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¿El futbolista nace o se hace? Esto dice la genética

¿El futbolista nace o se hace? Aquí les contamos lo que dice nuestro genetista de cabecera y cómo se mide el éxito

julio 10, 2026

¿El futbolista nace o se hace? Esto es lo que la genética dice de los cracks de las canchas.

A ver, saquen su libreta y tomen nota, porque hoy vamos a resolver uno de los debates más intensos, apasionantes y viejos de la historia del deporte. Ahora que estamos viviendo la fiebre del fútbol a todo lo que da, la pregunta es inevitable: ¿un futbolista de élite nace con un don divino en las piernas o se construye a base de puro sudor, lágrimas y entrenamiento militar?

Se estima que más de 265 millones de personas practican fútbol en todo el planeta. Pero, ¿por qué solo unos cuantos elegidos logran levantar la Copa del Mundo o convertirse en leyendas multimillonarias? Hoy vamos a desmenuzar, con peras y manzanas, lo que la ciencia, la neurociencia y la genética dicen sobre las grandes estrellas del balón. Dónde termina la herencia biológica y dónde empieza el verdadero poder de la disciplina. ¡Arrancamos!

La ciencia del ADN futbolero: ¿Existe el «gen del gol»?

Vamos directo al grano, cuentahabientes: no existe un solo gen mágico que convierta a un niño en el próximo Lionel Messi o Cristiano Ronaldo. Quítense esa idea de la cabeza. Lo que sí existe es una base biológica impresionante.

De acuerdo con la National Library of Medicine, los científicos han identificado más de 200 genes relacionados directamente con nuestras capacidades físicas. De todo ese universo, hay dos campeones que son los más estudiados en el deporte de alto rendimiento:

  • El gen ACTN3 (El gen de la velocidad): Este amiguito produce una proteína presente en las fibras musculares rápidas. Quienes tienen ciertas variantes de este gen desarrollan con una facilidad brutal la aceleración, la potencia y el sprint. Pero ojo, hay cracks mundiales que no lo tienen y aun así son imparables.
  • El gen ACE: Está completamente involucrado en la regulación cardiovascular. Algunas de sus combinaciones ayudan a que los atletas tengan una resistencia infinita, una recuperación mucho más rápida y una eficiencia del corazón envidiable.

Según datos publicados en el Journal of Sports Sciences, la heredabilidad de rasgos como la velocidad, la fuerza o la estatura puede oscilar entre el 40% y el 80%. Pero escuchen bien esto, hermosas: sin entrenamiento, esas ventajas genéticas jamás se traducen en alto rendimiento.

La genética influye, claro, pero no determina absolutamente nada. Los genes te dan las herramientas, pero el entrenamiento, la nutrición y la disciplina construyen al campeón. Hoy en día, los clubes no buscan «el ADN perfecto», sino entender la biología de cada jugador para personalizar su recuperación, prevenir lesiones y exprimir al máximo su talento.

El fútbol evolucionó: Los cuerpos de antes vs. los de hoy

Si ustedes comparan un partido de un Mundial de hace 50 años con uno actual del 2026, parece que están viendo un deporte completamente diferente. Los futbolistas de hoy son más altos, más rápidos, más fuertes y recorren entre 10 y 13 kilómetros por partido, haciendo hasta diez veces más sprints de alta intensidad que en los tiempos de sus papás o abuelos.

Para que vean la enorme diferencia, analicemos este frente a frente de las leyendas de antes con los monstruos físicos de la actualidad:

Leyendas del Pasado Perfil Físico Cracks de la Actualidad Perfil Físico Actual
Pelé 1.73 m. Un físico delgado y potente para su época, pero con muy poca masa muscular si lo comparamos con el estándar de hoy. Cristiano Ronaldo 1.87 m. Un físico de velocista olímpico, entrenamientos de fuerza diarios y cerca del 7% de grasa corporal.
Diego Maradona 1.65 m. Un centro de gravedad bajísimo, un equilibrio extraordinario y un talento divino, pero sin preparación científica. Kylian Mbappé 1.78 m. Una combinación brutal de potencia y fuerza; ha sido registrado corriendo a más de 36 km/h en la cancha.
Ronaldinho 1.81 m. Pura magia, coordinación y técnica impecable, aunque sus métodos de entrenamiento eran completamente tradicionales. Erling Haaland 1.96 m. Una torre humana con una velocidad descomunal que supera los 35 km/h, algo impensable hace unas décadas.
Zinedine Zidane 1.85 m. Elegante, con gran planta física, pero sin el arsenal de análisis de datos y suplementación que existe hoy. Lamine Yamal Con apenas 18 años, este jovencito ya sigue programas personalizados de biomecánica, fuerza y prevención de lesiones.

¿Esto significa que la genética humana cambió en unas cuantas décadas? ¡Por supuesto que no! Lo que cambió por completo fue la nutrición, la preparación física, la ciencia del deporte, el análisis de datos y la detección temprana de talentos.

El mapa mundial del talento: Las grandes fábricas de cracks

El CIES Football Observatory y la FIFA miden el éxito de las «canteras» del mundo no por cuántos jugadores producen para sus propias ligas, sino por cuántos logran exportar a las ligas extranjeras más competitivas. Y aquí tenemos a los reyes indiscutibles del planeta:

  • Brasil : Tienen más de 2,700 futbolistas profesionales en el radar y más de 1,500 jugando en el extranjero (principalmente en Inglaterra, España, Italia y Portugal). Son el ejemplo perfecto de diversidad y mezcla genética (europea, africana e indígena) combinada con una cultura donde se aprende a gambetear antes de caminar.
  • Argentina : Con más de 2,000 profesionales, es una mina de oro inagotable que exporta intensidad, garra e inteligencia táctica a todo el planeta.
  • Francia : Es el gigante europeo. Su éxito se sostiene gracias a un sistema de formación impecable (como la famosa academia Clairefontaine) y a la enorme diversidad cultural y genética de su población.

¿Y dónde queda México en todo esto?

Aquí viene un dato sumamente curioso, cuentahabientes. De acuerdo con el informe de la FIFA, México tiene 9,464 futbolistas profesionales y 244 clubes, ¡las cifras más altas de todo el mundo! Producimos muchísimo talento, pero exportamos muy poco. ¿Por qué? Principalmente porque la Liga MX paga salarios sumamente atractivos y competitivos, lo que hace que muchos jugadores prefieran quedarse en casa en lugar de migrar a picar piedra a Europa.

Anatomía por continentes: Cómo el entorno moldea el cuerpo

El crecimiento físico en las últimas décadas ha sido espectacular. En los años 60, el promedio de estatura de las selecciones era de 1.73 m. Hoy en día, la mayoría de los equipos mundialistas promedian entre 1.80 y 1.85 m. Ganaron casi 10 centímetros gracias a la calidad de vida. Vean cómo se mueven las características en el mundo:

  • Europa (El gigante físico): Países Bajos y Noruega lideran la tabla con estaturas promedio de hasta 1.87 m (como Virgil van Dijk o Erling Haaland). Tienen una ventaja aérea brutal y una fuerza descomunal. En contraste, España(con 1.81 m de promedio) históricamente compensó la falta de altura con el famoso tiki-taka: pases rápidos, agilidad mental y una técnica excelsa, como la que hoy demuestra el jovencito Lamine Yamal.
  • África (Pura explosividad): Existe una diversidad genética inmensa. Por un lado, Senegal (1.84 m) destaca por su imponente juego aéreo y potencia física, con figuras como Kalidou Koulibaly formadas en Europa. Por el otro, Marruecos (1.82 m), con Achraf Hakimi a la cabeza, combina esa potencia con una disciplina táctica milimétrica que los llevó a hacer historia.
  • Asia (La revolución de la nutrición): El caso de Japón (1.81 m) y Corea del Sur (1.81 m) es digno de estudio. Hace unas décadas eran de los equipos más bajitos. ¿Qué pasó? No cambió su ADN; cambió su estilo de vida. Una mejor alimentación rica en proteínas y lácteos, sumada a una excelente atención de salud infantil, hizo que los hombres de esa región ganaran más de 8 centímetros en promedio. Hoy tienen defensas centrales imponentes como Kim Min-jae (1.90 m) o Kō Itakura (1.88 m).
  • Norteamérica (Evolución constante): Estados Unidos (1.83 m) dejó de depender solo de atletas de otros deportes para construir futbolistas con técnica fina desde niños, como Christian Pulisic. Mientras tanto, nuestro Méxicopromedia un 1.80 m. Aunque estamos un poco por debajo en estatura frente a los vecinos, la historia demuestra que la picardía y la técnica de Hugo Sánchez o Cuauhtémoc Blanco compensan cualquier centímetro. Hoy, la evolución física se nota en figuras como Santiago Giménez (1.82 m), que es más alto que el promedio histórico nacional gracias al desarrollo moderno en las fuerzas básicas.

Conclusión: Los genes no meten goles

Cuentahabientes, la conclusión de los genetistas y entrenadores de élite es contundente. Dos niños pueden nacer exactamente con la misma predisposición genética, los mismos niveles de ACTN3 y la misma estructura ósea. Pero si uno entrena diariamente, duerme sus horas completas, se alimenta como un templo y tiene estabilidad emocional, y el otro no… en veinte años verán dos vidas y dos carreras abismalmente diferentes.

El talento es un lienzo en blanco; la disciplina, las horas de entrenamiento invisible, el control de las emociones y el esfuerzo diario son los pinceles que pintan a las leyendas. Así que ya lo saben, el éxito en la cancha —y en la vida— nunca depende de la suerte biológica, sino de lo que decidan hacer con las cartas que les tocaron jugar.

Especialista: Iván Martínez-Duncker. Especialista en Biología Molecular por el Instituto Pasteur de Francia. Médico Cirujano por la Escuela Médico Militar, Director del Laboratorio de Glicobiología Humana y Diagnóstico Molecular de la Universidad Estatal del Estado de Morelos, miembro fundador y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Glicobiología.

TW: @dunckerUAEM / FB Ivan Martinez Duncker / IG @dunckerman

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