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Perder personas, cosas e identidad para ser alguien nuevo

Nuestro pastor cristiano, nos va a decir todo lo que tenemos que hacer para ser mejores seres humanos, desde perder personas hasta cambiar la vida.

julio 29, 2026

¿Sienten que están perdiendo el rumbo? No están perdidas, están dejando morir a quien ya no necesitan ser.

A veces crecer no se siente como avanzar, sino como desmoronarse. Hablamos con nuestro querido Pastor Mau sobre el duelo por las etapas que dejamos atrás, por qué la transformación duele tanto y cómo aprender a soltar.

A ver, díganme si no les ha pasado: de repente sienten un vacío rarísimo, como si la vida que tienen ya no les quedara a su medida, pero tampoco saben bien hacia dónde van. Se sienten desubicadas, tristes o con una nostalgia infinita por etapas, personas o proyectos que ya pasaron. Y lo primero que pensamos todas es: “¿Qué me pasa? Siento que voy hacia atrás”.

Tranquilas, cuentahabientes, platicamos con el Pastor Mauricio Sánchez Scott sobre algo que a todas nos atraviesa el corazón en algún momento: el duelo por las etapas que dejamos atrás. Y es que a veces no están perdiendo quiénes son; simplemente están dejando morir a la versión de ustedes que ya no necesitan ser para darle paso a lo que viene.

No solo se pierden personas, también perdemos identidades

La mayoría de nosotros pensamos que el duelo solo ocurre cuando alguien fallece. Pero la realidad es que nos pasamos la vida entera despidiéndonos: de personas, de relaciones, de lugares, de la juventud… y sí, también de nosotros mismos. Hay una versión de ustedes que deja de existir cuando:

  • Termina un matrimonio o una relación importante.
  • Cambian de trabajo o dejan una carrera de años.
  • Se convierten en mamás o cuando los hijos crecen y se van de casa.
  • Cumplen cierta edad y cambian las prioridades de vida.
  • Se mudan de ciudad o enfrentan un diagnóstico de salud.
  • Un sueño no se cumple… o entienden que nunca va a ocurrir.

Muchas veces no están deprimidas, cuentahabientes, están de duelo, y ni siquiera se habían dado cuenta. Nos cuesta tanto trabajo aceptarlo porque solemos confundir nuestra identidad con nuestras circunstancias: creemos que somos nuestro puesto de trabajo, nuestra pareja o nuestros logros. Cuando algo de eso cambia, sentimos que se nos cae el mundo a pedazos.

Crecer también duele: el costo real de la evolución

Nos encanta hablar de «evolución personal», «empoderamiento» y «reinvención», pero casi nadie habla de lo incómodo y doloroso que es el proceso. La transformación espiritual y emocional no siempre se siente como una revelación mágica; muchas veces se siente como una pérdida profunda. Crecer significa renunciar a:

  • La necesidad constante de aprobación ajena.
  • Ciertas amistades que ya no conectan con ustedes.
  • Hábitos y patrones de conducta arraigados.
  • Formas de pensar y sueños viejos que ya no las representan.

Como nos explicaba el Pastor Mau, para que una semilla se convierta en árbol, primero tiene que dejar de ser semilla. Dios y la vida no solo añaden cosas buenas a nuestro camino; también nos piden desprendernos de aquello que ya cumplió su propósito para poder hacer espacio a lo nuevo.

«Ya no soy quien era… pero tampoco sé quién soy»: sobrevivir a la transición

Ese limbo incómodo donde ya no son quienes eran antes, pero tampoco tienen claro el futuro, se llama transición. Y todas tendemos a querer salir corriendo de ahí porque odiamos la incertidumbre. Pero justo en esa incomodidad es donde ocurre el verdadero crecimiento.

La incertidumbre nos obliga a soltar el control y a ejercitar la fe. Cuando no tienen todas las respuestas ni pueden controlar cada paso, se abre la oportunidad de desarrollar una resiliencia inmensa. En las grandes historias de transformación, personajes como Abraham, Moisés o los discípulos comenzaron sus mayores etapas caminando a ciegas, sin conocer el destino completo.

Romper falsas identidades para descubrir quiénes son

La historia está llena de momentos donde las personas tuvieron que perder la identidad que conocían antes de asumir su verdadero propósito: Abraham tuvo que convertirse en Abraham, Saulo en Pablo, y Pedro pasó de ser un pescador impulsivo a un gran líder.

Pero ojo, cuentahabientes: no se trata de que la vida o Dios rompan quiénes son en esencia, sino de que se rompen las falsas identidades. Esas máscaras que construyeron a partir del miedo, el ego, las heridas del pasado o la necesidad de complacer a los demás. Al soltar todo ese peso, surge su versión más real y auténtica.

¿Cómo saber cuándo es momento de soltar?

A veces nos pasamos años intentando resucitar una versión nuestra que ya caducó: la pareja que fuimos, el plan de vida que diseñamos a los veinte años o las expectativas de alguien más. Y ahí es exactamente donde aparece el sufrimiento.

Saben que es momento de soltar cuando aferrarse les está costando más paz que dejar ir. Cuando lo único que sostiene esa relación, ese proyecto o ese hábito es la nostalgia, el miedo a lo desconocido o la costumbre, y ya no el propósito.

Soltar no es rendirse ni olvidar; es aceptar con gratitud que algo ya cumplió su función en su vida. Permítanse atravesar ese proceso de cambio con paciencia, cuentahabientes, porque del otro lado de esa despedida las espera la vida que realmente están destinadas a vivir.

Quizá la pregunta no es “qué has perdido este año”. La pregunta es: ¿qué versión de ti ya cumplió su propósito y estás intentando resucitar, cuando en realidad Dios está invitándote a convertirte en alguien nuevo?». No se trata de ofrecer respuestas fáciles al dolor, sino de explorar cómo las transiciones, las pérdidas y los cambios de identidad pueden convertirse en espacios de crecimiento espiritual y personal.

Mauricio Sánchez Scott. Pastor cristiano y Presidente de la Academia Nacional de la Música y Artes Cristianas. Predica el servicio en la Comunidad Cristiana VEA.

TW: @mauriciosscott / TikTok: Mauricio S. Scott / Podcast: Búsqueda interior disponible en Spotify, Amazon Music, Apple Podcasts, una producción de Martha Debayle Podcast

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