Ustedes saben que hoy en día vivimos bombardeadas de productos que prometen acabar con las arrugas, regresarnos ese glow espectacular o hacernos una piel de porcelana en tres días. Pero, ¿qué pasa cuando ya probaron de todo, se gastaron la quincena en el skincare de moda y los resultados simplemente no llegan? Bueno, resulta que la respuesta que daban Bea y Nico en Bendita Nutrición es que el secreto para una piel sana no empieza con lo que ven en el espejo, sino con lo que está pasando en el interior de su cuerpo.
De hecho, Bea ponía un ejemplo buenísimo que me fascinó. Decía que cuidar únicamente la superficie de la piel es como pintar una pared con humedad: por más bonita y brillante que quede por fuera, el problema de raíz sigue estando adentro. Y justamente por eso insistía en que la alimentación balanceada, la hidratación correcta y los nutrientes que absorbe nuestro organismo son los pilares fundamentales que cambian el juego por completo.
Algo que me llamó muchísimo la atención, y que quiero que se graben muy bien, es que la piel ni siquiera es una prioridad para el organismo. ¡Así como lo oyen! Antes de enviarle nutrientes a la piel, el cuerpo le da prioridad a órganos vitales como el corazón y el cerebro. Así que, si su alimentación se queda corta o les faltan ciertos nutrientes, es común que la piel sea la primera en pagar los platos rotos.
Y no solo es eso, sino que el estrés oxidativo, la inflamación y la temida glicación empiezan a formar parte del juego. Pero antes de que entren en shock y me digan “Martha, ¿qué es la glicación?”, Nico explicaba que el exceso de azúcares puede endurecer las fibras de colágeno y elastina, acabando por completo con la elasticidad. Y si a eso le suman que son de los que cero le entran a la proteína, no toman agua y su alimentación está fatal, el resultado va a ser una piel opaca, marchita o con signos prematuros de envejecimiento.
La importancia de los antioxidantes y la nanotecnología
Además, algo que Bea mencionaba es que el estrés oxidativo es un proceso biológico que siempre nos está pasando, pero podemos hacerle frente con las herramientas correctas. Aquí es donde entra el verdadero secreto para una piel sana: los alimentos ricos en antioxidantes, especialmente la granada. Resulta que esta maravillosa fruta, aparte de ser una potente fuente de antioxidantes, tiene Omega 5 y ácido punícico, un componente clave en sus semillas que ayuda a
regenerar los queratinocitos, que son las células que forman la barrera protectora de la piel.
Y ¡claro! Tener buenos hábitos sigue siendo parte de la ecuación. Bea y Nico decían que incluir buena proteína y agregar colágeno suma muchísimo. Pero también recalcaron que proteger las células del estrés oxidativo es lo que realmente hace la diferencia.
Justo un consejo espectacular que dieron fueron las cápsulas de GranaGard, un suplemento hecho con la semilla de granada que tiene Omega 5 y está desarrollado con nanotecnología. O sea, un proceso científico avanzado que logra que el antioxidante llegue intacto a las células y se absorba de mejor manera. Revelar este tipo de ciencia aplicada a la nutrición es, sin duda, otro gran secreto para una piel sana y radiante.
Incluso dijeron que GranaGard tiene varias investigaciones respaldadas que hablan de los beneficios para todas las mujeres que andan en la perimenopausia y la menopausia, porque ayuda a bajarle de forma impresionante a los bochornos, el insomnio, el mal humor y más. Así que si quieren conocer más de sus beneficios y cambiar su salud, dense una vuelta en sus redes: los encuentran en su sitio web granagard.com.mx, en IG como @granagardmx y en FB como GranaGard.
Al final, no se trata de perseguir la crema milagro que promete las perlas de la Virgen, sino de construir una rutina integral que cuide al cuerpo desde adentro. Porque cuando las células reciben exactamente lo que necesitan, ese bienestar termina reflejándose, inevitablemente, en el exterior.