¿Sienten que su cara está cada vez más roja y con el tiempo se pone peor? Podría ser rosácea y esto aumenta con la edad.
Seguro les ha pasado: un día se ven al espejo y notan que ese «rubor natural» que antes se les veía súper tierno, ahora ya no se quita con nada. O peor, que de pronto, después de una copa de vino tinto o una clase de spinning, la cara les arde como si hubieran estado bajo el sol de Acapulco sin protección.
Hoy vamos a hablar de algo que afecta a muchísimas de nosotros, pero de lo que poco se habla con la seriedad que merece: la rosácea. Y para entrarle al tema con todo el rigor, el Dr. Polo de Velasco, nos explica por qué esta condición no es solo «piel sensible», sino una enfermedad que, si no cuidamos, empeora con los años.
¿Qué es exactamente la rosácea?
La rosácea es una dermatosis inflamatoria crónica. No es un sarpullido pasajero, es una condición que afecta principalmente el centro de nuestra cara. Se caracteriza por un enrojecimiento (eritema) que no se va, episodios de flushing (sentir que la cara te hierve de la nada), vasos sanguíneos que se asoman y, en ocasiones, hasta lesiones en los ojos.
Lo que ocurre internamente es una respuesta exagerada de nuestros vasos sanguíneos. Se dilatan con una facilidad increíble y, con el tiempo, se «cansan» y pierden la capacidad de regresar a su tamaño normal. Además, nuestra barrera cutánea se debilita, haciendo que la piel «sienta de más» y reaccione con ardor o escozor ante cualquier cosa.
El paso del tiempo: ¿Por qué empeora con la edad?
A ver, cuentahabientes, tomen nota. La rosácea no aparece por arte de magia a los 40; se va construyendo. Lo que pasa es que, con los años, el «terreno» de nuestra piel cambia y se vuelve el escenario perfecto para que la rosácea haga de las suyas:
- Vasos sanguíneos agotados: Con la edad, los vasos pierden elasticidad. Si ya de por sí eran reactivos, ahora se quedan dilatados permanentemente.
- Deterioro de la barrera: Producimos menos ceramidas y ácidos grasos. La piel se vuelve delgada y cualquier irritante entra como Juan por su casa.
- Inflammaging: Es ese estado de inflamación silenciosa y constante que viene con el envejecimiento. La rosácea se monta en este barco y cada brote dura más y es más intenso.
- Hormonas (¡claro!): Durante la perimenopausia y menopausia, la baja de estrógenos hace que los vasos se dilaten más. Los bochornos no solo se sienten, ¡se ven en la cara!
Los culpables: ¿Qué detona un brote?
Si quieren mantener su piel bajo control, tienen que identificar a sus enemigos. Los más comunes son:
- El Sol (el enemigo número uno).
- Cambios bruscos de temperatura.
- Alcohol (especialmente nuestro amado vino tinto).
- Comida muy picante.
- Estrés emocional (¡respiren, por favor!).
- Ejercicio intenso sin ventilación.
¿Cómo recuperar el control de nuestra piel?
La buena noticia es que no tenemos que vivir resignadas a la rojez. La tecnología actual es una maravilla para ayudarnos a cerrar esos vasos y calmar la inflamación. El tratamiento debe ser integral y siempre guiado por un especialista para que nos dé el diagnóstico y tratamiento correcto.
Las opciones top para evitar la rosácea:
- Láser Vascular: Ideal para esas «arañitas» o venitas visibles. El láser colapsa el vaso y el cuerpo lo reabsorbe.
- Luz Pulsada Intensa (IPL): Fantástica para el enrojecimiento generalizado y para mejorar el daño que nos ha dejado el sol a través de los años.
- Aerolase: Este es una joya para las cuentahabientes con piel súper reactiva, porque reduce el flujo vascular y la inflamación sin lastimar la superficie de la piel.
- AdvaTX: Un sistema doble que no solo quita lo rojo, sino que ayuda a que la piel produzca colágeno y se haga más resistente.
Acuérdense que la rosácea es crónica; no es de una sola sesión y ya. Se necesitan entre 3 y 5 sesiones iniciales y luego sus mantenimientos. Pero créanme, ver su piel uniforme y dejar de sentir ese ardor constante es un verdadero acto de amor propio.
Especialista: Polo de Velasco. Dermatólogo por la UNAM. Asesor dermatológico en el Hospital de la Luz y está dedicado a la práctica privada en Dermatología De Velasco.
Web: dermatologiadevelasco.com / 56-61-16-45 y 55-26-87-71-63 / TW: @DrPolodVelasco / IG: @dermadevelasco