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¿Qué hacer cuando una enfermedad terminal te deja en ceros?

Nadie está exento de padecer una enfermedad terminal, pero qué hacer cuando los gastos se van al cielo, aquí unos tips para evitarlo.

febrero 12, 2026

Cuentahabientes, sabemos que padecer una enfermedad terminal, o que algún familiar cercano la padezca, puede ponernos en una difícil situación entre la salud y la quiebra financiera.

Recibir un diagnóstico complicado no es lo peor de los casos, se pone dura la situación cuando no tenemos un seguro medico que cubra los gastos y tenemos que sacar todo de nuestra bolsa. Y esto se los contamos por la muerte de James Van Der Beek, que su familia gastó muchísimo para mantenerlo con vida.

¿Qué pasó con la familia de James Van Der Beek?

La esposa de James Van Der Beek saltó creó una campaña GoFundMe para recaudar fondos para la familia después de que «los costos de la atención médica de James y la prolongada lucha contra el cáncer la dejaran sin fondos», decía la descripción de la página de crowdsourcing.

«Están trabajando arduamente para permanecer en casa y asegurar que los niños puedan continuar su educación y mantener cierta estabilidad durante este momento increíblemente difícil», decía la publicación. «El apoyo de amigos, familiares y la comunidad en general marcará una gran diferencia en su camino por delante».

«Cada donación, sin importar el monto, ayudará a Kimberly y a su familia a encontrar esperanza y seguridad mientras reconstruyen sus vidas. Gracias por considerar una donación para apoyarlos», concluía el comunicado.

Van Der Beek dejó seis hijos: sus hijas Olivia, de 15 años, Annabel, de 12, Emilia, de 9 años y medio, y Gwendolyn, de 7, y sus hijos Joshua, de 13, y Jeremiah, de 4.

¿Qué hacer cuando una enfermedad terminal te deja en ceros?

Sabemos que la mayoría de las enfermedades terminales no son para nada baratas y muchas veces nada nos garantiza que quien la padece seguirá viviendo, por eso se vuelve aún más difícil decisión, si apostarlo todo aunque eso implique irse a quiebra, o tomar otro tipo de decisiones.

Aunque ya estando en esta situación, nadie quiere ver que su familiar o una misma pierda la esperanza de mejorar, aunque eso implique dinero.

¿Qué deberíamos hacer cuando el cuerpo falla y la cartera también?

El diagnóstico no es culpa de quien lo padece, la falta de planeación sí tiene remedio.

Lo primero es soltar la culpa, muchas veces nos castigamos pensando en lo que debimos ahorrar. Pero si ya están ahí, lo urgente es la claridad. Hagan un inventario real, tomen una libreta y anoten cada deuda y cada recurso, no pueden tomar decisiones inteligentes si no conocen el tamaño del monstruo al que se enfrentan.

Tienen que conocer en donde están paradas financieramente y qué otros miembros de la familia están dispuestos a unirse para financiar la enfermedad, si solo destinamos todo el dinero a esto, podríamos terminar en una situación peor donde todos quedan desamparados.

Prioricen los gastos básicos

En una situación terminal, las prioridades cambian, el bienestar de ustedes y de sus seres queridos es lo único que importa. Seamos realistas, a veces el amor que le tenemos a nuestros allegados es más valioso que el dinero, por si deciden apostarlo todo, tampoco es una decisión incorrecta.

  • Gastos de vida vs. deudas: si tienen poco dinero, aseguren primero la comida y el techo. Las deudas bancarias, aunque estresantes, pueden negociarse después.
  • Renuncien a los tratamientos milagro: En la desesperación, es fácil caer en estafas o gastar lo último que tienen en opciones que no tienen sustento científico. Consulten siempre con especialistas éticos y enfoquen sus recursos en lo que realmente les brinde calidad de vida. Muchas familias apuestan a todo tipo de medicina alternativa y casi siempre termina resultando en un gasto importante, sin necesariamente tener un resultado optimo, incluso a veces podría ser contradictorio para la persona enferma.

Activen redes de apoyo

Cuentahabientes, a veces nuestro orgullo de mujeres independientes nos impide pedir ayuda, pero este es el momento de ser vulnerables. Nunca sabemos quién estaría dispuesto a ayudar en la causa que estamos atravesando, y lo peor que puede pasar es que nos digan que no, así que apóyense de sus allegados, incluso dar a conocer la causa en internet podría salvarles la vida; hay muchas asociaciones que aportan recursos a personas enfermas, incluso existen fondos en línea para exponer la causa y que la gente sea libre de donar a su causa.

  • Familia y amigos: no carguen el peso solas, muchas veces las personas a su alrededor quieren ayudar pero no saben cómo. Sean claras: «necesito apoyo con la logística, con los traslados o con la gestión de mis cuentas», incluso a veces la ayuda no tiene porque ser económica, cuando alguien enferma, hay que llevarlo, asistirlo, cuidarlo, y muchas más cosas que solo poner el dinero.
  • Fundaciones y apoyo gubernamental: existen instituciones dedicadas a proveer asistencia a personas con diagnósticos terminales que no tienen recursos. No duden en investigar y solicitar estos apoyos, incluso si ustedes buscan, allá afuera hay muchas historias de personas que fueron ayudadas y terminaron por sanar sin que eso implicara llevar a la familia a la quiebra.

La importancia de la transparencia legal

Aunque suene duro, tienen que dejar sus asuntos en orden, esto no es rendirse, es un acto de amor para quienes se quedan, si la persona enferma tiene bienes, o deudas, es importante dejar todo mucho más ordenado en caso de que esa persona llegara a faltar el día de mañana.

  • Testamento y voluntad anticipada: asegúrense de que sus deseos se respeten. Esto evita conflictos familiares y gastos legales innecesarios a futuro.
  • Seguros y beneficios: revisen hasta el último rincón de sus contratos. A veces tenemos seguros de vida o asistencias en tarjetas de crédito que ni recordamos y que pueden ser un alivio en estos momentos.

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Auto cuidarse mientras cuidamos de otros

Cuentahabientes, muchas de ustedes no son las que enfrentan el diagnóstico directamente, sino que se han convertido en las cuidadoras primarias de sus parejas, padres o hijos, y eso tiene un costo emocional y físico.

Cuando alguien a quien aman enferma y el presupuesto se agota, el instinto es olvidarse de una misma para darlo todo, pero cuidado: si ustedes se quiebran, el sistema entero colapsa. El autocuidado aquí no se trata de ir a un spa, sino de establecer límites sanos.

Aprendan a decir que no a compromisos externos que solo les roban energía y permitan que su red de apoyo las sostenga a ustedes también, no descuiden su alimentación ni sus horas de sueño; mantengan su mente fuerte porque a veces toca ser el capitán del barco.

Recuerden que para cuidar con amor y paciencia, primero deben tratarse con esa misma compasión a ustedes mismas, especialmente cuando sienten que el mundo se les viene encima por la falta de recursos, ustedes también necesitan ser contenidas.

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