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Hijos adolescentes: ¿cómo hacerle para que no nos saquen de quicio?

¿Sienten que la comunicación con sus hijos adolescentes está pésima? Pues esto es lo que deben de hacer para que sea la mejor.

enero 28, 2026

Seguro muchas de ustedes están pasando por esa etapa en la que sienten que su casa se convirtió en una estación espacial, esa etapa donde los hijos adolescentes se convierten en la pesadilla andante.

Y es que seguro les pasó que de pronto, ese niño que les pedía cuentos antes de dormir se transformó en un satélite emocional que gira alrededor de sus certezas. A veces todo fluye increíble, pero otras parece que el satélite está a punto de estrellarse contra la cocina.

Hijos adolescentes: ¿cómo hacerle para que no nos saquen de quicio?

Entre el drama de las hormonas, la búsqueda desesperada de identidad, la presión de los amigos y el celular pegado a la mano las 24 horas, la relación puede sentirse como un experimento de física cuántica: todo es probable, pero nada es seguro. Pero tranquilas, respiren profundo. Hoy vamos a entender qué pasa en esas cabecitas y cómo sobrevivir (y disfrutar) esta etapa.

El cerebro está «bajo construcción» (Literalmente)

Lo primero que tenemos que entender es que la adolescencia no es «una mala racha» o que nuestro hijo se volvió «malo» de la noche a la mañana. Es una metamorfosis profunda donde el cerebro se está reconectando. La corteza prefrontal, que es la encargada de que tomemos decisiones inteligentes, todavía está en obra negra.

¿Qué hacer como mamás?

  • Entiendan que no son groseros porque sí; su cerebro siente primero y piensa después.
  • Dejen de interpretar cada desplante como un ataque personal; muchas veces son desbordes que ni ellos entienden.
  • Si ustedes bajan el volumen y la intensidad, el sistema nervioso de ellos empezará a copiarlas.

Regla de oro: No quieran ganar discusiones, ganen conexión. La razón puede esperar, pero el vínculo no.

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Menos jueces, más acompañantes

A veces pecamos de querer solucionarles la vida o decirles exactamente qué hacer. Pero lo que un adolescente realmente necesita es sentir que alguien lo escucha sin juzgarlo. Esa seguridad emocional es algo que ningún «like» en Instagram les va a dar.

¿Cómo lograrlo?

  • Escuchen sin saltar de inmediato con la solución mágica.
  • Prohibido minimizar lo que sienten con frases como «ay, ya se te pasará».
  • Hagan preguntas abiertas que los inviten a desahogarse. Esto transforma el «mal humor» en una conversación genuina.

El vínculo familiar es el mejor escudo

Aunque parezca que prefieren estar con sus amigos, los lazos familiares sólidos son el mejor amortiguador contra el estrés y la ansiedad. No necesitan ser los más populares de la escuela, necesitan espacios seguros en casa.

Detalles que fortalecen el vínculo:

  • Cenas sagradas sin pantallas de por medio.
  • Caminatas o momentos a solas.
  • Tener esas conversaciones francas, aunque a veces resulten un poquito incómodas.

Tecnología: Acompañar en lugar de vigilar

Vivimos en una era donde las plataformas digitales alteran por completo la convivencia familiar. El error es prohibir por miedo. La crianza moderna se trata de educar con una «confianza tranquila».

Estrategias digitales:

  • Prohibir sin explicar solo les enseña a esconderse; espiar sin avisar rompe la confianza para siempre.
  • Hablen de temas fuertes como la violencia digital o la comparación social antes de que se vuelvan un problema.
  • Establezcan reglas claras: horarios y espacios donde el celular no entra.
  • Interésense por lo que ven con curiosidad, no con juicio. El mensaje debe ser: «Te acompaño porque el mundo digital no es neutro, no porque no confíe en ti».

Respetar sus «Duelos» invisibles

Nuestros adolescentes están viviendo pérdidas constantes: el duelo por la infancia que dejaron atrás, amistades que se rompen o expectativas que no se cumplieron. Para ellos, ese dolor es tan real como una pérdida física.

Cómo validar su sentir:

  • No minimicen su dolor.
  • Digan frases como: «Sé que duele, aunque no lo entienda del todo».
  • Permitan que estén tristes o enojados sin querer «arreglarlos» rápido. Hay cosas que no tienen solución, solo se tienen que atravesar.

Comunicación: La vacuna contra los gritos

¿Se sienten en una guerra de gritos o en un desierto de silencios? Necesitamos cambiar el chip de comunicación. Hablen desde cómo se sienten ustedes, no desde lo que ellos «deberían» hacer. Acepten que a veces no habrá una respuesta inmediata y que está bien crear momentos de diálogo sin una agenda de regaños. Cuando un adolescente se siente visto, deja de sentirse combatido.

Límites con afecto (Ni tiranía, ni permiso total)

Poner límites con empatía construye respeto, no rebeldía. El amor sin límites confunde, pero los límites sin amor rompen la relación.

Para poner límites firmes:

  • Pocas reglas, pero que sean clarísimas y consistentes.
  • Siempre expliquen el «porqué»; el «porque soy tu mamá» ya no funciona aquí.
  • Cumplan las consecuencias sin humillarlos ni amenazarlos.
  • Un límite bien puesto es la forma más pura de decirle: «Me importas tanto que no voy a soltar el volante de tu seguridad».

Cuentahabientes, educar a un adolescente es un reto, pero también es la oportunidad de conocer a la persona increíble en la que se están convirtiendo. ¿Les gustaría que profundizáramos en cómo establecer esas reglas digitales en casa sin morir en el intento?.

Especialista: Marcela Escalera. Psicóloga Clínica, Directora del Instituto Neufeld Español y Coordinadora del Diplomado Crianza con Vínculo.

IG Y FB: @marcelaescaleraoficial / WEB: marcelaescalera.com / Whatsapp: 55 61 88 72 78

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