¿Tienen más migrañas? Puede que el ambiente tenga la culpa

Si tienen migrañas más constantemente, puede que el clima tenga la culpa, aquí les contamos esta nueva investigación.

enero 8, 2026

Seguramente han notado que cada vez es más común escuchar a alguien quejarse de ese dolor de cabeza incapacitante, y no es solo coincidencia, tomen nota que van a quedar shocked.

Ya saben que siempre estamos buscando cómo estar mejor, más sanas y con toda la energía para conquistar el mundo, pero hay un tema que nos ha tenido con el pendiente últimamente: el aumento de las migrañas.

Hoy vamos a platicar de por qué este padecimiento está al alza y qué tiene que ver el clima en todo esto, y obvio no lo decimos nosotras, son varios expertos los que están alzando la voz y hasta recientemente lo reportó National Geographic.

El clima: el nuevo disparador que no podemos ignorar

Resulta que el cambio climático no solo afecta a los glaciares o al nivel del mar, también está impactando directamente a nuestra cabeza. Una de las teorías más fuertes detrás del misterioso aumento de las migrañas es, precisamente, cómo la crisis climática está alterando nuestros patrones ambientales.

Investigaciones presentadas en la Reunión Científica Anual de la American Headache Society en 2024 revelaron datos que las van a dejar heladas: por cada aumento de 10°F (unos 5.5°C) en la temperatura exterior, hay un incremento del 6% en la aparición de cualquier tipo de dolor de cabeza ese mismo día.

¿Por qué nos duele más la cabeza ahora?

Expertos como el Dr. Vincent Martin, de la Universidad de Cincinnati, explican que los patrones climáticos extremos, como el calor intenso y las tormentas, están cada vez más vinculados a los ataques de migraña. No es que el clima cause la migraña por sí solo, sino que actúa como un factor que reduce nuestra «resistencia» o umbral al dolor.

Entre los culpables ambientales más comunes encontramos:

  • Altas temperaturas y humedad: El calor extremo y el aire húmedo son disparadores clásicos.
  • Cambios en la presión barométrica: Cuando llega una tormenta o cambia la presión del aire, esto puede afectar la presión dentro de nuestro cráneo y alterar el tono de los vasos sanguíneos.
  • Mala calidad del aire: La exposición a niveles altos de dióxido de nitrógeno y la contaminación por incendios forestales están directamente relacionados con más casos de migraña.

«Erosión del umbral»: por qué somos más vulnerables

La psicóloga clínica Dawn C. Buse describe un concepto fascinante llamado «erosión del umbral». Imaginen que su cerebro tiene una barrera natural contra el dolor. El calor constante, los cambios bruscos de presión y el aire contaminado van desgastando esa barrera.

Entonces, algo que antes podíamos tolerar, como una mala noche de sueño o una junta estresante, ahora se convierte en el detonante final que nos manda a la cama con una migraña terrible porque nuestro sistema ya estaba al límite por las condiciones ambientales.

Consejos para las «cuentahabientes barómetro»

Si ustedes son de las que sienten que su cabeza puede predecir cuándo va a llover, ¡no están locas! Se les conoce como «barómetros humanos» porque sus sistemas nerviosos son especialmente sensibles a los cambios en el entorno.

¿Qué podemos hacer para protegernos?

Además de tratar de reducir nuestra huella de carbono, es importante tomar en cuenta lo siguiente para evitar tener migrañas recurrentes: 

  • Lleven un diario: No solo de lo que comen, sino de cómo está el clima cuando les duele la cabeza. Esto les ayudará a identificar sus disparadores personales.
  • Anticípense al clima: Si saben que viene un sistema de baja presión o una ola de calor, traten de minimizar otros factores de estrés. Duerman mejor, coman sano y eviten pasar mucho tiempo frente a pantallas.
  • Cuiden su hidratación: En días de calor extremo, mantenerse hidratadas es básico para ayudar al cuerpo a regularse.
  • Consulten a un especialista: No se automediquen con lo que sea. Busquen a un neurólogo que las ayude a trazar un plan de tratamiento adecuado, especialmente ahora que los factores externos son más agresivos.

Cuentahabientes, nuestras migrañas son como un sistema de alerta temprana de cómo el mundo está cambiando. Escuchar a nuestro cuerpo y entender estas conexiones ambientales es el primer paso para retomar el control de nuestra salud.

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