Les vamos a dar un hack que les reduce la ansiedad y que literalmente lo pueden llevar en la bolsa. ¡Tomen nota!
¿Alguna vez han sentido que la ansiedad las vuelven locas? entre el marido, los hijos, las preocupaciones, la menopausia, las presiones del trabajo y la vida misma, a veces sentimos que vamos a entrar en un túnel de pánico del que no vemos salida.
Por eso ahora les traemos un descubrimiento de la neurociencia que es una verdadera herramienta para esos momentos en los que sentimos que la ansiedad nos gana la partida. Y lo mejor es que lo pueden traer siempre en su bolsa por si les agarra de la nada.
Comer esto reduce la ansiedad ¡en segundos!
De acuerdo con The Mood and Anxiety Center se ha demostrado que una estimulación sensorial fuerte puede interrumpir los ciclos de pánico y ansiedad, ¿cómo? obligando al cerebro a quitar la atención de la amenaza y ponerla en algo real y presente.
A esta técnica la conocemos como grounding o «aterrizaje». Es un truco básico para las que manejamos niveles altos de estrés o ansiedad, y funciona porque los estímulos intensos especialmente el sabor acido, activan regiones del cerebro que procesan sensaciones inmediatas. Esto hace que la actividad en los circuitos del miedo, como la amígdala, baje de intensidad.
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¿Por qué lo ácido es nuestra mejor herramienta?
Seguro se están preguntando, «¿de verdad un dulce?». La respuesta es sí, los estudios sobre control de atención demuestran que las señales sensoriales potentes compiten con los patrones de pensamiento catastróficos.
Cuando nosotras probamos algo intensamente ácido, el sistema gustativo y las vías del nervio trigémino se activan de forma brutal. Esto crea una señal sensorial tan clara y distinta que el sistema nervioso se ve obligado a regularse y a dejar de pensar problemas por un momento.
Es un «reinicio» para nuestro cerebro que nos trae de vuelta al aquí y al ahora durante un episodio de pánico.
Poner en practica
Ojo, siempre se los decimos, aunque un dulce ácido sea una herramienta de regulación espectacular para el momento, no es un tratamiento definitivo para los trastornos de ansiedad.
Es una estrategia para esos instantes de crisis, pero siempre debemos acompañarla de un trabajo profundo en terapia y si sus especialistas lo consideran, de los fármacos necesarios para tratar la raíz del problema.
Así que ya saben, la próxima vez que sientan que la mente las está traicionando, ¡un dulce ácido y a respirar! Y no dejen de llevar uno en la bolsa.