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Apnea del sueño: ¿cómo saber si tenemos?

¿Qué es la apnea del sueño y cómo saber si la tenemos? Les vamos a dar las señales y compartan con quien necesite.

junio 29, 2026

¿Duermen ocho horas y aun así despiertan agotadas? El peligro puede ser la apnea del sueño y estas son las señales.

A ver, levante la mano la que ya no puede con su alma a las dos de la tarde. Cuántas de ustedes se van a la cama tempranísimo, cumplen religiosamente con sus ocho horas de sueño, y al día siguiente sienten que les pasó un camión encima.

Viven cansadas, necesitan tres tazas de café para medio existir, se quedan dormidas viendo la tele, tienen una niebla mental espantosa, problemas para concentrarse, cambios de humor perrunos y, para colmo, una ansiedad o depresión que ya no saben ni de dónde viene.

Durante años nos dijeron: «Es el estrés, es la edad, es la maternidad, estás en el burnout total». Pero, ¿qué creen? Les venimos a revelar una verdad que les va a cambiar la vida. Tal vez ese cansancio crónico no es por exceso de trabajo, ¡es apnea del sueño! Una enfermedad silenciosa que millones de personas tienen en el mundo sin tener la menor idea, y que es la causante detrás de la falta de energía e incluso de problemas gravísimos del corazón.

Apnea del sueño: ¿cómo saber si tenemos?

Según datos de la prestigiada revista científica The Lancet, se estima que casi 1,000 millones de adultos entre 30 y 69 años en el planeta podrían padecer apnea obstructiva del sueño. ¡Es una locura! Se ha convertido en uno de los trastornos del sueño más frecuentes del mundo, pero como no se ve, nadie lo nota.

Y si creen que en nuestro país estamos invictas, agárrense: según la Secretaría de Salud, el 27.3% de los adultos en México presentan un alto riesgo de apnea obstructiva del sueño. Estamos hablando de que prácticamente 1 de cada 4 personas la padece o está en riesgo de padecerla. Además, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) estima que 1 de cada 10 adultos mexicanos ya vive con este trastorno de forma activa.

El dato: El ronquido es el síntoma rey. Una investigación realizada por la UNAM descubrió que el 48.5% de los adultos reportan roncar. Así que si su pareja parece motor descompuesto por las noches, o si ustedes mismas lo hacen, ¡mucho ojo!

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¿Qué pasa en el cuerpo mientras «dormimos»?

La apnea obstructiva del sueño ocurre cuando la vía respiratoria se cierra de forma parcial o total mientras estamos profundamente dormidas. En ese momento, dejas de respirar durante varios segundos. Al detectar que te estás quedando sin oxígeno, el cerebro entra en pánico y te obliga a «despertar» brevemente para jalar aire y salvarte la vida.

Lo verdaderamente alarmante de esta situación es que estos microdespertares son tan cortos que ni cuenta nos damos; la persona no los recuerda al día siguiente. Y esto puede suceder decenas o ¡cientos de veces por noche!

Imagínense el daño. Aunque juren que durmieron sus ocho horas completitas, la realidad es que su cuerpo nunca alcanzó un sueño profundo y verdaderamente reparador. Cuentahabientes, es exactamente como intentar cargar un celular toda la noche, pero desconectando el cable cada tres minutos. El teléfono jamás va a llegar al 100%. Por eso despiertan hechas un trapo.

El gran error: Las mujeres no encajamos en el perfil clásico

Aquí viene el meollo del asunto y la razón por la cual miles de mujeres viven sin un diagnóstico correcto. Durante décadas, la medicina tradicional asumió que la apnea tenía una cara muy específica: hombres mayores, con obesidad severa y que roncaban tan fuerte que despertaban a los vecinos.

Como la investigación se hizo pensando en ellos, a nosotras nos dejaron en el olvido. Las mujeres presentamos una forma completamente distinta de la enfermedad. Muchas de ustedes van con los especialistas diciendo:

  • «Estoy agotada todo el tiempo, no puedo más».
  • «Tengo una niebla mental que no me deja trabajar».
  • «Siento una ansiedad espantosa desde que amanezco».
  • «Estoy sumamente irritable y lloro por todo».
  • «No descanso absolutamente nada aunque pase diez horas en la cama».

¿Y qué pasa en los consultorios? Que terminan saliéndoles con diagnósticos de estrés, depresión, ansiedad, menopausia o burnout. Les mandan terapias o tratamientos que no atacan el problema de raíz, cuando lo que en realidad tienen detrás es un trastorno respiratorio del sueño.

Desmitificando la apnea: No todas roncan, no todas tienen obesidad

Mito 1: «Si no ronco, no tengo apnea». ¡Falso! Muchas mujeres roncan muy poquito, de forma intermitente, o simplemente no tienen a alguien al lado que lo note. Es más, muchas de nosotras presentamos respiración superficial, jadeos o despertares frecuentes con sobresalto en lugar del típico ronquido estruendoso. Por eso pasa desapercibido.

Mito 2: «Es una enfermedad de personas con sobrepeso». ¡Para nada! Aunque la obesidad es un factor de riesgo importante, la apnea también tiene que ver con la anatomía de la mandíbula, un cuello estrecho, la lengua grande y la predisposición genética. Hay mujeres delgadísimas y sumamente sanas que tienen apneas severas.

Además, hay un factor crucial en nuestra vida: la menopausia. Antes de esta etapa, nuestras hormonas femeninas (el estrógeno y la progesterona) nos protegen y mantienen la vía aérea firme. Pero cuando estas hormonas caen en picada, el riesgo de apnea se dispara. Atribuimos la fatiga persistente, los despertares nocturnos y los olvidos solo al cambio hormonal, sin saber que la apnea está coexistiendo y empeorándolo todo.

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Las consecuencias de ignorar el problema

Vivir años sin un diagnóstico no es cosa de juego; la apnea no tratada somete al organismo a un estado de estrés biológico destructivo y constante. Cada vez que dejas de respirar se genera:

  • Caídas dramáticas en los niveles de oxígeno en la sangre.
  • Descargas masivas de adrenalina y cortisol (la hormona del estrés).
  • Aumentos súbitos de la presión arterial.
  • Activación permanente del sistema de alerta del cuerpo.

A la larga, esto destroza tus órganos. Por eso la apnea ya no se ve solo como un problema de «dormir mal». Es una enfermedad cardiovascular, metabólica y neurológica que eleva potencialmente el riesgo de sufrir hipertensión arterial difícil de controlar, infartos, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2, arritmias cardíacas, deterioro cognitivo y accidentes automovilísticos por la somnolencia diurna.

¿Cómo saber si tienes apnea del sueño y cuál es la solución?

Si presentan cansancio crónico, dolor de cabeza al despertar, despertares frecuentes con la boca seca, problemas de memoria o hipertensión que no cede, es momento de acudir con un especialista en sueño.

Hoy en día el diagnóstico es facilísimo. Existen estudios de sueño llamados polisomnografías que miden su respiración, oxigenación y ritmo cardíaco mientras duermen, y muchos ya se pueden hacer cómodamente desde su propia casa.

¿Lo mejor de todo? ¡Sí se puede tratar! Quienes reciben el tratamiento adecuado describen la experiencia como «volver a nacer o volver a ser ellas mismas». Dependiendo de la gravedad de cada cuentahabiente, las opciones van desde cambios en los hábitos de sueño, dispositivos dentales, tratamiento hormonal, hasta el maravilloso equipo CPAP (esa mascarilla de presión positiva que mantiene la vía respiratoria abierta toda la noche).

Especialista: Reyes Haro Valencia. Neurofisiólogo, maestro y doctor en Neurociencias por el Instituto de Neurobiología de la UNAM.

FB: institutomexicanodesueno / Tel: 55 41 73 21 60 / 55 46 23 68 16 WEB: institutomexicanodesueno.com / TW: @haro_reyeshv

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