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¿Antojo o ansiedad? Dime qué se te antoja y te diré qué le falta a tu intestino

Redacción MMK Lab

¡Ojo! El antojo no siempre es hambre, sino una mezcla de ansiedad y señales del intestino. Entenderlo es lo que cambia cómo lo manejan.

En varias ocasiones les he llegado a contar que yo era una obsesiva compulsiva con mis antojos, y que me la pasaba escondida de chiquita comiendo Nutella para que ni mi mamá, ni mis hermanos me cacharan.

¿Y les digo una cosa? Ahora lo veo desde otro punto porque escuchando el podcast de Bendita Nutrición con Nico y Bea, es que me di cuenta que uno puede estar muy normal, en la escuela, en la chamba o dónde sea y de la nada puede llegar esa sensación de querer algo dulce y correr a darse una zambullida ¡cañona!

De hecho, algo que decía Bea es que los antojos son muy específicos, no es como que puedan comer lo primero que ven, sino que llegan de golpe y no hay poder humano que haga que cambiemos de opinión.

Y es que muchos nos casamos con la idea de que si sucumbimos a los antojos es sinónimo de falta de fuerza de voluntad, y ¡cero tiene que ver eso! Sino que muchas veces puede ser por un tema emocional, o sea, si están estresados, angustiados, aburridos o si están muy felices esto podría ser un indicador de su gustito, por eso es importante que se vayan fijando en qué están sintiendo y lo que se les antoja en ese momento.

Hilado a esto, Nico explicaba que también hay que poner mucha atención en los momentos de ansiedad, porque el querer comer algo dulce va a hacer que el cerebro se altere y de paso su conexión intestino-cerebro.

Por eso es importante el cuidado de nuestra microbiota, y es que es la que nos va a ayudar a manejar mejor los antojos. Un tip que daba Nico es apostarle a los fermentados, porque van a alimentarla sanamente, los hará sentir mejor y creará una diversidad de microorganismos buenos, básicamente es una anestesia a cualquier vicisitud, sobre todo a la ansiedad. Porque no sé si sabían, pero muchas veces la ansiedad está relacionada con una microbiota desbalanceada, y por ende, nos orilla a un descontrol total con los antojitos.

Es por esto que Bea recomendaba una dieta rica en fibra, frutas,verduras y granos enteros. Un claro ejemplo que daba eran los frijoles, las lentejas, el pollo, la carne y el pescado, ya que estos se quedan más tiempo en el intestino, evitando que tengan hambre y ganas de andar picando lo que no.

Otro tip que daban para mejorar la alimentación, y que nos urge hacer parte de nuestra dieta, era la sopa miso, la kombucha (que es como un té, para los que no sabían de qué va), el chucrut (mejor conocido como col) y el kéfir como el de Lifeway, solo por decirles algunos.

Así que si tienen un antojo de dulce, piensen primero en tomar una proteína, en el caso del kéfir, específicamente el de Lifeway Kéfir puede tener más de 9 g de proteína por porción y eso es igual a más saciedad, menos antojo, una mejor salud bucal y niveles de glucosa e insulina estables, además de que es buenísimo para los intolerantes a la lactosa. Les dejo sus redes para que chequen más de sus beneficios, los encuentran en IG como @lifewaykefirmexico, en FB como Lifeway Kéfir México y en kefirnutricion.com.mx.

Y todo esto va de la mano con la suplementación, ¡eh! Porque algo que platicaba Bea es que si no tienen una microbiota sana, no habrá vitaminas en el mundo que se absorban correctamente. Entonces, si ya se animaron a cuidarse y dar el siguiente paso, la clave está en la dosis y en los fermentados.