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De la calavera a la Catrina: ¿Cómo a cambiado el día de muertos?

Les vamos a contar todo sobre el día de muertos y cómo ha cambiado la tradición a lo largo de los siglos que tiene en nuestro país.

noviembre 2, 2026

Seguramente ya tienen sus casas oliendo a cempasúchil y copal, porque estamos en esa época del año en que celebramos el día de muertos.

Preparar nuestras ofrendas es uno de los actos de amor más espectaculares que tenemos como mexicanas, porque en estas fechas nuestras casas se llenan de flores, velas, fotografías y una comida deliciosa para recibir a quienes se nos adelantaron en el camino.

Pero antes de entrar de lleno a los fun facts y a la historia que hay detrás de esta tradición monumental, les tenemos una recomendación que es una verdadera joya. Si ustedes, al igual que nosotras, son unas apasionadas de nuestra cultura, tienen que saber que Veka Dunca, historiadora de arte e investigadora, está promoviendo su un nuevo libro llamado: «Entre flores nos reciben y entre ellas nos despiden: Historia y Tradición del Día de Muertos», de editorial Larousse.

Y en este libro, habla sobre la magnitud de nuestra celebración, que en 2008 la UNESCO declaró al Día de Muertos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En nuestros altares conviven el retrato de la abuela, un plato de mole delicioso, una cruz, calaveritas de azúcar y un pan que, de manera muy poética, representa huesos. Esa combinación cuenta una historia fascinante de encuentros culturales, creencias religiosas y transformaciones de siglos enteros.

De la calavera a la Catrina: ¿Cómo a cambiado el día de muertos?

El Día de Muertos que hoy montamos con tanto orgullo se formó con prácticas indígenas, celebraciones católicas llegadas durante la Conquista, costumbres virreinales y el toque artístico de años posteriores.

¿De dónde viene toda la magia del día de muertos?

Antes de la llegada de los españoles, distintos pueblos de Mesoamérica ya tenían una relación súper profunda y ritual con sus difuntos. Los enterraban con alimentos y objetos valiosos para ellos. Ojo aquí, cuentahabientes: no existía una sola celebración idéntica en todo México. Estas prácticas variaban muchísimo, pero concebían la muerte como parte de un orden natural donde también jugaban la tierra, la lluvia y las cosechas.

Con la evangelización llegaron dos fechas clave del calendario católico: Todos los Santos (1 de noviembre) y los Fieles Difuntos (2 de noviembre). Durante el Virreinato, la gente iba a los templos, encendía cirios, ofrecía limosnas y rezaba. Alrededor de las iglesias se armaba toda una verbena de puestos y comercio. Fue en ese preciso momento donde las prácticas católicas chocaron y se abrazaron con las formas indígenas de ofrendar.

La vida, la muerte y las cosechas

No podemos entender esta fecha sin hablar de la tierra. La cercanía entre las celebraciones de los muertos y los ciclos agrícolas es total. La cosecha representa la continuidad de la vida; es la fertilidad y la renovación. Por eso, en México, el maíz, los tamales, las frutas y las flores de temporada son el vínculo perfecto. Esa comida riquísima que ponemos en la ofrenda es pura hospitalidad para nuestras ánimas.

El Altar y sus niveles: una arquitectura del alma

Para entender nuestros altares actuales, tenemos que mirar a los altares de Dolores y a los túmulos funerarios que se levantaban en las iglesias. Con el tiempo, las familias mexicanas llevaron esta conmemoración al interior de sus hogares. Hoy en día, encontramos ofrendas de dos, tres o siete niveles. En algunas tradiciones, dos niveles son el cielo y la tierra; los tres incorporan el purgatorio; y en los de siete, se distribuyen elementos como la sal, el pan, fotografías y una cruz. ¡No hay una sola regla, la diversidad es lo máximo!

La Catrina: el chisme político que se volvió ícono

Ustedes la ven hermosísima y elegante entre flores y desfiles, pero ¿sabían que nació como una crítica social con mucho filo político? Primero fue la Calavera Garbancera de José Guadalupe Posada, que se burlaba de las pretensiones sociales del Porfiriato y de quienes adoptaban modas francesas. Años después, Diego Rivera la retomó, le puso cuerpo y vestido en su famoso mural, y así nació la Catrina que todas amamos hoy.

El Pan de Muerto y su viaje por el mundo

El pan reúne tradiciones de panadería europea con significados funerarios. En las celebraciones católicas de Europa se hacían dulces con forma de huesos y cráneos de santos. Eso llegó a la Nueva España con el trigo. Por eso, nuestro pan redondo tiene tiras que representan huesos y una bolita central que es el cráneo. Pero fíjense en los detalles culturales: el toque de agua de azahar viene de las tradiciones árabes que pasaron por España.

Además, en México la variedad es brutal: hay panes con forma humana o caras detalladas, panes de ánimas en Oaxaca, figuras de lagarto en Tabasco, y hasta nueve panes por ofrenda en Alotepec para representar las nueve almas que posee cada persona.

Cempasúchil y Papel Picado: color que guía

El nombre del cempasúchil viene del náhuatl cempoalxóchitl (veinte flores o abundancia floral). Su color encendido y su perfume orientan a las almas hacia nuestras ofrendas. Y el papel picado, que es lo más vistoso del mundo, ¡tiene historia asiática! Llegó a la Nueva España gracias al comercio del Galeón de Manila (la Nao de China) y en México se transformó en una destreza artesanal increíble hecha a cincel.

Las tradiciones más sorprendentes que deben conocer

Cuentahabientes, recibir a los muertos también significa cuidarlos. Les paso unos datos fascinantes:

  • En Ocotepec, Morelos, las ofrendas nuevas representan el cuerpo del difunto sobre una mesa, con ropa y alimentos, y la comunidad visita las casas. También recuerdan al «Ánima Sola», poniendo altares para las almas que no tienen familiares que las esperen. ¡Qué acto de amor tan espectacular!
  • En Pomuch, Campeche, las familias limpian los restos óseos de sus seres queridos y les cambian las telas que los envuelven mientras platican con ellos.
  • En San Francisco Oxtotilpan, Estado de México, creen que la llegada de las mariposas monarca es el regreso de las almas.
  • En Tepoztlán, los niños salen a pedir dulces con chilacayotes ahuecados e iluminados con velas.

Así que ya lo saben, cuando deciden qué cocinar o qué foto poner, están continuando con una tradición que durante el siglo XX se convirtió en el símbolo máximo de la identidad mexicana. En cada altar coinciden ingredientes americanos, técnicas europeas, materiales asiáticos y nuestra memoria familiar.

Especialista: Veka Duncan. Historiadora del arte, especializada en divulgación y difusión. Desde 2023 es Asesora de Cultura y Diplomacia Pública de la Embajada de Noruega en México.

Redes Sociales: @vekaduncan  / WEB: vekaduncan.com

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