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«Team frío» o «team calor» es pura biología, no un capricho

A ver, respondan: ¿son "team frío" o "team calor"? Pues resulta que su respuesta tiene que ver con su cerebro y no con el clima.

mayo 26, 2026

¡Dejen de pelear! Si son «team frío» o «team calor» es pura biología, no un capricho y aquí les contamos todo.

A ver, cuentahabientes, abrimos debate: ¿son de las que sufren con el primer rayo de sol del verano o de las que entran en depresión en cuanto ven caer la primera hoja en otoño? Pues resúltase ser que ser «team frío» o «team calor» tiene más que ver con nuestro cuerpo y no tanto con el ambiente.

Seguro se la pasan discutiendo en la oficina o con la pareja sobre qué época del año es la mejor. Pero hoy les vamos a volar la cabeza con un dato espectacular: ser «team frío» o «team calor» no es un gusto personal, ¡es biología pura!

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«Team frío» o «team calor» es pura biología, no un capricho

Oigan bien, no es que sean especiales, caprichosas o que les guste llevar la contraria. Su cerebro y sus genes ya tomaron esa decisión por ustedes hace muchísimo tiempo. Así que prepárense, saquen el café, y descubran qué dice su cuerpo de ustedes según su estación favorita.

Team calor: su cerebro necesita un «empujón» de serotonina

Si son de las que aman el verano, la playa y andar con ropa ligera, que sepan que hay una razón científica detrás. Si prefieren esta época, es porque su cerebro el resto del año batalla muchísimo con los niveles de serotonina súper, súper bajos.

  • El efecto del sol: Cuando llega el verano y les da el sol directo, no es solo que les anime el cuerpo de forma mágica. Lo que pasa es que su cerebro está literalmente corrigiendo un déficit hormonal que lleva arrastrando desde hace meses.
  • La verdadera razón: Les urge el verano porque por fin su cerebro tiene lo que necesita para funcionar al cien por ciento. ¡Es pura supervivencia química!

Team frío: Buscando paz sensorial y genética

Por otro lado, las amantes del invierno son completamente diferentes. Hay personas que tienen sistemas nerviosos que funcionan en una línea base de activación mucho más alta de lo normal.

  • Adiós a la estimulación: Para este tipo de personas, tanto el ruido como la estimulación social y sensorial que trae el verano es neurológicamente agotadora. En cambio, el ritmo del invierno reduce toda esa estimulación entrante hasta un punto que sus mentes pueden manejar muchísimo mejor. El invierno no les drena la energía; al contrario, las regula.
  • La magia del hipotálamo: Además, la temperatura corporal es 100% genética. El hipotálamo, que es la parte del cerebro que regula la temperatura interna, depende mayoritariamente de sus genes. Las personas que tienen un metabolismo más acelerado y una temperatura interna más alta, experimentan un alivio inmediato en las estaciones frías, mientras que en verano lo único que viven es un soponcio insoportable. Así que no es cuestión de ser más o menos frioleras; es termorregulación biológica.

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¿Qué hay de las estaciones?

Ahora por otro lado existen personas que tienen estaciones preferidas y eso también revela una parte importante de su biología, así que si son chavas que aman el otoño (no solo por el chai latte) o la primavera, tienen que seguir leyendo. 

Team Otoño: Las reinas de la nostalgia y los recuerdos

Las que aman el otoño tienen un chip cerebral fascinante. Si esta es su estación favorita, resulta que tienen una conexión neuronal directa en el cerebro con los centros donde se almacenan la memoria y las emociones.

El perfil sensorial del otoño (el olor a tierra húmeda, las hojas secas, los colores cafés) activa memorias positivas involuntarias con mucha más potencia que cualquier otra estación del año. Literalmente llega octubre y su cerebro se inunda por completo con los mejores recuerdos de su vida. Son almas nostálgicas por diseño biológico.

Team Primavera: Sensibilidad al cambio de luz

Si lo que les fascina es la primavera, felicidades: son especialmente sensibles a los cambios de luz. Seguramente el cambio tan drástico de luz que ocurre en el invierno las tiene deprimidas y arrastrando los pies.

Pero en cuanto aumentan las horas de sol, su cerebro reduce la melatonina y sube la serotonina simultáneamente, convirtiéndolas en las auténticas reinas de la fiesta. Aunque a todas nos afecta el cambio de estación, las amantes de la primavera sienten este efecto de forma mucho más intensa. No es que estén contentas solo por ver las flores; es que su cerebro finalmente está despertándose después de meses de hibernación.

Al final, todo es un viaje al pasado

Existe un último mecanismo espectacular que lo une todo y explica por qué tantísimas de ustedes aman el verano a pesar de sudar muchísimo. La estación que estuvo presente durante sus mejores recuerdos de la infancia o de la juventud se queda coexplicada de manera positiva en su cerebro.

Cuando esa estación vuelve, las señales sensoriales reactivan automáticamente el estado emocional que correlaciona a esa época. Así que, realmente, no es que estén disfrutando de la estación, ¡es que están volviendo a la sensación!

¿Ven, cuentahabientes? Todo tiene una explicación científica, ya sean «Team frío» o «team calor» o de plano amen los veranos eternos, tiene que ver con su biología y su cuerpo.

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