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¿Qué número eres de eneagrama? Aquí les decimos

Si quieren saber qué número de eneagrama son, aquí les vamos a contar todo de estos rasgos de personalidad. Tomen nota.

febrero 25, 2026

Vamos a descubrir cuál es su estilo de ego, dónde se potencia y dónde los sabotea. Porque cuando aprendemos a entender el ego, dejamos de pelear con él y empezamos a usarlo a nuestro favor.

 ¿Alguna vez se han sentido atrapadas en una reacción que parece no tener sentido? ¿O han pensado: «Por qué mi pareja/amiga/jefa siempre hace exactamente lo mismo que me saca de quicio»? Si viven sintiendo que la vida es un laberinto de malentendidos, hoy les traemos la llave maestra para abrir todas las puertas del autoconocimiento: el Eneagrama.

No es una moda, no es un test de revista para pasar el rato; es una herramienta psicológica profunda, práctica y, sobre todo, liberadora. El Eneagrama nos explica que existen nueve tipos de personalidad —o lo que llamamos «estilos de ego»— que dictan cómo vemos la vida, cómo pensamos, qué sentimos y, lo más importante, cómo reaccionamos ante el mundo.

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¿Para qué nos sirve realmente?

Entender el Eneagrama es el primer paso para sacar la mejor versión de nosotras mismas. Cuando comprendemos nuestra «configuración de fábrica», dejamos de ser víctimas de nuestros impulsos. Mejora nuestras relaciones porque, de repente, entiendes por qué el otro actúa como actúa. Aprendes la regla de oro: “No es personal, es personalidad”.

El Ego: ¿Tu protector o tu prisión?

Antes de entrar a los números, hablemos del famoso «Ego». Muchas veces lo confundimos con la vanidad, pero en realidad, el ego nace de la duda y el miedo. Es un mecanismo de supervivencia que se activa automáticamente para protegernos.

Cuando alguien piensa distinto a nosotras, nuestro ego se siente amenazado porque siente que están cuestionando nuestro sistema de seguridad. Pero ojo, no hay «ego malo», lo que hay es un ego sano (un penthouse con vista, donde tomamos decisiones conscientes) y un ego frágil (un sótano oscuro donde solo reaccionamos por miedo).

Desde la neurociencia, esta configuración mental se sostiene gracias al sistema de activación reticular, circuitos límbicos y la corteza prefrontal. La buena noticia es que podemos ajustarlo para cambiar nuestra vida.

Las 9 Estrategias de Supervivencia: ¿Cuál es la tuya?

Aquí les presento los nueve estilos. Identifiquen cuál les resuena más, pero háganlo con honestidad total, ¡aquí no nos juzgamos!

El Perfeccionista

Su creencia es: «Tengo que ser perfecto para sobrevivir». Son personas éticas, estructuradas y meticulosas.

  • El rasgo: Tienen un juez interno que no los deja en paz. Detectan el error a kilómetros.
  • En equilibrio: Aceptan la realidad y la transforman con amor.
  • Fuera de control: Se vuelven la «policía» de los demás, corrigiendo y juzgando. Ejemplos: Nelson Mandela o Gandhi.

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El Colaborador

Su creencia es: «Tengo que ser amado y necesitado para sobrevivir». Son los más generosos y serviciales.

  • El rasgo: Priorizan las necesidades ajenas, pero les cuesta horrores pedir ayuda.
  • En equilibrio: Dan de corazón pero se cuidan a sí mismas.
  • Fuera de control: Se vuelven manipuladores o «metiches» si sienten que no les agradeces lo suficiente. Ejemplos: Oprah Winfrey o Jennifer López.

El Ejecutor

Su creencia es: «Tengo que lograr y destacar para sobrevivir». Son competitivos, seguros y súper eficientes.

  • El rasgo: Saben qué imagen proyectar para ser valoradas. A veces se desconectan de lo que sienten para seguir rindiendo.
  • En equilibrio: Actúan desde su autenticidad.
  • Fuera de control: Se vuelven workaholics vacíos que solo viven para el aplauso. Ejemplos: Salma Hayek o Kennedy.

El Creativo

Su creencia es: «Tengo que ser especial y diferente para sobrevivir». Son intensas, originales y profundas.

  • El rasgo: Sienten que algo les falta. Pasan del éxtasis al llanto en un segundo.
  • En equilibrio: Usan su sensibilidad para crear belleza con equilibrio.
  • Fuera de control: Se victimizan y se comparan constantemente con los demás. Ejemplos: Frida Kahlo o Luis Miguel.

El Observador

Su creencia es: «Tengo que entender el mundo para sobrevivir». Analíticos, reservados e independientes.

  • El rasgo: Viven en su mente. Les cuesta el contacto físico y la expresión emocional.
  • En equilibrio: Comparten su sabiduría y participan activamente en la vida.
  • Fuera de control: Se aíslan y se vuelven fríos o inaccesibles. Ejemplos: Bill Gates o Albert Einstein.

El Cuestionador

Su creencia es: «Tengo que estar alerta para sobrevivir». Son responsables, leales y muy precavidos.

  • El rasgo: Siempre están pensando en el «peor escenario». Ven peligros donde otros ven oportunidades.
  • En equilibrio: Confían en sí mismos y actúan con una valentía impresionante.
  • Fuera de control: Viven paralizados por el miedo y la desconfianza.

El Optimista

Su creencia es: «Tengo que estar bien y evitar el dolor para sobrevivir». Son divertidos, soñadores y alérgicos al compromiso.

  • El rasgo: El eterno «Peter Pan». Buscan el placer constante para no sentir el sufrimiento.
  • En equilibrio: Disfrutan el presente con profundidad, incluso en los momentos difíciles.
  • Fuera de control: Escapan de las responsabilidades y se dispersan en mil planes. Ejemplos: George Clooney o Steven Spielberg.

El Luchador

Su creencia es: «Tengo que ser fuerte para sobrevivir». Líderes naturales, directos y protectores.

  • El rasgo: No le temen a la confrontación. Detestan la debilidad y suelen romper las reglas.
  • En equilibrio: Usan su fuerza para proteger y amar con el corazón abierto.
  • Fuera de control: Se vuelven agresivos, prepotentes y controladores. Ejemplos: Donald Trump o Lupita D’Alessio.

El Armonizador

Su creencia es: «Tengo que hacerme invisible para sobrevivir». Son serenos, conciliadores y súper relajados.

  • El rasgo: Evitan el conflicto a toda costa. Pueden olvidarse de lo que ellos quieren por darle gusto al resto.
  • En equilibrio: Se afirman, ocupan su lugar y generan una paz activa y vital.
  • Fuera de control: Postergan todo lo importante y se «anestesian» para no sentir tensión. Ejemplos: El Dalai Lama o Barack Obama.

¿Y ahora qué sigue?

Cuentahabientes, el Eneagrama no es para etiquetarnos y decir «así soy y ni modo». Es para entender desde dónde estamos operando y decidir movernos hacia un ego más sano. Cuando la identidad es sólida, vivimos desde nuestra esencia y no necesitamos activar esas defensas que tanto nos cansan.

Especialista: Adelaida Harrison. Autora, conferencista y capacitadora. Cofundadora de Enneagram Coaching Center, la primera escuela de Eneagrama en Latinoamérica. Creadora de Intégrate Mujer, un programa de acción social para el empoderamiento de las mujeres. Tiene un master en Neurociencias y es autora del libro “Transforma tu vida con el Eneagrama: ¡Lo que crees… te crea!”.

IG, TikTok, Fb, YT: @adelaidaharrisoncoach / MAIL: hola@adelaidaharrison.com / Tel: 56 18 49 96 63

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