuerdo que terminar en una relación llena de hipocresía.
Cómo construir círculos sólidos hoy
A nuestras edades, ya no buscamos cantidad, sino calidad. Queremos un círculo sólido donde podamos hablar de nuestra salud, de nuestros retos financieros o de cómo estamos redescubriéndonos.
- Busquen intereses comunes: inscribirse a clases, grupos de lectura o hacer viajes con propósitos específicos nos ayuda a conocer personas en nuestra misma sintonía.
- Sean selectivas: no tienen que apuntarse a todos los grupos de chat ni participar en todas las invitaciones. Su tiempo es el lujo más grande que tienen.
- Validación emocional: rodéense de personas que validen lo que sienten, que no juzguen sus procesos o las situaciones que les puso la vida.
Alejarse de quienes ya no vibran con ustedes no es traición, es evolución. Está bien recordar el pasado, pero no se queden ancladas a personas que solo las jalan hacia atrás.